Coronavirus: un análisis demuestra que las restricciones de movilidad llegaron tarde

El impacto de las limitaciones de viajeros disminuye a medida que avanza la epidemia. Solo en la etapa inicial del brote epidémico las restricciones de movimiento mostraron tener un efecto notable en la contención del coronavirus.

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Muchos países están tomando medidas de restricción de movilidad para sus respectivos ciudadanos ante la propagación del coronavirus. Con la idea del famoso concepto de ‘frenar la curva’, la intención de los Gobiernos, siguiendo las recomendaciones de la OMS, es minimizar el impacto de los contagios en los sistemas sanitarios.

Pero tal vez las limitaciones de movilidad hayan llegado demasiado tarde. Y esta idea podría ser algo más que una intuición.

Un análisis de movilidad humana, combinando datos epidemiológicos, muestra que la movilidad humana fue predictiva de la propagación epidémica en China. Incluso en el país oriental, que hoy es ejemplo porque ha logrado estabilizar el número de contagios por SARS-CoV-2, las restricciones de viajes desde Wuhan (el foco del contagio) llegaron demasiado tarde.

¿Cómo sabemos esto?

El análisis muestra cómo el impacto de las restricciones de viaje disminuye a medida que avanza la epidemia. Es decir, que las medidas de limitación de movimiento dejarían de funcionar en la medida en que la pandemia progresa. Solo en la etapa inicial del brote epidémico las restricciones de movimiento harían un efecto verdaderamente notable en la contención del coronavirus. 

Según los datos, las provincias de fuera de Hubei que actuaron temprano para testar, rastrear y contener casos de COVID-19 obtuvieron los mejores resultados para prevenir o contener brotes locales. La transmisión local de persona a persona ocurrió ampliamente al principio del brote de coronavirus y fue mitigada por medidas de control drásticas. Sin embargo, con un período de incubación promedio de cinco días (hasta 14, en algunos casos), estas restricciones de movilidad no comenzaron a impactar positivamente hasta más de una semana después: las cosas comenzaron a empeorar entre los cinco y siete primeros días después del aislamiento local, que tuvo lugar el 31 de enero.

Para ser más ilustrativos: entre los casos reportados fuera de Hubei, 515 tenían un historial de viajes conocido a Wuhan y una fecha de inicio de los síntomas anterior al 31 de enero de 2020. En cambio, solo 39 casos reportaron síntomas después del 31 de enero. La propagación ya estaba en marcha. 

La investigación ha sido realizada por un equipo del Oxford Martin Program on Pandemic Genomics y el Departamento de Zoología de la Universidad de Oxford, que utilizaron datos móviles de geolocalización de Baidu combinados con un rico conjunto de datos epidemiológicos del Grupo de Trabajo de Datos Open COVID-19. El doctor Moritz Kraeme, coautor del estudio, lo explica así en un comunicado de prensa:

"Nuestros hallazgos muestran que, al principio del brote de coronavirus, las restricciones de viaje fueron efectivas para prevenir la importación de infecciones de una fuente conocida. Sin embargo, una vez que los casos de COVID-19 comenzaron a extenderse localmente, la contribución de los nuevos casos fue mucho menor que las casos que ya se habían importado. En ese momento, un conjunto completo de medidas -que incluyen restricciones de movilidad local, pruebas, rastreo y aislamiento-, deberían haber trabajado juntas para mitigar la epidemia".

El profesor Samuel V. Scarpino del Network Science Institute (NetSI) de la Universidad de Northeastern añade: "La voluntad política en muchos países está rezagada con respecto a la propagación de COVID-19. Las restricciones de viaje y movilidad son las más útiles desde el principio, cuando la transmisión local aún no se ha convertido en un factor. Una vez establecida la transmisión, el distanciamiento físico y la cuarentena de las personas enfermas funcionarán, pero lleva tiempo ". 

Y ahora ¿qué? 

Esa es la pregunta que muchos se hacen. De poco o de nada sirve lamentarse de las medidas que habría que haber aplicado ‘a toro pasado’. Este estudio no significa que las actuales medidas de aislamiento no sirvan para reducir los contagios, sino solo que esas medidas habrían prevenido muchos más contagios semanas antes.

Lo que sí pueden hacer los Gobiernos es escuchar a los expertos para, una vez terminado el periodo de aislamiento, cómo plantearse volver a la normalidad con la mayor seguridad posible, para evitar la reintroducción del coronavirus. Como añade el Dr. Moritz Kraeme: “Las provincias chinas y otros países que han detenido con éxito la transmisión interna de COVID-19 deberían considerar cuidadosamente cómo lograrán restablecer los viajes y la movilidad para evitar la reintroducción y propagación de la enfermedad en sus poblaciones ". 

 

Referencia:

Moritz U. G. Kraemer. The effect of human mobility and control measures on the COVID-19 epidemic in China (25 Mar 2020) Science DOI: 10.1126/science.abb4218 

Laura Marcos

Laura Marcos

Nunca me ha gustado eso de 'o de ciencias, o de letras'. ¿Por qué elegir? Puedes escribirme a lmarcos@zinetmedia.es

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