Consumo de azúcar, nuevas recomendaciones en 2020

Publicado en 2015, el informe vigente de la OMS aconseja mantener la ingesta de este ingrediente por debajo del 10 %, pero podría cambiar a la luz de los últimos estudios.

Mujer con terrones de azúcar en las manos
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En menos de un segundo, el motor de búsqueda de Google es capaz de hallar 105 millones de resultados sobre esa dulce palabra. Y la cifra se dispara hasta los 1 710 millones con el término en inglés. El interés social y mediático por el azúcar, amado y denostado a partes iguales, es incuestionable. Al igual que el científico: cada año aparecen nuevos estudios que arrojan luz sobre el efecto de su consumo en el organismo; que profundizan en el mecanismo a partir del cual el encéfalo obtiene su gasolina, la glucosa; o que sugieren un supuesto poder adictivo.

Con los datos disponibles en aquel momento, la Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó en 2015 su directriz sobre la ingesta de este ingrediente habitual de nuestra dieta. El consejo principal, aún vigente, es reducir el consumo de azúcares libres a lo largo del ciclo de la vida. Con ese término, la OMS define los monosacáridos y disacáridos añadidos a los alimentos y bebidas por el fabricante o el consumidor, además del azúcar presente de forma natural en la miel, los jarabes, los zumos de frutas y los concentrados de zumos.

Tanto para adultos como para niños, la recomendación actual de la OMS es mantener un consumo de azúcar inferior al 10 % de nuestra ingesta calórica total, sin perder de vista que dejarlo por debajo del 5 % produciría beneficios adicionales para la salud. Las pruebas empíricas recopiladas hasta entonces ya indicaban que los adultos que incluyen cantidades moderadas de azúcar en su alimentación presentan menos peso corporal, así como que aumentar la dosis va asociado a un mayor peso. Asimismo, demostraban que un consumo de azúcares libres superior al citado 10 % produce tasas más elevadas de caries dental.

La reducción adicional al 5 % es solo condicional. La realidad es que, al menos hasta 2015, había pocos estudios epidemiológicos en poblaciones con tan bajo consumo que permitan sostenerla. La OMS se reserva esta fórmula en asuntos de importancia para la salud pública incluso cuando la calidad de las pruebas no es elevada.

En cualquier caso, se esperan novedades a lo largo de los próximos meses. La OMS tiene sobre la mesa revisar las nuevas investigaciones, que darán lugar a una actualización de la directriz internacional. También la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), con sede en Parma (Italia), ha anunciado que a partir de 2020 aportará pruebas científicas sobre la ingesta diaria recomendada y sus efectos sobre la salud.

Hasta la fecha, el documento de recomendaciones más actualizado, como explica Alma Palau, presidenta del Consejo General del Dietistas y Nutricionistas (CGDN), es una guía práctica en bebés, niños y adolescentes elaborada por el Comité de Nutrición de la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN). Este informe marca límites claros para el consumo de azúcar libre en niños y adolescentes: un 5 % en mayores de dos años y el menor posible en bebés. También ofrece consejos aplicables a todas las edades.

La ESPGHAN recuerda que superar los niveles recomendados presenta un mayor riesgo de desarrollar sobrepeso y obesidad y está relacionado con las enfermedades cardiovasculares y la diabetes de tipo 2, además de con problemas gastrointestinales o caries dental.

Muy pronto sabremos qué hay de nuevo.

 

Por Esther Martín del Campo

Gaceta Médica

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