Consejos de salud

Cómo mantenerse saludable después de los 40

Cumplir 40 años puede convertirse en una oportunidad excelente para respirar profundamente y hacer un balance de nuestra vida. Y plantearnos qué estamos haciendo, y qué podemos hacer, a la hora de mantener una buena salud y planificar un estilo de vida más saludable a largo plazo.

A medida que vamos cumpliendo años, sobre todo cuando nos vamos acercando a la temida década de los 40, es normal sentir cierta preocupación ante el aumento del riesgo de afecciones de salud. En este sentido, hay personas que disfrutan a la hora de soplar velas, porque tienen claro que es solo una fiel muestra de que están vivas, mientras que otras lo aborrecen considerablemente.

De acuerdo a los expertos, el cumpleaños se convierte en el momento ideal para hacer un balance de nuestra salud. Aunque es cierto que es normal dejarla un poco de lado a consecuencia del estrés y de la ansiedad que podemos sentir cada día, cumplir 40 años es interesante para evaluar nuestro bienestar, y planificar nuestra salud a largo plazo

¿Y qué podemos hacer a la hora de intentar mantenernos sanos una vez hemos alcanzado los 40 años? Toma nota:

1. Detecta problemas de visión

A partir de los 40 años de edad, la visión puede empezar a empeorar poco a poco, por lo que es esencial revisarse la vista cada cierto tiempo.

Las gafas de sol también pueden ser útiles a la hora de evitar daños mayores, puesto que un exceso de exposición solar puede aumentar el riesgo de cataratas. Eso sí, las gafas de sol que utilicemos deben tener protección UVA / UVB.

La alimentación también puede ser de mucha ayuda para retrasar la pérdida de visión. Es ideal seguir una dieta especialmente rica en frutas y verduras (repletas de antioxidantes, vitaminas y minerales).

2. Haz controles sobre tu estado de salud

A esta edad es también un buen momento para descubrir algunas cifras interesantes para saber cómo estamos de salud. Conviene conocer los niveles de colesterol y de triglicéridos, nuestra presión arterial, cuál es nuestro peso corporal y cómo están los niveles de azúcar en sangre.

Bastará con hacerse un análisis de sangre rutinario, al menos una vez por año. Y cuando visitemos una farmacia, tomarnos unos pocos minutos para medirnos la presión arterial. Incluso algunos de estos establecimientos ofrecen la posibilidad de realizarnos una simple prueba de azúcar, colesterol y triglicéridos, obteniendo los resultados al momento.

3. Ten en cuenta tu historia familiar

A partir de los 40-45 años de edad es útil observar de forma detenida nuestro árbol genealógico, y descubrir si la genética podría aumentar el riesgo de determinadas enfermedades, como las enfermedades cardíacas o en cáncer.

Un buen ejemplo lo encontramos en las personas con antecedentes familiares de cáncer de colon. En lugar de esperar hasta los 50, podría ser muy útil hacerse una colonoscopia un poco antes.

4. Practica ejercicio físico, siempre

El ejercicio físico regular es fundamental en cualquier etapa y momento de la vida, y lo es todavía más a medida que vamos cumpliendo años. A partir de los 40 años, por ejemplo, tendemos a perder alrededor de un 1 por ciento de la masa muscular por año (sí, es algo similar a lo que ocurre con el colágeno y la elastina de la piel, y que tan relacionadas están con la aparición de las primeras señales del envejecimiento prematuro).

A esta edad muchas personas pueden beneficiarse de incorporar ejercicios con pesas, junto con el propio ejercicio aeróbico. Pero no tienes por qué convertirte en un culturista profesional: bastará con hacer pesas con tu lata de tomate favorita.

5. Consuma fibra

A medida que el metabolismo se ralentiza consumir una menor cantidad de calorías puede mejorar la salud. Y también es esencial consumir fibra cada día, útil no solo a la hora de disfrutar de un buen tránsito intestinal, sino que es ideal incluso para disfrutar de unos niveles de colesterol más saludables.

¿Las mejores fuentes? Frutas y verduras frescas, cereales integrales, frutos secos y legumbres. Además de no olvidarnos de las proteínas magras.

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