‘Chemsex’, otra epidemia sin control

El chemsex se ha convertido en un grave problema de salud pública que afecta a hombres gais, bisexuales y otros hombres que tienen sexo con hombres. La mezcla de drogas puede ser explosiva y mortal.

 

¿Qué es el chemsex?

El término chemsex surge de la unión de las palabras chems (chemicals, químicos) y sex. Según el Ministerio de Sanidad se define como: "el uso intencionado de drogas para tener relaciones sexuales por un período largo de tiempo (desde varias horas hasta varios días) entre hombres gais, bisexuales y otros hombres que tienen sexo con hombres”.

Cuando las drogas son administradas de forma intravenosa se conoce como ‘slamming’ o ‘slamsex’. Sesión, colocón, vicio, fiesta, chill, guarrichill, chuches, son expresiones del argot con el que se conoce al chemsex.

Las personas heterosexuales y las mujeres también mantienen relaciones sexuales con consumo de drogas. Pero el chemsex es un concepto distinto en el que entran en juego sustancias relativamente nuevas y vías de consumo menos frecuentes. Además, hay una parte característica de esta práctica que la guía del Ministerio de Sanidad indica como como engranaje y soporte de esta práctica. Me refiero a la idea de sesión, su duración y lo que ello engloba: “el imaginario colectivo de referencias sexuales, códigos, morbos y fantasías de quienes participan”.

¿Cómo y dónde se practica el chemsex?

Las sesiones de chemsex pueden ser por parejas, tríos o sexo grupal. Lo más habitual es que el chemsex tenga lugar en casas particulares. Otros escenarios son saunas, fiestas en locales privados u hoteles, locales con cuartos oscuros, zonas de cruising, etc. Hay incluso una modalidad en solitario, pero con interacción online grupal con webcams, visionando material pornográfico.

Las aplicaciones geosociales de contactos facilitan estos encuentros por varios motivos según Martín Herrero, enfermero del Centro de Atención de Drogodependencias de Arganzuela. Estos motivos son:

  • El conocimiento de la cercanía física de las potenciales parejas sexuales favorece con menos esfuerzo el éxito del encuentro y aumenta el número de estos.
  • Mayor visibilización de ciertas prácticas sexuales (fisting, bareback…) o fetichismos, accediendo rápidamente a hombres con los mismos intereses.

¿Qué drogas son las que más se consumen?

Dolengevich-Segal refiere que hay 3 sustancias que son las más consumidas, y describe las siguientes características sobre ellas:

  • La mefedrona es la más consumida. En el argot la llaman mefe, miau miau, sales de baño. Tiene efectos similares a las anfetaminas y, además, tiene intensificación sensorial, aumento de sociabilidad, desinhibición y excitación sexual y un alto potencial adictivo (sobre todo cuando se utiliza vía intravenosa).
  • GHB: es un depresor del SNC que tiene un efecto desinhibidor percibido como afrodisiaco y una leve acción analgésica. Su efecto anestésico favorece la realización de prácticas sexuales agresivas como el fisting (sexo braqui-rectal) ya que relaja el músculo liso del esfínter anal y disminuye el umbral doloroso. En el argot le llaman g, éxtasis líquido, chorri, potes.
  • Metanfetamina: incrementa la confianza sexual, duración e intimidad. También facilita la participación en conductas de alto riesgo, como sexo en grupo, con múltiples parejas, o prácticas sexuales agresivas. El uso crónico de metanfetamina se asocia con un potencial elevado de dependencia, problemas de salud mental como depresión y/o psicosis, y contagio de virus sanguíneos, principalmente VIH. En el argot se conoce como tina o crystal meth. También se consume de forma intravenosa.

Redondo afirma sobre estas tres drogas que "se han extendido por este colectivo recientemente, han sido poco estudiadas y se sabe muy poco acerca de su toxicidad y problemas derivados de su consumo a largo plazo". "No existe un antídoto específico para ninguna de ellas".

La mefredona, metanfetaminas y el GHB son más baratas que el MDMA (éxtasis, eme, cristal), cocaína y las anfetaminas (speed). Pero estas últimas también se consumen, junto con ketamina (potente hipnótico), nitrito de amilo o butilo (poppers), sildenafilo y derivados (Viagra) y alcohol.

Las vías de consumo son diversas y cada droga puede tener varías: esnifada, bebida, tomada en forma de pastilla, diluida y administrada vía rectal, etc.

Las que pueden ser consumidas vía inyectada son: metanfetamina, mefedrona, ketamina, cocaína,  MDMA, speed y algunas otras nuevas sustancias conocidas como Research Chemicals.

Chemsex: cóctel letal de drogas

Este es uno de los grandes problemas del chemsex: las mezclas entre drogas y entre estas con los fármacos antirretrovirales que toman algunas de estas personas como tratamiento del VIH. Según el Ministerio de Sanidad, “estas interacciones pueden hacer que se incremente o disminuya el efecto percibido/buscado y esto haga que se consuma en exceso”.

A su vez, esto favorece la aparición de una intoxicación grave o sobredosis con consecuencias psicológicas (además de las físicas) tales como: episodios psicóticos, depresión, conducta suicida, que se han observado con mayor frecuencia en personas que practican slamming, además de policonsumo de sustancias.

Algunas de estas mezclas e interacciones peligrosas y sus consecuencias son:

  • Sildenafilo, tadalafilo, vardenafilo (Viagra y “familiares”) junto con poppers: pueden generar una hipotensión grave debido a su potente efecto vasodilatador.
  • GHB con alcohol y benzodiazepinas: depresión respiratoria, coma y muerte por acúmulo de GHB.
  • Metanfetamina con mefedrona: hiperactivación del sistema nervioso central que produce taquicardia, hipertermia, deshidratación, eventos cardiovasculares, psicosis, agitación.
  • Antirretrovirales: la mezcla de estos fármacos utilizados como tratamiento contra el VIH con cualquiera de las anteriores drogas, puede hacer que los niveles de estas aumenten en el organismo produciendo sobredosis.

No todo es sobredosis: otras consecuencias del chemsex

Las sobredosis, intoxicaciones o adicciones no son las únicas consecuencias. Martín Herrero, enfermero del Centro de Atención a la Drogodependencia de Arganzuela, describe también problemas en la vida sexual como la pérdida de interés por prácticas sexuales en las que no se utilizan drogas. También hay riesgo de adquisición de infecciones de transmisión sexual, abusos y violaciones.

A nivel social algunos hombres presentan problemas económicos, disminución del rendimiento académico o en el trabajo, que puede conllevar pérdida de empleo, abandono de otras formas de ocio, problemas legales y estigmatización.

A las infecciones de transmisión sexual se le suma la posibilidad de contraer hepatitis C y VIH por prácticas de riesgo sin preservativo, uso de jeringuillas, turulos para esnifar, etc...

¿Por qué se practica el chemsex?

La mayoría de los estudios describen múltiples motivos tanto a nivel individual, contextual, comunitario como estructural que interactúan y coexisten simultáneamente.  

Por ejemplo, uno de estos motivos es el uso instrumental de las drogas para conseguir experiencias sexuales sensorialmente más poderosas. En concreto, destacan el efecto de las sustancias acentuando la intensidad del deseo, de la excitación, de los orgasmos, el mayor rendimiento sexual al poder tener mejores erecciones o retardarlas; o recuperarse muy rápidamente y poder tener más relaciones sexuales con la misma o con otras parejas.

Otros consumen drogas porque facilita la euforia y la desinhibición sexual, la realización de fantasías sexuales o de determinadas prácticas extremas que podrían ser dolorosas

La mejora de la autoestima y el aumento de confianza sexual a la hora de ligar y de relacionarse con otros hombres en un contexto sexual, el sentirse físicamente más atractivos, son más motivos descritos.

La guía del Ministerio de Sanidad recoge también factores de índole psicológico y/o social que se han relacionado con el consumo de drogas con fines sexuales:

  • Vía de escape a situaciones personales difíciles o dolorosas.
  • Estrategia para afrontar conflictos internos por su homosexualidad o sentimientos producidos por el estigma asociado a la infección por el VIH.
  • Presión de grupo al contemplar que la gran mayoría de participantes consume o que refieren experiencias sexuales positivas consumiendo drogas.

Magnitud del problema: chemsex, problema de salud pública

El U-SEX Study GeSIDA es un estudio que fue realizado en 22 hospitales de la Comunidad de Madrid con una muestra de 511 pacientes con VIH pertenecientes al colectivo de hombres que tienen relaciones sexuales con hombres (HSH). Con este estudio pretendían evaluar la dimensión del problema y los factores asociados. Los resultados indican que nos encontramos ante un problema de salud pública:

  • El 70% de la muestra reconoció haber consumido drogas alguna vez en la vida y, de ellos, más de la mitad (54%) refirió haber utilizado drogas durante las relaciones sexuales (chemsex) en el último año.
  • El 62% de los pacientes refirió haber sido diagnosticado de alguna enfermedad de transmisión sexual. La más frecuente fue sífilis (64%). De hecho, el 43% tuvo más de un episodio. Por detrás de la sífilis se encuentran la gonorrea (29% de los casos), hepatitis B (18% de los casos) y hepatitis C (10%; con más de un episodio en el 8% de ellos)

Hace falta más formación de los profesionales sanitarios en general, y en concreto en los servicios de urgencias, para aprovechar las visitas de estos pacientes y ofrecerles una ayuda correcta sin juzgar. Los estudios consultados revelan que son necesarios más estudios de investigación que incluyan el plano psicosocial, el de las infecciones de transmisión sexual, y el toxicológico.

Posiblemente este fenómeno no tenga solución y lo único que se puede hacer es reducción de riesgos con información, pero no solo al colectivo de hombres que mantienen sexo con hombres, sino para toda la población.

Si te has quedado con ganas de saber más sobre este tema, crees que tienes un problema o necesitas más información, te recomiendo leer este documento de preguntas y respuestas frecuentas sobre el chemsex del Ministerio de Sanidad

Referencias:

Dolengevich-Segal, H., Rodríguez-Salgado, B., Bellesteros-López, J., & Molina-Prado, R. (2017). Chemsex. An emergent phenomenon. Chemsex. Un fenómeno emergente. Adicciones, 29(3), 207–209. https://doi.org/10.20882/adicciones.894

Herrero JLM. ¿Qué es el Chemsex? Práctica, consecuencias y tratamiento [Internet]. Servicio PAD. 2018 [citado el 27 de junio de 2022]. Disponible en: https://serviciopad.es/que-es-el-chemsex-practica-consecuencias-y-tratamiento/

Muriel T. La magnitud del chemsex, en una muestra de HSH infectados por VIH [Internet]. Boletín GeSIDA. 2016 [citado el 27 de junio de 2022]. Disponible en: https://boletin.gesida-seimc.org/la-magnitud-del-chemsex-una-muestra-hsh-infectados-vih/

Redondo Domínguez, D., Picazo, L., Docavo Barrenechea-Moxo, M. L., & González Del Castillo, J. (2018). Chemsex: are we prepared? Chemsex: ¿estamos preparados? Adicciones, 30(2), 158–159. https://doi.org/10.20882/adicciones.1062

Soriano R. (2020). Documento técnico sobre abordaje del fenómeno del chemsex. Secretaría del Plan Nacional sobre el Sida. Ministerio de Sanidad. [Internet]. [citado el 27 de junio de 2022]. Disponible en: https://www.mscbs.gob.es/ca/ciudadanos/enfLesiones/enfTransmisibles/sida/chemSex/docs/DocumentoDEF.pdf

Elena Plaza Moreno

Elena Plaza Moreno (urgenciasyemergen.com)

Enfermera. Experta en Urgencias y Emergencias Extrahospitalarias y en Competencias Digitales para la Salud. Máster en Urgencias Hospitalarias. Instructora de soporte vital básico y avanzado por la Asociación Americana del Corazón. Fundadora del proyecto digital Urgencias y emergencias en el que creo y divulgo contenido de salud basado en la evidencia a través de contenido escrito, podcast (Más que urgencias y emergencias) y en Youtube y Redes Sociales. Actualmente docente en cursos de formación continuada y Expertos Universitarios de Urgencias y emergencias.

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