Burundanga: ¿qué provoca en el cuerpo?

Conocemos los efectos que ocasionan algunos tipos de drogas en nuestro organismo pero, ¿alguna vez has oído hablar de la burundanga?

La burundanga, conocida en la jerga científica como escopolamina, tiene entre sus efectos más comunes la capacidad de anular la voluntad de quien la consume y la ausencia de recuerdos tras la intoxicación. Además, es difícil de detectar porque el organismo metaboliza y expulsa la sustancia sin dejar rastro pocas horas después de ser ingerida.

La burundanga es una droga de tipo alcaloide tropánico que generan ciertas especies vegetales tras realizar su proceso metabólico. Esta sustancia tiene efectos alucinógenos y causa síntomas como sueño, sumisión, hipertensión e incluso en grandes dosis, deficiencias respiratorias y cardiacas.

Una de las características de la burundanga es la rapidez con que actúa. Esto se debe a que, al ser ingerida —ya sea por vía oral, respiratoria o cutánea—, tiene una gran facilidad para atravesar la barrera protectora —barrera hematoencefálica— entre los vasos sanguíneos del cerebro y los tejidos cerebrales. Es su puerta de entrada al cerebro, y por lo tanto, toma el control del sistema nervioso central y periférico.

¿Cómo afecta esta droga al sistema nervioso?

El sistema nervioso central realiza funciones conscientes e inconscientes. La burundanga afecta a operaciones conscientes como la formación de pensamientos o de recuerdos. Asimismo, también influye en los actos reflejos: en este sentido hablamos del sueño y la actividad de algunos órganos como el corazón.

Con respecto al sistema periférico, la burundanga afecta, entre otros, al control de la respiración, la digestión y la producción de saliva. Sin olvidar los movimientos voluntarios, entre los que se incluye la respuesta de defensa ante una situación de peligro.

 

¿Cómo actúa la burundanga en el cerebro?

Cuando la burundanga se activa, su primer objetivo es provocar un mal funcionamiento en los neurotransmisores, como por ejemplo, la serotonina. Estos compuestos químicos son los responsables de generar las conexiones que se realizan en nuestro cerebro, crean enlaces entre las neuronas para comprender la realidad que nos rodea. Además de suprimir la producción de los neurotransmisores también los bloquea, por lo que la voluntad de la persona queda anulada.

Este proceso también es el causante de los efectos como el adormecimiento, el estado de semiinconsciencia y la amnesia.

Por otro lado, al estar bajo los efectos de la burundanga sus funciones regulatorias, las que realizamos automáticamente, también se ven condicionadas. Una de las repercusiones más graves es que el corazón deje de funcionar de manera normal, originando, entre otros trastornos, arritmias o fibrilación ventricular.

¿Qué efectos tiene en el resto del cuerpo?

El cerebro es el órgano de control principal, de él salen las órdenes para que nuestro organismo trabaje correctamente. Como su funcionamiento no es adecuado, el sistema nervioso periférico también se resiente.

En este aspecto, uno de los trastornos más serios afecta al sistema pulmonar, que ante una coordinación deficiente puede generar una parada respiratoria si la cantidad de burundanga consumida es muy alta.

Además provoca la incapacidad de tomar decisiones complejas tales como correr o defenderse, ya que el sistema periférico no sabe cómo reaccionar ante la incorrecta interpretación del cerebro a los estímulos que le llegan del exterior.

La burundanga permanece en la sangre aproximadamente entre 15-30 minutos después de ser consumida y su rastro en la orina desaparece en unas 12 horas, por eso es muy complicado detectarla. Aunque puede ser administrada por vía oral o a través de la piel, su actuación es más rápida al ser inhalada.

Estas características convierten a la burundanga en una droga peligrosa tanto por la anulación de la voluntad de la persona que es intoxicada como por su complejidad para ser detectada. Además, la amnesia y la confusión que produce dificulta recordar a quien la ha consumido si ha estado bajo sus efectos o no.

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