Así nos enfermará el cambio climático

Un encuentro virtual, organizado por Muy Interesante y Gaceta Médica, reunió a expertos medioambientales y sanitarios para que debatieran cómo puede afectar en el futuro el calentamiento global a la salud mundial.

cambio climático y salud
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El cambio climático, considerado el mayor desafío de nuestro tiempo por la Organización Mundial de la Salud (OMS), es un caldo de cultivo perfecto para que aumenten los problemas relacionados con la salud de las personas. Más concretamente, las consecuencias originadas por el aumento de la temperatura terrestre afectarán a los enfermos con enfermedades previas. Así lo recordó Carlos Cabrera, neumólogo del Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín, durante el primer encuentro virtual Greentalks, organizado por Muy interesante y Gaceta Médica y desarrollado con el apoyo de Fundamed y la compañía farmacéutica GSK.

Cabrera sacó a colación fenómenos que podrían ser determinantes a corto y medio plazo, como las próximas sequías. Las consecuencias del cambio climático en las cosechas “provocarán que los cultivos no sean viables en muchas partes del planeta, lo cual originará problemas de nutrición”. Estas circunstancias construirán un sistema inmunológico “menos preparado para las infecciones que podamos sufrir en un futuro”, añadió el doctor Cabrera. Este destacó también que la subida de temperaturas diezmará la flora y la fauna que estaban habituadas a unos ecosistemas con características concretas, lo cual originará a su vez nuevos vectores de enfermedades. 

Más olas de calor

El progresivo calentamiento del planeta también influirá en la intensidad de las olas de calor: “Por cada grado extra de la temperatura normal habrá un incremento de la mortalidad de un 3 %”, señaló el neumólogo. A pesar de ello, las temperaturas extremas matan actualmente a menos personas que, por ejemplo, en 2003, cuando perdieron la vida 70 000 europeos a consecuencia de una subida excepcional de las temperaturas estivales. “[Ese suceso] nos hizo aprender y evolucionar en nuestra capacidad de anticipación”, explicó Fernando Valladares, profesor de investigación del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Para entender las implicaciones de todo ello, Valladares se refiere al llamado triángulo del desastre. Cada lado de dicho triángulo –y el tamaño implícito de sus aristas– simboliza un factor agravante. De esta forma, el primer lado muestra la vulnerabilidad ante un evento climático extremo, el segundo hace referencia al grado de exposición al mismo y el tercero señala la propia intensidad del fenómeno. A pesar de ello, Valladares considera que existen “mecanismos de adaptación social y de comportamiento responsable” que son necesarios para poder consolidar un cambio de conciencia en relación a esas amenazas.

“No siempre hay que recurrir a la barrera de contingencia del sistema sanitario”, subrayó el experto del CSIC. Valladares puso como ejemplo la hiperprotección de los niños en los países desarrollados, que disminuye su riesgo de morir de forma prematura, a pesar de ser parte de la población más vulnerable. Esta mentalidad puede trasladarse a otros ámbitos de actuación que impliquen no sobrecargar los sistemas de salud en el futuro. Para lograr que todos los agentes activos vayan en una misma dirección, Valladares consideró que es necesaria una gobernanza global que ofrezca soluciones a nivel planetario. Por último, el científico hizo hincapié en que la mitigación del cambio climático debe ser “un objetivo irrenunciable”, para lo cual es necesario “trabajar rápidamente” en medidas de adaptación y “ejemplos esperanzadores”. Y en esta gobernanza global entre todos los agentes, los pacientes juegan un papel protagonista. “La comunicación con la sociedad es importante para concienciar y fomentar la corresponsabilidad”, aseguró Nicole Hass, portavoz y asesora técnica de la Asociación de Pacientes con Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (APEPOC). Y es que, por ejemplo, los pacientes que sufren EPOC necesitan “unas condiciones óptimas” que muchas veces se ven perjudicadas por determinados factores del entorno donde viven.

En este sentido, la política europea está encaminada hacia una ruta más sostenible con el llamado Pacto Verde Europeo, un conjunto de estrategias que van a permitir avanzar al Viejo Continente en el camino de la descarbonización del sistema energético, explicó Nicolás González, eurodiputado socialista y miembro de la Comisión de Seguridad Alimentaria, Salud Pública y Medio Ambiente (ENVI). La pandemia de la COVID-19 “ha puesto la ecología en el centro de los debates”, ha señalado González, un hecho que “es necesario reforzar para que continúe hacia delante”. Estrategias como la economía circular, las inversiones sostenibles y la reducción de emisiones forman parte del eje vertebral de la normativa. Según el eurodiputado, el Pacto Verde Europeo va a suponer un impulso en la transición ecológica y digital de nuestro continente, un hecho “que deberían aprovechar las compañías para ser más proactivas”.

En este sentido, Esteban Palomo, vicepresidente y director de Patient Advocact –Defensa del Paciente– de GSK España, destacó la importancia de liderar dichas acciones, porque “la protección del entorno natural es un activo estratégico”. Por ello, desde GSK consideran que proteger los recursos naturales es necesario para seguir ofreciendo productos de calidad a los pacientes. En línea con lo dispuesto por el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 3, impulsado por la ONU, la compañía farmacéutica prevé reducir para el año 2030 su huella ambiental a una cuarta parte. Y a más largo plazo, para el año 2050, la empresa pretende contar con una cadena de valor exenta de emisiones.

Por Daniela González

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