Así ha cambiado la pandemia nuestra microbiota

La pandemia causada por el coronavirus ha modificado nuestras vidas en muchos aspectos, pero es posible que haya afectado a nuestra microbiota más de lo que creemos.

 

La aparición de la pandemia causada por un virus nos ha obligado a implementar medidas estrictas para reducir el número de contagios, y por extensión, de fallecidos. La comunidad científica se ha volcado en investigar y comprender el mecanismo de infección del SARS-CoV-2 y poder diseñas medidas en base a las evidencias. Hasta el día de hoy, todos los expertos coinciden en que el uso de mascarillas es la medida más eficaz para evitar que las partículas volátiles que contienen el virus se dispersen en el aire e infecten a otras personas. Durante los primeros meses de la pandemia, había ciertas evidencias que apuntaban a un posible contagio mediante superficies a través de fómites. Hoy en día, se ha demostrado que el porcentaje de contagios por fómites es prácticamente irrelevante, ya que la gran mayoría sigue ocurriendo por aerosoles, en el aire.

¿Qué han conseguido las medidas higiénicas?

Durante los primeros meses de la pandemia, los primeros estudios mostraban que el coronavirus podía sobrevivir en superficies durante el tiempo suficiente para provocar contagios a través de fómites. Estas primeras evidencias llevaron a implementar medidas de limpieza y desinfección de superficies y objetos, además del uso de gel hidroalcohólico. El uso de estas prácticas tiene una eficacia limitada para evitar contagios por coronavirus, pero pueden resultar muy efectivas para eliminar otro tipo de microorganismos que sí se mantienen en superficies durante mucho más tiempo y que usan esa vía para esparcirse.

Además de las conductas de higiene que se han añadido en la rutina diaria, otras medidas también han modulado los niveles de exposición a otros microorganismos. Un claro ejemplo es el confinamiento intermitente y la distancia social, que aún a día de hoy, se sigue recomendando especialmente en interiores. La mayoría de las personas también ha reducido el número de interacciones sociales o el tamaño de los grupos en reuniones, incluso llegando a crear “grupos burbuja”. Estas prácticas también tienen un efecto en la variedad de microorganismos a los que estamos expuestos porque cada persona lleva consigo unas especies de bacterias y virus que puede transferir a otra persona por medio de contacto como un simple abrazo.

Así ha cambiado la pandemia nuestra microbiota. Fuente iStock
Así ha cambiado la pandemia nuestra microbiota. Fuente iStock

Estamos rodeados de microorganismos

La microbiota está formada por un conjunto de miles de microorganismos que incluyen distintas especies de virus, bacterias y hongos. Los podemos encontrar en numerosos lugares de nuestro cuerpo, pero suelen jugar un papel muy importante en la piel, el intestino y las vías respiratorias. Una correcta composición en cuanto a números y variedad es de vital importancia, ya que el desequilibrio puede generar o agravar enfermedades como infecciones intestinales, metabólicas o incluso Alzheimer. Algunos microorganismos, sin embargo, pueden ser perjudiciales para nosotros y si nos infectan, pueden provocar síntomas muy graves. Por este motivo, un nivel adecuado de higiene es necesario y beneficioso en nuestra sociedad.

Sin embargo, los geles hidroalcohólicos no son capaces de distinguir las bacterias “buenas” de las “malas” y las elimina a todas. Igual ocurre cuando nos lavamos las manos con jabón, que elimina la suciedad y los posibles microorganismos que llevamos con nosotros sin darnos cuenta.

Un estudio canadiense publicado en 2021 ha repasado las evidencias disponibles sobre la composición de la microbiota en humanos y cómo se ha visto modificada en pacientes que han sufrido COVID-19. Aunque resulta muy difícil determinar si la enfermedad modula la microbiota o si el cambio en la microbiota otorga una predisposición a ser infectado por el coronavirus, los datos muestran que las especies de bacterias cambian. Una mayor presencia de bacterias perjudiciales, como Clostridium y Candida, han sido detectadas en pacientes con COVID-19.

Este estudio también ha determinado que las medidas higiénicas se han aplicado en diferentes niveles en las distintas partes del mundo y está muy relacionado con el nivel socioeconómico de los países. Tener acceso a antibióticos, agua potable, jabón o incluso gel hidroalcohólico son determinantes para el control de microorganismos perjudiciales, y en países con recursos se han aplicado llegando a extremos.

Por último, otro de los factores que también moldean nuestra microbiota especialmente del intestino, es el tipo de alimentos que consumimos. De nuevo, en países o ciudades con alto nivel socioeconómico, los períodos de confinamiento y restricciones en el sector de la hostelería, ha promovido que algunos grupos sociales consuman más comida a domicilio. La composición de nuestra microbiota intestinal se renueva y recicla de manera constante y la forma en la que se procesan los alimentos que consumimos es una variable muy importante en este aspecto. Un exceso de comida a domicilio o una reducción en la variedad de alimentos puede reducir la diversidad microbiana.

Todos los factores mencionados son especialmente importantes durante el desarrollo del sistema inmunitario en niños y adolescentes, ya que algunas infecciones son determinantes en el desarrollo de enfermedades o tolerancias. La pandemia ha cambiado nuestras vidas por completo, pero todavía es temprano para evaluar el efecto en la microbiota de forma global en la población. Más estudios son necesarios y la información que obtengamos puede ayudar a ajustar las medidas higiénicas para que sólo nos quedemos con los beneficios sin afectar el correcto funcionamiento de la microbiota.

Referencias:

Finlay et al. 2021. The hygiene hypothesis, the COVID pandemic, and consequences for the human microbiome. PNAS. doi: 10.1073/pnas.2010217118

Chen T. 2021. Fomites and the COVID-19 pandemic: An evidence review on its role in viral transmission. Vancouver, BC: National Collaborating Centre for Environmental Health. ISBN: 978-1-988234-56-4

 

Sherezade MR

Sherezade MR

Soy una doctora en Alergología que en sus ratos libre cuenta la ciencia en redes. Me licencié en Biología en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y realicé el doctorado en la Universidad de Medicina de Viena. Ahora trabajo como postdoc en el Instituto de Alergología Fraunhofer asociado al Hospital Charité de Berlín. Mi nueva faceta es divulgadora amateur que hace vídeos cortos en Twitter y streams largos en Twitch. A veces también escribo o consigo logros para la Alianza en World of Warcraft. Página web

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