Así es tu cronotipo en función de las horas que duermes

Hay personas que son más activas por la mañana, otras lo son más por la tarde, incluso quienes están muchos más activos de noche. Todo eso depende de tu cronotipo.

Personas durmiendo
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Como si fuera el flujo y reflujo de la marea, el nivel de energía y alerta de nuestro organismo sube y baja a lo largo del día. Los patrones no son universales, sino que dependen de los ritmos circadianos: cambios físicos, mentales y conductuales que siguen un ciclo diario, y que responden, principalmente, a la luz y la oscuridad en el ambiente.

Los ritmos circadianos también cambian a lo largo de la vida: por ejemplo, los bebés duermen durante muchos períodos aleatorios de la noche y el día hasta un total de hasta dieciséis horas. Solo transcurridos los primeros seis meses de vida, el bebé comienza a dormir más de noche.

La adolescencia es otro período de nuestra vida en el que los ritmos circadianos experimentan un cambio importante: se desajustan unas tres horas, y por esa razón los adolescentes tienden a quedarse despiertos hasta altas horas de la noche y tienen más dificultades a la hora de madrugar. Por esa razón, un 80% de todos los alumnos estadounidenses de entre trece y catorce años, por ejemplo, no duerme lo suficiente.

Cronotipos y personalidades

Las variaciones que experimentan nuestros ritmos circadianos se define como cronotipo. Es decir, que el cronotipo es la predisposición natural que cada persona tiene en un momento concreto de su vida de experimentar picos de energía o momentos de descanso según la hora del día. Los genes resultan fundamentales para determinar el cronotipo.

En ese sentido, las llamadas "alondras" son las personas que tienden a madrugar naturalmente. Los "búhos" los que se levantan más tarde. Todos estamos basculando hacia alguno de estos extremos, y con el tiempo vamos cambiando la tendencia. De adolescentes, por ejemplo, somos más búhos; sin embargo, a medida que envejecemos, tendemos a ser más alondras que búhos.

Los científicos han ido desarrollando diversas maneras de medir las tendencias búho-alondra de los individuos, entre ellas la de monitorizar la temperatura del cuerpo y los niveles de melatonina en sangre, aunque generalmente se basan en encuestas directas. En función de las respuestas, el abanico posibilidades se divide en:

  • Alondra extrema.
  • Alondra moderada.
  • Ni búho ni alondra.
  • Búho moderado.
  • Búho extremo.

Richard Wiseman, en su libro Escuela nocturna, hace algunas consideraciones de cada una de estas posibilidades:

"En lo que al sueño se refiere, no es extraño que las alondras extremas les guste estar en la cama hacia las 10 de la noche y levantarse en torno a las 6 de la mañana, raramente necesiten despertador, y no suelan dormir por el día. Los búhos extremos, por el contrario, prefieren acostarse en torno a la 1 de la madrugada y levantarse sobre las 9, suelen poner varios despertadores y disfrutan de las siestas durante el día".

El pico de alerta de las alondras, es decir, el momento del día donde son más productivos y tienen más reflejos, es alrededor del mediodía. Cuando mejor se sienten: entre las 9 de la mañana y las 4 de la tarde.

Los búhos son más productivos sobre las 6 de la tarde, y cuando mejor se encuentran: entre la 1 de la tarde y las 10 de la noche.

"Hay un polémico debate sobre la relación entre el cronotipo de la persona y su personalidad, pero en general las alondras suelen ser personas introvertidas, lógicas y de confianza, y los búhos son más extrovertidos, emocionalmente estables, hedonistas y creativos".

Sergio Parra

Sergio Parra

Científico, letraherido, hiperestésico, idiota en el sentido ateniense de la palabra, aún sigo buscando la ballena blanca a sabiendas de que no existe.

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