Alergia a los perros

Si sufres alergia a los perros y te gustaría saber un poco más sobre esta enfermedad, sus causas y posibles tratamientos, este artículo te va a interesar.

 

La alergia a las mascotas es una de las más sufridas por quienes las padecen, ya que en ocasiones deben verse en la situación de renunciar a sus mascotas y buscar otra casa para ellas. La alergia a los perros es uno de los tipos de alergia de origen animal y en este artículo os explicamos en qué consiste y qué opciones existen.

¿A qué parte del perro tenemos alergia?

La alergia a los perros suele tratarse de una enfermedad de síntomas localizados, normalmente en los ojos en forma de conjuntivitis, y vías respiratorias, desde rinitis hasta asma. Aunque también se puede tener dermatitis atópica ante el contacto con perros, es algo menos común.

La prevalencia de alergia a gatos y perros está en aumento en poblaciones donde la presencia de mascotas en los núcleos familiares está cada vez más presente. Las partículas de estas mascotas (alérgenos), sin embargo, no se encuentran solamente en las casas que habitan, sino que se pueden detectar en muchos lugares públicos.

Estas moléculas de origen animal son tan pequeñas que pueden permanecer en el aire durante largos períodos de tiempo. Por lo tanto, pueden esparcirse por toda la casa, ser inhaladas o incluso transportarlas en nuestra propia ropa.

Incluso tiempo después de que las mascotas no convivan en nuestra casa, estas moléculas pueden permanecer durante meses o incluso años.

¿Tener un perro aumenta el riesgo de tener alergia?

Algunos estudios sobre el riesgo de desarrollar alergia a gatos y perros han demostrado que una exposición temprana a estas mascotas puede ser beneficiosa en prevenir sensibilización y/o alergias. Sin embargo, otros estudios han demostrado el efecto contrario.

La tendencia general en cuanto a los efectos positivos de tener mascota parece ser más consistente con perros que con gatos. Los perros han demostrado aportar cierto factor preventivo tanto en sensibilización asintomática como en alergias clínicas.

Este efecto contradictorio que se suele encontrar en la literatura se debe en parte a una predisposición genética que puede aumentar el riesgo a desarrollar alergias independientemente de la presencia de mascotas. Debido a eso, no se puede crear una recomendación generalizada de tener mascotas para prevenir alergias.

Chica sonándose la nariz al lado de un perro. Alergia a los perros
Fuente: iStock

¿Qué hacer con los síntomas?

Los síntomas leves como rinitis o conjuntivitis pueden ser controlados de forma sencilla con medicación, aunque sigan siendo molestos. Sin embargo, las personas que sufran de asma alérgico a perros, pueden sufrir un ataque grave si entra en contacto con altas concentraciones de alérgeno.

De forma general, el riesgo de tener un asma de mayor gravedad está directamente relacionado con estar sensibilizado a moléculas de gato. Por esta razón, algunas madres y padres prefieren evitar las mascotas, por miedo a que sus hijos desarrollen asma.

En el caso de los perros, la relación no está tan clara por falta de evidencias y porque no se debe asumir que tenga el mismo mecanismo sobre nuestro sistema inmunitario que pueden tener los alérgenos de gatos.

Una cosa está clara, y es que no es recomendable tener mascotas si se sufre de asma alérgico, porque puede ser exacerbado en la presencia de perros o gatos si se está sensibilizado a ellos. En el resto de la población, no se puede recomendar nada de forma general y sería necesario estudiar cada caso.

¿Cuál es el alérgeno del perro?

Un alérgeno es una molécula que es responsable de provocar alergia. Algunas personas tienen una sensibilización a algunos alérgenos, pero no tienen síntomas. Estas personas no son consideradas alérgicas y no es necesario que tomen ninguna medida. Cuando sí aparecen síntomas ante la exposición al alérgeno, hablamos de alergia.

Los alérgenos de perro se encuentran en su saliva, piel y caspa. El principal alérgeno, al que la mayoría de las personas alérgicas a perros reaccionan (más del 50%), es Can f 1 y se produce en las glándulas salivales. Recibe este nombre porque su origen es el perro doméstico: Canis familiaris.

Aunque hay múltiples factores que influyen, puede darse el caso de que una persona alérgica a perros no tenga síntomas graves con algún perro concreto. Esto es posible debido a diferencias entre las distintas razas de perro o entre perros, que producen más o menos cantidad de alérgeno. Sin embargo, no se conoce de una raza concreta que se sepa que produce poco o mucho alérgeno.

¿Dónde está el alérgeno de perro?

La mayor cantidad de alérgeno estará en el propio perro, y si convive con nosotros, podemos encontrar el alérgeno en cualquier parte de nuestra casa, especialmente en muebles tapizados, alfombras y camas. Incluso aunque no tengamos perro, es posible detectar estas moléculas en los mismos sitios, aunque en mucha menor cantidad.

La concentración de alérgeno en casas con perro también puede variar, no sólo por el perro en sí (que produzca más o menos partículas), sino por las rutinas de limpieza y ventilación. Una ventilación eficiente puede reducir la cantidad de alérgeno en el aire, combinado con una limpieza de alfombras y cambio de sábanas puede tener un gran impacto.

Sin embargo, para las personas que sufren de alergia grave a perros, incluso los espacios públicos pueden presentar un peligro. Estudios han detectado alérgeno de perro en el transporte público, hoteles, cines y salas de espera de hospitales.

Tratamiento y opciones

La primera recomendación para una persona alérgica a su perro es intentar buscar otra familia para su compañero peludo. Desde el punto de vista más pragmático, si se reduce la cantidad de alérgeno, los síntomas no aparecerán (o estarán en menor medida).

Incluso si el perro se muda a otra casa, es posible que los síntomas no desaparezcan durante meses, porque el alérgeno puede permanecer en nuestros muebles por mucho tiempo si no se realiza una limpieza a fondo.

El uso de filtros que limpian el aire puede ser efectivo en algunas situaciones, aunque algunos estudios presentan una evidencia poco convincente. Bañar a nuestro amigo peludo con mayor frecuente puede suponer una mejoría, pero el efecto se pierde en pocos días y además puede ser perjudicial para nuestra mascota.

Esta situación suele ser complicada de gestionar, especialmente si se descubre la alergia al introducir una mascota por primera vez en casa. Por desgracia, no existen muchas alternativas ante esta alergia, excepto el uso de antihistamínicos y evitar los perros. Como siempre, ante dudas sobre el diagnóstico o tratamiento, recomendamos consultar con un especialista.

Referencias:

Custovic and Simpson. Cellular and Molecular Immunology. Chapter 48: Animal Allergens. 9th Edition. 2017.

Sherezade MR

Sherezade MR

Soy una doctora en Alergología que en sus ratos libre cuenta la ciencia en redes. Me licencié en Biología en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y realicé el doctorado en la Universidad de Medicina de Viena. Ahora trabajo como postdoc en el Instituto de Alergología Fraunhofer asociado al Hospital Charité de Berlín. Mi nueva faceta es divulgadora amateur que hace vídeos cortos en Twitter y streams largos en Twitch. A veces también escribo o consigo logros para la Alianza en World of Warcraft. Página web

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