Nuevo estudio sugiere un vínculo entre bebidas azucaradas y riesgo de cáncer

Viene a engrosar un conjunto de investigaciones que indica que limitar el consumo de bebidas azucaradas limitaría también el riesgo de cáncer.

No es noticia que el consumo elevado de productos con azúcares añadidos y procesados, así como carnes rojas, puede conllevar un riesgo para la salud. Pero el asunto de la mala alimentación, aunque la comunidad científica lleva tiempo alertando de que es uno de los principales factores de riesgo de enfermedad grave (cardiovasculares o cáncer)  no está exento de polémicas, contradicciones y bulos, incluso, de manipulaciones.

En este contexto, el último estudio que alerta sobre el riesgo del (excesivo) consumo de bebidas azucaradas establece una conexión de estas bebidas con el riesgo de padecer cáncer. La investigación se publica en la revista The BMJ.

Hay que tener cuidado cuando establecemos una conexión de cualquier tipo de alimento con el cáncer (tanto para hablar de beneficios como de perjuicios), dado que estamos hablando de un conjunto complejo de enfermedades que puede tener un origen multicausal (de hecho, el azar es uno de ellos). Pero no se puede negar que el estilo de vida (que engloba la alimentación) es uno de los principales factores de riesgo.

Dicho esto, el nuevo estudio viene a engrosar un conjunto de evidencias considerable reunidas en los últimos años que indica que limitar el consumo de bebidas azucaradas, junto con otras restricciones dietéticas, podría contribuir a reducir el riesgo de cáncer.

Sin dejar de mostrarse cautelosos con las conclusiones, los investigadores establecen que, si bien es bien conocido el vínculo entre obesidad y bebidas azucaradas (y la obesidad es un factor de riesgo de muchos tipos de cáncer), la relación directa entre bebidas con azúcar y el cáncer todavía está un tanto inexplorado.

Con esto en mente, el equipo de investigadores, con sede en Francia, se propuso evaluar las asociaciones entre el consumo de bebidas azucaradas, zumos de fruta y bebidas endulzadas artificialmente y el riesgo de cáncer en general, y más en concreto, tomó el ejemplo de los tipos de mama, de próstata y de colon (colorrectal).

Método

Sus hallazgos se basaron en una muestra de 101.257 adultos franceses sanos (21% hombres, 79% mujeres) con una edad media de 42 años.

Los participantes completaron al menos dos cuestionarios dietéticos, diseñados para medir la ingesta habitual de 3.300 productos diferentes de alimentos y bebidas, y se le hizo seguimiento durante un máximo de 9 años.

Para garantizar la fiabilidad del estudio, se tuvieron en cuenta varios factores de riesgo conocidos para el cáncer, como la edad, el sexo, el nivel educativo, los antecedentes familiares de cáncer, el  tabaquismo y los niveles de actividad física.

Conclusiones

Durante el seguimiento, se diagnosticaron y validaron 2.193 casos de cáncer (693 cánceres de mama, 291 cánceres de próstata y 166 cánceres colorrectales). La edad media al diagnóstico de cáncer fue de 59 años.

Los resultados mostraron que un aumento de 100 ml por día en el consumo de bebidas azucaradas se asoció con un aumento del 18% en el riesgo de cáncer en general y un aumento del 22% en el riesgo de cáncer de mama. En cuanto a zumos de frutas, el consumo de ambos tipos de bebidas se asoció con un mayor riesgo de cáncer en general.

En contraste, el consumo de otras bebidas endulzadas artificialmente no se asoció con mayor riesgo de cáncer, pero los autores advierten que es necesario tener cuidado al interpretar este hallazgo debido a un nivel de consumo relativamente bajo en la muestra registrada.

Relación entre cáncer y azúcar

Las posibles explicaciones de estos resultados incluyen el efecto del azúcar contenido en las bebidas azucaradas sobre la grasa visceral (almacenada alrededor de órganos vitales como el hígado y el páncreas), los niveles de azúcar en la sangre y los marcadores inflamatorios, todos ellos relacionados con un mayor riesgo de cáncer.

Además, otros compuestos químicos, como los aditivos en algunos refrescos, también pueden jugar un papel nocivo.

Este es un estudio observacional, por lo que no se puede establecer la causa, y los autores dicen que no pueden descartar una clasificación errónea de las bebidas o garantizar la detección de cada nuevo caso de cáncer. No obstante, el método ayuda a reforzar la fiabilidad del estudio, así como que los resultados se mantuvieron prácticamente sin cambios después de pruebas realizadas con posterioridad.

Los autores han manifestado que sus datos sirven para reforzar las recomendaciones nutricionales ya existentes de limitar el consumo de bebidas azucaradas, incluido el zumo de fruta, así como las acciones políticas, como impuestos y restricciones de comercialización dirigidas a las bebidas azucaradas, que podrían contribuir potencialmente a la reducción de la incidencia de cáncer en la población.

Laura Marcos

Laura Marcos

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