La contaminación podría afectar a la fertilidad de las mujeres

Un estudio señala que la disminución de la reserva ovárica está relacionada con los altos niveles de polución del aire.

Numerosos estudios científicos nos han advertido acerca de cómo afecta la polución ambiental a nuestro bienestar físico, y en especial al aparato respiratorio: el cáncer de pulmón, las neumonías y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), entre otras, estarían relacionadas con este problema. De hecho, algunos expertos explican que exponerse a un aire de mala calidad es tan nocivo para nosotros como fumar varios cigarros diarios.

Los investigadores creen que si se redujera la contaminación, podríamos salvar millones de vidas –la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha calculado que se producen en el mundo más de siete millones de muertes al año debido a la polución–, pero es que además, según un reciente estudio, este aire insalubre también podría estar afectando a la fertilidad de las mujeres.

En concreto, a la reserva ovárica, que es la cantidad de óvulos de los que dispone una mujer en un momento determinado de su vida y que resulta determinante para saber sus posibilidades de conseguir el embarazo –es un marcador de la fertilidad femenina–. Según esta investigación, la reserva ovárica se ve afectada negativamente por los altos niveles de contaminación del aire. 

El estudio ORExPo tomó como muestra a más de 1.300 mujeres italianas, todas ellas residentes en el área de Módena entre 2007 y 2017, y ha encontrado evidencias de que numerosos compuestos químicos ambientales, así como los componentes naturales y artificiales de la dieta diaria, pueden alterar el papel fisiológico de las hormonas e interferir en su actividad. En esta investigación se habla en concreto de la hormona antimulleriana o AMH, secretada por los folículos del ovario y que permite medir la reserva ovárica de la mujer.

“La influencia de la edad y el tabaquismo en los niveles de la AMH ahora tiene una gran aceptación”, explica el profesor Antonio La Marca, de la Universidad de Módena y Reggio Emilia, y uno de los principales autores del estudio. “Sin embargo, hasta ahora no se ha demostrado un claro efecto de los factores ambientales”, añade.

Pacientes geolocalizadas

Estos investigadores tomaron todas las mediciones de los niveles séricos de AMH y las vincularon con la edad y la dirección en la que vivían las participantes. El análisis se completó con datos ambientales de esas zonas. A la hora de evaluar la exposición ambiental de las pacientes se tuvieron en cuenta el material particulado (PM) –una mezcla de partículas sólidas y gotas líquidas que encontramos en el aire y forma parte de la contaminación– y los valores de dióxido de nitrógeno (NO2) –contaminante atmosférico que se produce con la quema de combustible–.

Los resultados mostraron que, como se esperaba, los niveles séricos de AMH más allá de los 25 años de edad estaban muy vinculados con la edad –a más años, peores datos–. Pero, los investigadores hallaron que, asimismo, estaban relacionados, también de manera inversa y significativa, con los contaminantes definidos como PM10, PM2,5 y NO2, y dicha asociación era independiente de los años que tuvieran las mujeres. Lo que, según el profesor La Marca, “confirma que, independientemente de la edad, cuanto mayor sea el nivel de PM y NO2, menor será la concentración sérica de AMH”.

La concentración más baja de la hormona antimulleriana, que refleja la “reducción severa de la reserva ovárica”, se midió en mujeres que estaban expuestas a niveles de PM10, PM2,5 y NO2 superiores a 29,5, 22 y 26 mcg/m3, respectivamente. Y eso que estos son valores que se encuentran muy por debajo de los límites recomendados por la UE y las autoridades locales –estipulados en 40, 25 y 40 mcg/m3, respectivamente–.

Raquel de la Morena

Raquel de la Morena

Periodista. También escritora de romances históricos y novela juvenil. Sin terraplanistas ni escépticos de la llegada del hombre a la Luna entre mi gente más cercana –que yo sepa–.

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