3 beneficios insospechados de la ansiedad

Aunque la ansiedad y el estrés parezcan el enemigo público número uno, a pequeñas dosis nos benefician y podemos sacarles partido. Te explicamos por qué.

Estos psicólogos afirman que las personas no deberían luchar contra esa sensación ya que los demás perciben esa vergüenza y ansiedad como algo positivo y califican a estas personas como más dignas de confianza y más cooperativas, además de mostrarse más dispuestas a acercarse y conocerlas.


Ayuda a tomar mejores decisiones

En un experimento llevado a cabo en la Goethe University y publicado en la revista Review of Psychology un grupo de personas se involucró en lo que se conoce como juego de Iowa, especialmente diseñado para simular la toma de decisiones en la vida real. El juego se basa en 4 barajas virtuales, cada vez que se elige una carta, se gana o se pierde un poco de dinero. La meta es ganar tanto como sea posible, pero el problema es que existen "barajas malas" muy tentadoras, que pueden representar una gran recompensa o un gran castigo.

Curiosamente, estos psicólogos apreciaron que tanto los niños como los adultos que se mostraban más ansiosos jugaban mejor ya que eran capaces de prever con mayor precisión los beneficios y los riesgos de cada mano de naipes. De hecho, es importante recordar que la ansiedad tiene un valor adaptativo, su función es protegernos de los riesgos. Por tanto, en ciertas situaciones un nivel moderado de ansiedad puede ayudarnos a tomar mejores decisiones.


Aguza los sentidos

La ansiedad incontrolada puede llegar a ser muy desagradable, pero una dosis pequeña es beneficiosa. Así lo demostró un estudio llevado a cabo en el National Institute of Mental Health de Bethesda, publicado en la revista Brain and Cognition. Estos investigadores les dijeron a los participantes que si se equivocaban en sus respuestas, les aplicarían pequeñas descargas eléctricas, de forma que experimentaran un poco de ansiedad.

Así apreciaron que quienes desarrollaron un nivel de ansiedad moderado se mantenían más concentrados y alcanzaban mejores puntuaciones en las pruebas de atención. Este experimento demuestra que aunque la ansiedad reduce la flexibilidad cognitiva, prioriza las funciones que son realmente imprescindibles para la tarea. Por tanto, una dosis pequeña de ansiedad puede ayudarnos a mantenernos focalizados, aguza nuestros reflejos y mejora nuestro desempeño hasta alcanzar un punto óptimo.

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Etiquetas: ansiedadestréspsicología

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