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Anorgasmia: ¿qué es?

¿Seguro que es anorgasmia? La pregunta suele surgir en la primera sesión de las consultas de sexología. Y la respuesta tiene que ver con muchas más variables que alcanzar o no el máximo placer.

En muchos encuentros eróticos, las expectativas no se cumplen. No siempre aparece el orgasmo como se espera. ¿Será que falta algo? ¿Que alguien no sirve? ¿Habrá algún tipo de problema psicológico? ¿Tendrá solución? Estos aparentes fallos despiertan muchos fantasmas que, precisamente, forman parte más del problema que de la solución. Para que una persona disfrute en un coito, hay un requisito imprescindible: el deseo. Es algo que no debería hacer falta recordar. No parece probable disfrutar con algo que no se desea. Lo que significa que no basta con amar a tu pareja, ni siquiera con querer compartir piel, sensaciones y sentimientos. Para disfrutar del encuentro sexual, hay que tener deseo de sexo. No son suficientes otros deseos. Las relaciones eróticas deben estar bajo el paraguas de la ética del placer compartido y así debe percibirse.


Poca predisposición

De hecho, sin esa realidad y sin esa percepción, difícilmente el orgasmo puede presentarse. Del mismo modo que tampoco parece probable que lo haga si el encuentro se rodea de miedos. Por ejemplo, una mujer sin protección ante los embarazos o las enfermedades de transmisión sexual no parece que esté en buena disposición para disfrutar del coito. Cuestión de sistema nervioso simpático y parasimpático. De la incompatibilidad entre estar relajada y alerta. Y, que no se olvide, sin relajación, es poco probable la lubricación y, sin esta, la penetración puede resultar molesta. Lo que aleja la posibilidad del orgasmo.
Pero ¿y si el encuentro erótico no fuera coital? Seguro que muchas anorgasmias desaparecerían, porque también desaparecerían miedos. Además, tampoco se puede olvidar que la penetración no siempre es el camino más fácil para lograr el clímax en un encuentro heterosexual. Un buen grupo de mujeres tienen mayor facilidad para alcanzar el orgasmo a través de la estimulación del clítoris que con la penetración vaginal. Así que no llegar el orgasmo durante el coito no es tan raro ni puede calificarse de anorgasmia. En cualquier caso, es una mala idea hacer de la penetración una exigencia y del orgasmo una obligación. El placer es subjetivo, y, por consiguiente, en todas las relaciones eróticas lo más placentero siempre está por descubrir.
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Orgasmos multifacéticos

Desde el punto de vista fisiológico, hay un único orgasmo. No hay diferencias entre el que pudiera lograrse con la estimulación del clítoris, sea con la mano, la boca o con juguetería, con la penetración vaginal o de cualquier otro modo. Sin embargo, en todos los orgasmos, aparecen también otros componentes. Algunos relativos al ajuste erótico, pues no siempre la pareja acaricia del modo más adecuado o utiliza la postura más apropiada. El empeño por excitarse al mismo ritmo o con los mismos estímulos no suele ser una buena idea. Tampoco lo es dejarse atrapar por el aburrimiento o por la exigencia de tener que innovar continuamente. Otros componentes son de tipo afectivo y de comunicación. ¿Se permite la pareja hablar de todo esto? Un error común es tratar de adivinar en vez de tratar de escuchar. O la otra cara de la moneda: esperar que tu pareja interprete tus deseos en vez de enseñarle a conocerlos. Además están las emociones, los posibles problemas de pareja, el compromiso… ¿Se juega en ambos lados de la cama con las mismas cartas? ¿Se comparten los mismos sentimientos?

Por último, está la propia persona. Como es obvio, están su clítoris, sus genitales, el cuerpo, su pareja, pero también su posible ansiedad u otro tipo de enfermedades, la tristeza ocasional, el estrés, los fármacos, la poca autoestima, los complejos corporales, las actitudes negativas hacia la sexualidad, la falta de información o los mitos, la anticipación, etc. En las relaciones eróticas, se está con todo.
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Cada momento, un mundo

Ahora bien, todos estos componentes están muy personalizados. No afectan en la misma medida a todas las mujeres, ni siquiera entran en juego todas las veces. Cada cual sabrá qué lleva en su mochila personal y en la de su relación de pareja. Lo importante y lo bueno es que con ayuda, casi siempre, hay solución.


No es lo mismo:

- Si nunca se ha tenido un orgasmo.
- Si se alcanza en la masturbación individual, pero no en pareja. O al contrario.
- Si con unas personas sí se experimenta y con otras no.
- Si se han tenido orgasmos, pero desde un tiempo se han dejado de tener.
- Si se llega al clímax, pero no se obtiene sensación de satisfacción.
- Si se tienen orgasmos, pero se desea tener más o de mayor intensidad.


En todos los casos es imprescindible:

- Conocerse. El cuerpo, los genitales, lo que te provoca placer. Ni todas las mujeres, ni todos los genitales, ni todos los orgasmos son iguales.
- Predisponerse. El placer no se puede imponer, pero se puede salir a buscar. Una relación
erótica empieza por cuidarse, hacer cosas que te hagan sentir bien, ejercitar el suelo pélvico, llevarse bien con el espejo, cultivar los deseos, aprender a comunicarse y a desconectar de los problemas.
- Cosa de dos. La anorgasmia se suele presentar en pareja y así se ha de solucionar. No es un problema de la mujer, es una dificultad en la relación. Por eso, la ayuda hay que pedirla para mejorar esa relación.

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