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¿Puede un paciente oncológico vacunarse? Sí, puede... Y debe

Las enfermedades infecciosas son la primera causa de comorbilidad y mortalidad en personas con cáncer. La vacunación de los pacientes frente a la neumonía, la gripe y el herpes zóster evita complicaciones graves.

Las falsas creencias están presentes en todos los ámbitos de la vida. Tampoco escapan a ellas la ciencia y la medicina. Con una salvedad —o virtud, en este caso—. Las falsas creencias en estos campos se tumban con la evidencia generada a través del análisis y la investigación rigurosa. Es lo que ocurre, por citar un ejemplo, respecto al mensaje —equívoco— de que los pacientes oncológicos no pueden, o no deben, vacunarse.
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Puede un paciente oncológico vacunarseFoto: Istock

Es frecuente que las personas con cáncer presenten inmunosupresión como resultado de su enfermedad y por el uso prolongado o intensivo de quimioterapia o radioterapia. En estos pacientes, la vacunación frente a enfermedades prevenibles es eficaz y segura, y solo en situaciones concretas, según el tipo de vacuna, se requiere mayor control o supervisión a valorar por el especialista. Según expone Ana Santaballa, jefa de la Unidad de Oncología del Hospital Universitario La Fe de Valencia y coordinadora del grupo de prevención de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), vacunar a los pacientes oncológicos es recomendable. ¿El motivo? «Las infecciones son la primera causa de morbilidad y mortalidad en pacientes con cáncer, y algunas de las infecciones que padecen nuestros pacientes son prevenibles mediante la administración de vacunas», responde.
Santaballa afirma que los pacientes con cáncer son más vulnerables a las infecciones porque su sistema inmunológico, encargado de protegerles, presenta unas funciones «disminuidas o alteradas». En este sentido, la vacunación del paciente oncológico no afecta al proceso terapéutico, sino todo lo contrario, ya que es precisamente la aparición de infecciones la que puede motivar la decisión clínica de retrasar o suspender los tratamientos. En el mismo sentido, la experta añade el impacto positivo que tienen las vacunas en la disminución de ingresos hospitalarios, el uso de antibióticos, la merma en calidad de vida y, en última instancia, en evitar fallecimientos.
Por ello, la coordinadora del grupo de prevención de la SEOM es tajante: «Los pacientes oncológicos pueden y deben vacunarse con las vacunas adecuadas», invita. Su propia sociedad científica lo refrenda en un posicionamiento clínico, alineado con el calendario de vacunación para grupos de riesgo aprobado por el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS), en el que se recogen las vacunas recomendadas y los tiempos para su administración. «Se recomienda la vacunación previa al inicio del tratamiento oncológico siempre que sea posible, recomendándose su administración al menos dos semanas antes, en el caso de las vacunas atenuadas, y al menos cuatro semanas en las vacunas de virus atenuados», según recoge el documento de la SEOM.
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Vacunas para pacientes con cáncerFoto: Istock

En los casos en los que está indicada la vacunación durante el tratamiento oncológico activo, «no hay una recomendación clara sobre el momento idóneo del ciclo de tratamiento en que administrarla, si bien, cada oncólogo determinará el momento idóneo durante el ciclo de tratamientos en que administrarla y según el paciente y el tumor que se esté tratando», concreta Santaballa, que insiste en la recomendación de inmunizar con independencia de cuándo se lleve a cabo.
Con el objetivo de prevenir consecuencias graves, actualmente, se recomienda la vacunación frente a gripe, neumococo y SARS-CoV-2 de los pacientes oncológicos. Además, y a lo largo de este año, las comunidades autónomas, en cumplimiento del calendario de vacunación para personas de riesgo aprobado por el consejo interterritorial, han ido incorporando la vacunación frente al herpes zóster en este grupo de pacientes. «El herpes zóster es una enfermedad que merma mucho la calidad de vida de los pacientes oncológicos por el dolor que produce. Además, puede evolucionar a formas mucho más agresivas como neumonías o encefalitis, patologías que son muy graves y tienen una alta mortalidad», detalla la oncóloga.
Nuevamente, para conseguir el objetivo de prevenir su aparición y evitar una posible reactivación del virus de la varicela-zóster en el paciente que pueda provocar la interrupción de su tratamiento oncológico, se debe apostar por la vía de la inmunización. «La vacuna del herpes zóster está indicada en los pacientes con tumores sólidos que reciben tratamiento con quimioterapia para prevenir la aparición de la enfermedad y sus complicaciones, que son más frecuentes en pacientes inmunodeprimidos», explica al respecto esta especialista.
En el documento de posicionamiento citado anteriormente, la Sociedad Española de Oncología Médica también realiza una recomendación sobre la pauta de administración a seguir en pacientes con tumores sólidos en tratamiento con quimioterapia. En concreto, deberán administrarse dos dosis con un intervalo de dos meses entre ambas.
En este caso, ¿se puede combinar la vacuna con el tratamiento oncológico activo? «Se podría combinar con el tratamiento si no se ha vacunado previamente al paciente, pero lo ideal es realizar la vacunación antes de comenzar el tratamiento para conseguir la mejor inmunización, como ocurre para el resto de vacunas», especifica Santaballa.

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