Las avispas usan un arma biológica para esclavizar a las mariquitas

La avispa 'Dinocampus coccinellae' se sirve de un virus para paralizar y modificar el comportamiento de las marquitas, transformándolas en una especie de zombi. Después, depositan sus huevos en ellas, y las larvas se comen al insecto desde el interior.

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La mariquita, ese encantador coleóptero que puebla nuestros jardines, puede transformarse en un ‘zombi sin voluntad’ para servir a los propósitos de las larvas de la avispa Dinocampus coccinellae, que después la convertirán en su alimento.

Un estudio de 2015 liderado por la bióloga Nolwenn Dheilly, de la Universidad de Stony Brook, en Nueva York, describe el proceso: la avispa pone sus huevos dentro de la mariquita; a los 20 días, una cría sale de su casera y se envuelve en un capullo que su víctima cuida quedándose quieta sobre él.

Cuando el huevo de la avispa se deposita dentro del coleóptero, una larva de avispa brota de su vientre y teje un capullo entre sus patas. Ante este desafortunado destino, la mariquita no muere, sino que se paraliza, retorciendo su caparazón involuntariamente para alejar a los depredadores hasta que la avispa adulta emerge, una semana después.

Cómo la avispa D. coccinellae esclaviza a su huésped había sido un misterio, pero a partir de este revolucionario estudio, los investigadores creen que este insecto tiene un cómplice: un virus recientemente identificado que ataca el cerebro de las mariquitas, y las convierte en una especie de zombi.

Como se detalla en la publicación científica, la avispa, además de depositar sus huevos, inocula a la mariquita el virus DcPV, que ataca su sistema nervioso y le causa parálisis. Para acabar, una vez desarrolladas, las avispas se comen al bicho desde dentro.

Los ciclos de vida del parasitoide D. coccinellae y su virus endosimbiótico (DcPV) junto con respuestas al parasitismo e infección del huésped C. maculata (dibujo de Franz Vanoosthuyse).


¿En qué consiste esta transformación a zombi?

Muchos parásitos modifican su comportamiento del huésped para mejorar su propia transmisión y supervivencia, pero los mecanismos próximos siguen siendo poco conocidos.

En el estudio, los investigadores revelan la participación de un tercer protagonista, un virus simbiótico de la avispa, llamado DcPV, que se transmite al huésped durante el desarrollo larval del parásito y es neurotrópico (que provoca atracción hacia el tejido nervioso).

El gran hito del equipo científico consistió en caracterizar y detallar el nuevo virus de ARN que provocaba parálisis y modificación del comportamiento. El virus, llamado DcPV, se almacena en el oviducto de las hembras parasitoides, se replica en las larvas parasitoides y se transmite al huésped durante el desarrollo larval.

Luego, la replicación de este virus en el tejido nervioso del huésped induce a una neuropatía severa y una respuesta inmune antiviral que se correlaciona con los síntomas paralíticos que caracterizan la manipulación del comportamiento.

“Nuestros resultados sugieren que los cambios en el comportamiento de las mariquitas probablemente se deben a la replicación de DcPV en los ganglios cerebrales en lugar de a una manipulación directa por parte de la avispa parásita. Proponemos un escenario teórico dentro del cual el virus es empleado como arma biológica por las avispas de D. coccinellae para manipular el comportamiento de los ejemplares de C. maculata”.

Sorprendentemente, tras la eliminación del virus, se recupera también el comportamiento normal.

Estos resultados proporcionan evidencia de que los cambios en el comportamiento de algunos insectos probablemente sean el resultado de la replicación de DcPV en los ganglios cerebrales en lugar de la manipulación por parte del parasitoide. Además, la investigación ofreció perspectivas estimulantes para la investigación sobre la manipulación parasitaria al sugerir por primera vez que la manipulación del comportamiento podría estar mediada por simbiontes.

Ahora se necesitan más experimentos para caracterizar la naturaleza de la simbiosis entre la avispa D. coccinellae y el virus DcPV. Todavia se desconoce si la simbiosis es obligatoria para el huésped.

 

Referencia: Who is the puppet master? Replication of a parasitic wasp-associated virus correlates with host behaviour manipulation. Nolwenn M. Dheilly. (2015) Proceedins of the Royal Society B. doi:10.1098/rspb.2014.2773

Laura Marcos

Laura Marcos

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