Lupus: la enfermedad de las mil caras

Popularizada hace años por la serie 'House', esta dolencia inflamatoria de origen desconocido se manifiesta de muchas maneras y afecta especialmente a las mujeres.

Mujer afectada

Cansancio, dolor en las articulaciones y pericarditis –inflamación del pericardio, membrana de doble capa que recubre al corazón–. Hace más de treinta años, Blanca Rubio, hoy presidenta de la Asociación Madrileña de Enfermos de Lupus y Amigos (AMELyA), empezó a notar este tipo de síntomas tan diferentes entre sí. Tras tres años sin un diagnóstico certero y consultas en el extranjero, los especialistas lograron descifrar el mal que padecía: lupus eritematoso sistémico. Esta dolencia autoinmune se puso de moda hace unos años con la conocida serie House, en la que el doctor interpretado por Hugh Laurie siempre la nombraba como posible diagnóstico.

La realidad es que el lupus es una alteración inflamatoria heterogénea con manifestaciones muy variadas. Además de las mencionadas por la presidenta de AMELyA, también son comunes las erupciones inducidas por luz ultravioleta, la pérdida de cabello y las úlceras bucales, como enumera Caroline Gordon, profesora de Reumatología en la Universidad de Birmingham (Reino Unido) y experta en lupus. “Desafortunadamente, algunas personas desarrollan también afección renal sin síntomas, que solo se detecta al analizar la orina”, añade.

En nuestro país, su prevalencia se sitúa en nueve casos por cada diez mil habitantes, según el estudio EPISER. “El 90 % de los afectados son mujeres, la mayoría en edad fértil, con un pico mayor de incidencia en la treintena, aunque puede surgir desde el nacimiento hasta edades muy avanzadas”, destaca Antonio Gil Aguado, especialista en enfermedades autoinmunes sistémicas. Es más común y grave en personas con ascendencia asiática y africana, y su causa es desconocida, aunque se barajan diferentes factores que pueden desencadenarla. “Se han identificado condicionantes genéticos, así como elementos ambientales –luz solar–,hormonales –estrógenos y prolactina–, tóxicos o étnicos”, apunta el doctor Gil Aguado. 

Pronóstico menos grave

El internista recuerda que la introducción de los corticoides en la década de los sesenta cambió radicalmente el pronóstico de los pacientes: la mortalidad pasó del 50 % a los cuatro años de haber sido diagnosticada a menos del 10 % a los quince años, que se da en la actualidad. Después, “se introdujeron los inmunosupresores para las formas más graves”, señala. A eso se suma la hidroxicloroquina para el tratamiento de mantenimiento y la reciente terapia biológica, anticuerpos dirigidos contra una diana del sistema inmune para frenar el mecanismo de inflamación. Junto a esta batería terapéutica, Gordon recomienda evitar posibles factores coadyuvantes, como la exposición al sol, además de usar protector solar.

Junto a la terapia farmacológica, algunos científicos apuntan que el ejercicio podría beneficiar a los enfermos. En un estudio realizado en ratones con lupus, se comprobó que la actividad física moderada mejoraba el daño inflamatorio en los riñones, cosa que no sucedía en los enfermos que no se subieron a la rueda de ejercicios. Con el estrés, ocurrió lo contrario: los animales más agobiados sufrían mayor daño renal.

En un pequeño experimento con humanos, se vio que los parámetros del modelo animal se repetían. Sin embargo, los investigadores están a la espera de ampliar el trabajo con más participantes para dar validez a sus resultados. 

Vida casi normal

No obstante, lo que les resulta difícil a estos pacientes es sacar fuerzas para hacer deporte. “Nuestra investigación ha demostrado que el efecto del ejercicio moderado no es otro que templar la inflamación que daña los riñones. Solo tenemos que convencerlos de que se sentirán mejor una vez que se pongan en movimiento”, afirma Nicholas Young, investigador de inmunología y reumatología en el Centro Médico Wexner, de la Universidad Estatal de Ohio, y autor principal del estudio, publicado en Frontiers in Physiology.

La microbiota –los microbios que habitan nuestro organismo– también podría tener su papel en el desarrollo del lupus. Un equipo de la Universidad Virginia Tech (EE. UU.) ha descubierto que la bacteria Lactobacillus reuteri mejora los síntomas en ratones con lupus y enfermedad renal, tal y como afirmaban en la revista Microbiome.

Mientras, Blanca, que lleva más de tres décadas conviviendo con la dolencia, asegura que “se puede tener una vida casi normal, aunque tienes que descansar, saber parar, dormir las horas necesarias, seguir una dieta saludable, tomar siempre la medicación y no rendirte”.

 

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