Los glaciares árticos emiten ácido al fundirse

El calentamiento global que está derritiendo la banquisa polar del Ártico produce nefastos efectos colaterales.

GLACIARES


A medida que el calentamiento global avanza y la temperatura sube en el entorno del océano Glacial Ártico y los territorios más septentrionales del planeta, en el área situada alrededor del Polo Norte, el permafrost –la capa de suelo permanentemente congelado– se derrite a un ritmo alarmante, nunca visto hasta ahora.

Rocas que llevaban millones de años cubiertas de hielo han quedado expuestas y empiezan a disolverse, corroídas por el ácido. El permafrost se puede dividir en pergelisol, que es la capa helada más profunda, y mollisol, el estrato más superficial que suele descongelarse. Durante cientos de miles de años, el permafrost del Ártico​ ha acumulado grandes reservas de carbono orgánico.

 


Algunos estudios estiman que almacena entre 1,4 y 1,85 billones de toneladas métricas. Además, el permafrost es un elemento rico en minerales, que se liberan al fundirse y producen reacciones químicas que destruyen las rocas, según un estudio del Servicio Geológico de Estados Unidos. Tras investigar en áreas antes heladas en el noroeste de Canadá y en el estado norteamericano de Alaska, los expertos han hallado pruebas del desgaste causado por el ácido sulfúrico emitido por el deshielo del permafrost.


Los seres vivos de las regiones árticas –Rusia, Estados Unidos (Alaska), Canadá, Dinamarca (Groenlandia), Islandia, la región de Laponia, en Suecia, Noruega y Finlandia, y las islas Svalbard– ven cómo su mundo cambia de forma acelerada. La erosión causada por el ácido sulfúrico libera ingentes cantidades de dióxido de carbono en la atmósfera, según los autores del ensayo. La región del Ártico, que desde que se inició el cambio climático se calienta dos veces más que cualquier otro punto de la Tierra, está viviendo cambios drásticos.

La banquisa del océano se derrite, lo que reduce el tamaño del escudo protector contra la radiación y el calor, y acelera el aumento de la temperatura de los mares.

Los osos polares se quedan sin territorios de caza. El permafrost menguante construye nuevos paisajes a través del llamado proceso de termokarst, y surgen nuevos lagos y pozos en el suelo cuyas consecuencias sobre el desgaste de los minerales y su impacto sobre las emisiones de dióxido de carbono se ignoran por el momento. Se estima que en el permafrost se almacenen 1.400.000 millones de toneladas de carbono, aunque podrían ser más.

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