En busca de las pastillas de la inmortalidad

Nuevos proyectos científicos investigan para lograr la anhelada eterna juventud a través de la producción de fármacos capaces de frenar el deterioro del paso del tiempo.

 

Ray Kurzweil, director de Ingeniería de Google, experto en ciencias de la computación, músico, empresario, escritor y científico es uno de los popes de la tecnología. La revista Forbes le considera “la máquina de pensar suprema”. Se dice que su capacidad de predicción de los avances futuros es abrumadora: desde 1990 ha hecho más de 150 pronósticos con un índice de acierto del 86 %. Este visionario estadounidense cree que en quince años la inteligencia artificial superará a la humana, y él espera estar ahí para verlo. Porque el inventor del escáner para ordenador y el sintetizador de texto a voz está convencido de que puede alargar su vida con pastillas. Diariamente ingiere unas 150, lo que le supone un gasto de 1,3 millones de euros al año. Cada jornada, Kurzweil paga más de dos veces el salario medio de una familia española en su búsqueda de la inmortalidad. Esta le lleva, suponiendo que toma una píldora cada 30 segundos, 90 minutos al día, un tiempo según él bien aprovechado: a sus setenta años, Kurzweil asegura que tiene una edad biológica de cuarenta.

 

 

'Nueve pasos para vivir bien para siempre'

Un día normal empieza para él con una ración de treinta píldoras y un desayuno consistente en bayas, una infusión de chocolate y café, salmón ahumado, caballa, leche de soja de vainilla, estevia –una planta que se usa como edulcorante–, gachas de avena y té verde. Su asesor nutricional es el médico Terry Grossman, que posee una clínica de rejuvenecimiento en Colorado y con el que firmó a medias el libro Transcend. El subtítulo lo dice todo: “Nueve pasos para vivir bien para siempre”. Pero ¿cómo? Para empezar, con una dieta saludable más innumerables suplementos vitamínicos que ayuden a reparar los daños que el irremediable paso del tiempo provoca en nuestro organismo. Por ejemplo, una generosa ración de acetil-L-carnitina, que, dicen, refuerza las mitocondrias –las responsables de la respiración celular– y reduce la inflamación del tejido cerebral. Ambos autores, que son judíos, recomiendan el desayuno israelí, que incluye queso feta, hummus, salmón, pepino y pimienta roja y verde, a la par que cúrcuma, una especia que posee agentes antiinflamatorios y se piensa que ayuda a combatir el cáncer y el alzhéimer.

 

Por supuesto, también hay que hacer ejercicio, no beber alcohol, no fumar, hacerse chequeos regularmente... y comprar el lote de suplementos alimenticios que ellos recomiendan. Entre las sustancias necesarias para alcanzar la inmortalidad, estos dos promotores de la eterna juventud incluyen multivitaminas integrales, coenzima Q10, extracto de semilla de uva, resveratrol, extracto de arándano, licopeno, silimarina, ácido linoleico, lecitina, n-acetilcisteína, ajo, L-carnitina, pirodoxal-5-fosfato (una forma de vitamina B6), equinácea, cromo, metformina, Gymnema sylvestris, policosanol, la resina gugulípido, esteroles vegetales, niacina, salvado de avena, pomelo en polvo, psyllium, lecitina, lipitor (una estatina para bajar el colesterol), arginina, betaína o TMG, colina, hormona del crecimiento, ácido fólico, vitamina B6, glutatión intravenoso –un cóctel de vitaminas que los centros de belleza aplican a sus clientes para conseguir una piel más clara–, fosfatidilcolina intravenosa y un largo etcétera.

Más información en el artículo Las pastillas de la inmortalidad, escrito por Miguel Ángel Sabadell. Puedes leerlo en el número 448 de Muy Interesante.

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