El misterio de Lady Dai

La momia de Xin Zhui, esposa del gobernador chino de Dai, se ha conservado casi intacta más de 2.000 años. Su autopsia revela los excesos de su frenético ritmo de vida.

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El concienzudo trabajo de los momificadores permitió que su organismo se mantuviera incorrupto durante dos milenios. Tanto es así que las venas aún contienen sangre y los tejidos blandos están intactos. Piel y músculos se han mantenido lo suficientemente flexibles como para que los investigadores que la han estudiado pudieran doblarle los brazos sin que se descompusieran. Una obra maestra del embalsamamiento, difícil de igualar incluso para los egipcios: los féretros de madera de ciprés contenían mercurio, utilizado como agente antibacteriano, y habían sido encapsulados en una gruesa capa de carbón y caolín para aislarlos del exterior.

La tumba data del año 163 a. C., época de los Han, una de las primeras dinastías que gobernaron la China unificada. La mujer enterrada en ella era Xin Zhui, la esposa del marqués de Dai, Li Cang, inhumado en otro de los sepulcros. En el tercero reposaba un hombre mucho más joven, quizá el hijo de ambos o un hermano. A los arqueólogos les sorprendió la enorme cantidad de ricos objetos que se llevó al otro mundo Lady Dai, como ha sido nombrada. Ciertamente era una práctica común, pues sus contemporáneos creían que los bienes materiales eran necesarios para mantener el ritmo de vida en el más allá, algo que pudo comprobarse en la tumba del primer emperador de China, Qin Shi Huang, que se llevó consigo todo un ejército de terracota, los Guerreros de Xi’an. Sin embargo, la dama de Dai no pasaba de ser una aristócrata de provincias, digamos una noble de segunda, pero su riqueza era notable, ya que en el mausoleo se acumulaban más de mil objetos de gran lujo y bella factura, muchos acabados en laca. Había desde cajitas para guardar cosméticos hasta cuencos para beber vino o figuras de madera que, al estilo de los guerreros de terracota, transportaban el espíritu de los servidores de la marquesa: por ejemplo, un conjunto de cinco figuritas representando a sus músicos de cámara.

Por qué la tumba de Lady Dai era más lujosa que la de su marido es algo que no está claro, pero su excelente conservación ha permitido a los expertos practicarle a esta mujer, milenios después, una revisión ginecológica y una autopsia completa. El diagnóstico es que murió en torno a los cincuenta años a causa de su opulento estilo de vida, ya que tenía todos los síntomas asociados a excesos en la dieta: colesterol alto, hipertensión y diabetes. Quizá tras excederse en un fastuoso banquete, Lady Dai sufrió un infarto. Eso sí, en pocas ocasiones como en esta se podrá decir aquello de “la muerte os sienta tan bien”.

Más información en el reportaje Las princesas eternas, escrito por José Ángel Martos. Puedes leerlo en el número 433 de Muy Interesante.

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Etiquetas: arqueologíahistoriainvestigaciónmomias

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