David Evans: “La vida sintética no va a escapar del laboratorio”

Entrevistamos al biólogo canadiense que ha conseguido reconstruir el virus extinto de la viruela del caballo con fragmentos de ADN disponibles comercialmente.

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¿La prueba? Su equipo logró ensamblar el virus de la viruela del caballo –extinguido hace décadas– a base de reunir pedazos de su secuencia genética. No es de extrañar que este trabajo ponga de relieve los peligros de la biología sintética, aunque no se entiende que fuera rechazado por dos revistas importantes. “Fuimos muy cuidadosos para no violar ninguna ley de Canadá y que nadie se sorprendiera”, defiende Evans, que investiga en la Universidad de Alberta. 

–¿Cómo surgió la iniciativa de recrear el agente patógeno de los caballos?           

Una multinacional farmacéutica llamada Tonix estaba interesada en encontrar vacunas alternativas para la enfermedad humana. Contactaron conmigo para comprobar el tema de las licencias sobre las distintas estirpes de Vaccinia (en referencia a la familia de los virus de las viruelas), y terminamos discutiendo sobre su historia. El jefe científico de inmunología conocía muy bien cómo inventó Edward Jenner la vacuna en 1796. Y la conversación derivó en la inmunoterapia moderna. Entonces nos dimos cuenta de que en realidad no sabíamos de dónde procedía ese virus. 

–Según parece, Jenner observó que las lecheras que ordeñaban a vacas infectadas con viruela bovina estaban protegidas contra la dolencia que mataba a los humanos.

Eso asegura la leyenda, pero si lees su libro y otros de la época descubrirás que algunos investigadores ya sospechaban que Jenner utilizó el virus de la viruela equina. Quizá se transmitió de los caballos a las vacas, y, a partir de ahí, Jenner pudo aprovecharlo. 

–¿Qué hicisteis a continuación?

Decidimos que valía la pena usar el virus equino como vacuna, pero no obtuvimos muestras. Sugerí entonces que lo reconstruyéramos. 

–¿Y cómo se consigue eso?

Algunos virus, muy sencillos, consisten en ácido ribonucleico (ARN), que puedes usar para infectar células y lograr que estas te los hagan. Pero en el caso de los de la viruela, hablamos de ADN, que además no es infeccioso. Entonces aprovechamos un fenómeno llamado reactivación. Si tienes una célula previamente inoculada con cualquier virus de viruela –no necesariamente el mismo que intentas reconstruir– puedes volver a infectarla con el ADN del tuyo. En el caso del patógeno equino, como su genoma resulta demasiado grande, lo partes en trozos que se solapan y los transfieres al organismo infectado. Los virus que ya están allí clasifican y organizan esos fragmentos. El truco consiste en separar de una sopa el que te interesa. 

–¿Y no te preocupa incubar virus extintos?

Pues sí, y me gustaría saber si alguien puede hacer mal uso de esto. Sabemos que hay stocks del virus de viruela en Rusia y Estados Unidos, pero no me extrañaría que existieran otras remesas ocultas... Hay muchas maneras de causar pánico y con algo sí. Y además no sería el único caso. 

–No es muy tranquilizador... ¿A qué otros casos te refieres?

El virus de la peste bovina, que fue erradicado, podría ensamblarse de una manera relativamente fácil. O el de la polio, que casi ya ha desaparecido. Los teléfonos móviles se han empleado para activar explosivos, y el GPS te indica dónde estás cuando te pierdes, pero también guía a las bombas inteligentes. Todas estas tecnologías pueden dedicarse a diversos fines.

Etiquetas: ciencia

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