¡Date un baño de bosques!

Pasear entre árboles y conectar con su entorno natural a través de nuestros cinco sentidos mejora nuestra salud física y mental.

Estar en contacto con la naturaleza fomenta la salud física y mental, mejora la calidad de vida y, además, puede jugar un papel importante en la prevención de algunas enfermedades, como ponen de relieve múltiples investigaciones científicas.

 

Margarita Triguero-Mas, especialista en naturaleza y salud del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), señala que hay trabajos que ponen de relieve el impacto que dicha práctica tiene a corto plazo en nuestro organismo y avanzan que el mero contacto con la naturaleza entre diez y treinta minutos diarios puede cambiar la presión sanguínea, la frecuencia cardiaca, el estrés o el estado anímico.

 

Por ello, no es de extrañar que los bosques, como uno de los elementos emblemáticos de la naturaleza, se estén usando para aprovechar dichos efectos beneficiosos. Los pioneros son los japoneses, que desde 1982 promueven los baños de bosque, a los que ellos llaman shinrin-yoku. La idea la puso en marcha el Ministerio nipón de Agricultura, Silvicultura y Pesca como una manera de ayudar a una población sometida a altos niveles de competitividad y ansiedad laboral y también como una forma de proteger su patrimonio arbóreo.

 

Según Yoshifumi Miyazaki, fisiólogo y antropólogo del Centro de Medio Ambiente, Salud y Ciencias del Campo de la Universidad de Chiba (Japón) y uno de los pioneros mundiales de los baños de bosque, se estima que el número de personas que los practican en su país estaría entre uno y dos millones.

 

Esta terapia natural ha trascendido las fronteras de Japón. En España, las primeras menciones a los baños de bosque datan de 2007. Se recomienda realizarlos en entornos naturales o bosques de alto valor natural, tranquilos y seguros, de manera individual o en grupo, y tanto con guía como sin guía, por un sendero sencillo, adaptado a las posibilidades de cada uno.

 

Desconecta por completo

 

La idea consiste en caminar, sentarse o estirarse en silencio, con los móviles apagados y sin ningún otro tipo de aparato electrónico encendido, para experimentar el entorno al máximo con todos los sentidos, en sesiones cuya duración oscila normalmente entre los quince minutos y las tres horas, y con o sin recurrencia de varias sesiones semanales.

 

En cuanto a los precios, dispones también de diversas opciones. Si se trata de una sesión sencilla con guía, de entre dos y tres horas, las empresas consultadas cobran entre 25 y 30 euros, mientras que para terapias de varios días con alojamiento incluido se mueven en torno a los 110 y los 290 euros.

 

En cualquier caso, ya los hagamos solos o en un grupo guiado, los baños de bosque se han mostrado como una manera efectiva de beneficiarse de los efectos fisiológicos y psicológicos positivos de volver a la naturaleza, y una manera más de contribuir a proteger los ecosistemas forestales. Porque unos bosques sanos nos ayudan a estar más sanos.

 

Puedes leer íntegramente el artículo "¡Date un baño de bosques!", escrito por Álex Fernández Muerza, en el número 444 de Muy Interesante.

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