Dar las gracias mejora la salud

La gratitud es una deferencia hacia los demás, pero además conviene practicarla por puro egoísmo, para sentirnos mejor con nosotros mismos.

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El profesor de Psicología Robert Emmons escribe que esta actitud "produce resultados positivos muy importantes: satisfacción, vitalidad, felicidad, autoestima, optimismo, esperanza, empatía y deseos de ofrecer apoyo emocional y tangible a otras personas". Lo ha probado el estudio Correlaciones neuronales de la gratitud, hecho en 2015 por el Departamento de Psicología de la Universidad del Sur de California y dirigido por Glenn Fox. Durante el mismo, indujeron este sentimiento en los participantes al tiempo que su actividad cerebral quedaba registrada en imágenes por resonancia magnética. Si la gratitud es percibida como una emoción moral, explicaban, entonces la experiencia debería asociarse con las zonas del cerebro relacionadas con el conocimiento moral. Pero, según los autores, las zonas que se activaban, “sobre todo las situadas en las regiones ventral y subgenual del córtex prefrontal medio, son las que se asocian normalmente con la recompensa social y los lazos interpersonales”. Había, pues, una relación entre el agradecimiento y el bienestar mental que provocan las emociones positivas.

Pero ¿y si todo fuera cosa del ADN? Que exista una predisposición genética hacia la gratitud ha sido una cuestión que ha permanecido mucho tiempo en el aire. En 2014, Sara Algoe, del Departamento de Psicología de la Universidad de Carolina del Norte, y Baldwin Way, investigador de medicina del comportamiento de la Universidad Estatal de Ohio, publicaron los resultados de su trabajo, que relaciona la producción de oxitocina –la hormona que influye en el comportamiento social– con la actividad de cierto gen. "Realizamos un estudio de ADN para probar la hipótesis de que las interacciones sociales que implican expresar agradecimiento estarían asociadas con las variaciones del gen CD38, que afecta a la secreción de oxitocina", cuentan en su artículo. Encontraron dos polimorfismos que afectaban a la expresión del citado gen y que, si por separado estaban asociados con el sentimiento de satisfacción, las emociones positivas y el compromiso social, su influencia combinada "se relaciona con una amplia gama de comportamientos y actitudes relacionados con la gratitud".

Más información en el reportaje De bien nacidos es ser agradecidos. Claves neuropsicológicas de la gratitud, escrito por Vicente Fernández de Bobadilla.

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Etiquetas: empatíapsicologíasalud

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