Autodidactas 3.0, la generación que se instruye en internet

Ya sea por puro placer o por motivos profesionales, la Red se ha convertido en una fuente de conocimiento sin límites para los autodidactas.

autoaprendizaje

La historia está llena de nombres que no necesitaron de maestros para desarrollar las habilidades que los hicieron únicos, o sencillamente para aumentar sus conocimientos: de Charles Darwin a Bill Gates, de Abraham Lincoln a José Saramago, de Leonardo da Vinci a Jimi Hendrix.

En la actualidad, hay millones de personas autodidactas que utilizan los canales que facilitan las nuevas tecnologías para aprender también por su cuenta. Si se visitan los sitios adecuados, pueden resolverse dudas sobre casi cualquier tema o encontrar datos, cursos o contactos que permitan ampliar conocimientos hasta un nivel que, prácticamente, solo está limitado por las ambiciones del alumno.

 

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Uno de los medios de formación más populares son los MOOC, iniciales en inglés de cursos abiertos masivos online, donde los estudiantes pueden encontrar vídeos, conferencias, libros electrónicos e incluso profesores en línea a los que consultar. Hoy existen más de cuatro mil plataformas MOOC en el mundo, que incluyen cursos de más de quinientas universidades. Miríada X, el principal portal de MOOC en español, cuenta con más de dos millones de alumnos y ofrece cursos de 77 universidades. Para quienes quieran aumentar conocimientos puntuales, los famosos tutoriales de YouTube no dejan de ampliar contenidos, con canales como MonkeySee y ExpertVillage.

 

Renunciar al autoaprendizaje es casi un crimen

Si cada vez existen más vías para el autodidactismo, es en buena parte porque se han hecho necesarias. Eva Collado Durán, consultora estratégica de capital humano, ha escrito en su blog que “hoy el autoaprendizaje ya es un sí o un sí” y que “no aprovechar todas las posibilidades que nos ofrece la Red para formarnos es casi un crimen”.

 

Una persona que lleve veinte años de carrera laboral habrá tenido que enfrentarse a la irrupción de internet, a la evolución de los sistemas operativos, al uso de nuevos programas de software, al manejo de las redes sociales, al networking, al SEO, al SEM y a un dominio creciente de idiomas para entender las nuevas herramientas y contenidos. En los años que le resten como trabajador activo, es seguro que deberá aprender nuevas habilidades aún no definidas. No es de extrañar que la capacidad de autoaprendizaje sea uno de los requisitos que las empresas valoran más a la hora de contratar a un nuevo empleado.

 

Pero uno no solo se hace autodidacta solo por razones laborales: muchas personas aprenden por el placer de ampliar conocimientos. Algunos lo hacen en la jubilación, y otros muchos convierten su vida adulta en un aprendizaje continuo, a menudo por puro estímulo intelectual. Muchos especialistas han enumerado prolijamente los beneficios de este hábito, desde la buena forma cerebral hasta el crecimiento de la autoestima. Quizá la mejor definición sea la famosa frase del poeta Alfred Mercier: “Lo que se aprende por placer nunca se olvida”.

 

Puedes leer íntegramente el artículo "Autodidactas 3.0", escrito por Vicente Fernández de Bobadilla, en el número 427 de Muy Interesante.

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