Armas autónomas, la amenaza fantasma

La tecnología para crear máquinas capaces de tomar la decisión de matar ya existe. ¿Está Terminator al caer?

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En el verano de 2015, más de mil científicos, expertos en tecnología y especialistas en inteligencia artificial firmaron un manifiesto contra las armas autónomas, a las que definían como "la tercera revolución en la historia de la guerra, después de la pólvora y las bombas nucleares". Los firmantes, entre los que se encontraban figuras tan populares y prestigiosas como el astrofísico británico Stephen Hawking, el emprendedor Elon Musk, presidente de Tesla y SpaceX, y Steve Wozniak, cofundador de Apple, pedían la prohibición de este nuevo armamento.

Desde entonces, miles de científicos y ciudadanos comunes se han sumado a esta petición, que esgrime argumentos difíciles de rebatir. Por ejemplo, ¿qué sucedería si algún Estado acaba desarrollando esta tecnología? Lo más probable es que comenzara una carrera armamentística global de peligrosas consecuencias: terroristas, señores de la guerra y dictadores podrían acabar haciéndose con estas sofisticadas herramientas de destrucción, a medida que se generalizaran. Según el manifiesto, "las armas autónomas se convertirían en los kalashnikov del futuro". Además, si las máquinas se erigiesen en las protagonistas de los conflictos bélicos y se redujera la presencia de tropas en el frente, algunos países podrían verse más inclinados a la agresión, porque se reduciría el peligro para sus soldados.

Drones inteligentes

En paralelo a la discusión filosófica y legal, las potencias tecnológicamente avanzadas se han embarcado en una carrera de prototipos o usan ya –como Corea del Sur e Israel– sistemas semiautónomos terrestres o antiaéreos. Estados Unidos ha probado con éxito
el X-47B (foto), el primer vehículo aéreo no tripulado capaz de aterrizar sin ayuda en un portaaviones y de repostar en vuelo sin intervención humana. Cuando entre en servicio, no requerirá operadores que lo controlen en tierra. Los objetivos de cada misión se cargarán en su ordenador central y la máquina se ocupará de cumplirlos, ya sean de observación o de ataque.

Por su parte, Rusia ha exhibido ya su carro de combate T-14, cuya torreta puede operar de forma autónoma; y el Reino Unido desarrolla junto con la firma BAE Systems el dron semiautónomo Taranis, similar al X-47B, con capacidad para tareas de vigilancia e inteligencia, pero también para señalar objetivos e incluso atacarlos una vez autorizado. China mantiene en este campo su opacidad habitual, pero los expertos no dudan de que trabaja en armamento de esta clase.

Foto: US Navy  

Más sobre este tema en el artículo La amenaza fantasma, escrito por Juan Antonio Guerrero, en el número 430 de Muy Interesante.

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Etiquetas: Inteligencia Artificialdronesrobots

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