1567: el papa Pío V prohíbe las corridas de toros

Para este sumo pontífice, que dirigió la Iglesia católica entre 1566 y 1572, eran espectáculos vergonzosos, en los que ningún cristiano debía participar.

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Por fin, decretó la supremacía de su autoridad sobre la del poder civil de todas las naciones. No obstante, ahora es famoso en España porque, en una bula promulgada el 20 de noviembre de 1567, prohibió los espectáculos taurinos bajo pena de excomunión.

En España, ni caso

La medida afectaba a todo el orbe, pero no fue aceptada por igual, lo que puso en tela de juicio la influencia papal en ese tipo de asuntos. Hizo efecto inmediato en Italia –desde el monte Testaccio de Roma se despeñaban toros y otros animales–, pero en Portugal tardó tres años en publicarse. Allí, simplemente se despuntaron los cuernos de los astados, para reducir el riesgo del diestro. El católico rey Felipe II de España no hizo mucho caso a esta cuestión.

De hecho, la bula ni siquiera se dio a conocer. Llevaba el título Super prohibitione agitationis Taurorum & Ferarum y, según pregonaba, su intención era evitar los peligros que corren quienes se enfrentan a los “toros y otras fieras en espectáculos públicos y privados, para hacer exhibición de su fuerza y audacia”. Pio V los calificaba de “cruentos y vergonzosos”, “propios del demonio”, y prohibía terminantemente su celebración a cualquier príncipe cristiano. Añadía, además, que si alguien moría durante la lidia, no recibiría sepultura eclesiástica. La bula cargaba las tintas sobre los clérigos, que solían adornar las fiestas religiosas con ese tipo de actos.

Etiquetas: historiareligion

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