¿Qué le pasaría a la Tierra si los humanos se extinguieran?

Imagina un mundo, el nuestro, en el que los humanos desaparecieran repentinamente. Esto es lo que le sucedería a la Tierra.

Los seres humanos estamos destruyendo poco a poco el medio ambiente y, ciertamente, somos una fuente de devastación continua de la vida animal y vegetal que reside en nuestro planeta, a una escala que probablemente nos sea difícil de comprender.


Desde la contaminación del aire en la atmósfera superior hasta los fragmentos de plástico en el fondo del océano, es casi imposible encontrar un lugar en nuestro planeta que la humanidad no haya tocado de alguna manera.

Hay varias teorías en desarrollo sobre lo que podría llevar a la humanidad a la extinción y, aunque es poco probable que todos desaparezcamos repentinamente, una de las posibilidades podría ser un virus específico humano aún no descubierto...


En un futuro postapocalíptico, ¿y si a pesar de nuestra capacidad única para la ciencia, el arte y la literatura, acabáramos desapareciendo? ¿Estaría la Tierra y todas sus formas de vida supervivientes mejor sin nosotros? ¿Cómo se vería este?


Después de todo, es muy probable que los humanos desaparezcan mucho antes de que el Sol acabe expandiéndose hasta convertirse en un gigante rojo y extermine a todos los seres vivos de la Tierra. Esperemos que para entonces ya estemos asentados como civilización espacial.

¿Qué cambios fundamentales veríamos en la Tierra cuando los humanos ya no sean la especie animal dominante del planeta? Muchos expertos creen que la extinción humana no es una cuestión de "si ocurriera", sino de "cuándo ocurrirá". Y algunos lo ven bastante cercano. En 2010, el eminente virólogo australiano Frank Fenner afirmó que los humanos probablemente se extinguirán en el próximo siglo gracias a la superpoblación, la destrucción ambiental y el cambio climático.

 

 

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El planeta seguirá adelante

Si tuviéramos la oportunidad de mirar hacia adelante en el tiempo, mucho más del Antropoceno, lo primero que encontraríamos sería apenas dos o tres días después de nuestra desaparición del planeta, la mayoría de las áreas metropolitanas del mundo se inundarían porque lo que las protege de las aguas subterráneas (las bombas que desvían la lluvia) no funcionarán sin personas al mando. Sin supervisión humana las plantas nucleares y las refinerías de petróleo explotarían. De la misma forma, todos los satélites se caerán como estrellas fugaces.

Sin embargo, como el aire estará más limpio sin nosotros, los árboles y la vegetación, en general, crecerían fuera de control, habría una explosión de vida y las especies podrían reproducirse tranquilamente en un mundo sin caza ni otros peligros más que los que aporta la propia naturaleza. Eso sí, la velocidad a la que la naturaleza recupera un paisaje depende mucho del clima de un área. No es lo mismo un bosque tropical que un desierto, donde podemos ver ruinas de hace miles de años aún visibles, por ejemplo, en los desiertos del Medio Oriente.


En 15 años las carreteras habrán desaparecido prácticamente ante el empuje de la vegetación y las grietas como consecuencia de la falta de mantenimiento humano. Todo volverá a tener aspecto de jungla.


Después, mientras el metal se corroe lentamente, los edificios altos y los puentes comenzarán a caerse, después de unos pocos cientos de años. Habría un surgimiento de una nueva vida, un nuevo ecosistema en las ciudades, en el que la vegetación se abriría paso ante el cemento o el metal.


Los océanos también se recuperarían completamente de la sobrepesca y la acción del hombre en las aguas; los ríos, los bosques... todo volverá a presentar el aspecto con el que contaba antes de que el ser humano hiciera su aparición en la Tierra.

 

Sin humanos interponiéndose en su camino, los animales supervivientes o los que estaban en peligro de extinción, como los elefantes, se habrán recuperado en un siglo sin el comercio de marfil o la caza, mientras que los animales del zoológico que escaparon y lograron escapar del desastre posiblemente podrían repoblarse en tierras lejanas a su hábitat natural. También los insectos proliferarían como nunca. Libres de pesticidas y otros productos químicos, la vida silvestre volverá a resplandecer. Esta transición precipitará un aumento de la biodiversidad a escala mundial.

Quizá echar un vistazo a este futuro imaginario podría empujarnos a ser más conscientes de nuestras acciones, con el objetivo de preservar nuestro lugar en el planeta por más tiempo.

 

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