¿Es verdad que el oso polar es muy agresivo?

Aunque estamos acostumbrados a ver entrañables fotos de osos polares, lo cierto es que estos mamíferos no son precisamente amigables.

 

Con el doble del peso de un oso grizzly adulto, los osos polares son el carnívoro terrestre más grande del planeta, auténticas moles blancas capaces de matar a un hombre de un único zarpazo.

Pero también son animales solitarios que rara vez se relacionan con otros de su propia especie. Por esa razón, para observar cómo interactúan entre ellos hay que encontrar alguna fuente de alimento de gran tamaño –una ballena varada, por ejemplo–, aunque rara vez llegarán a pelearse entre sí por ocupar un buen lugar a la mesa.

 

Lucha para reproducirse

Sin embargo, durante la época de apareamiento la cosa cambia. Las osas polares, que tienen una de las tasas de reproducción más bajas entre los mamíferos, solo se aparean cada pocos años. Eso obliga a los machos a entablar luchas sin cuartel que pueden terminar con heridas tan graves como una mandíbula rota o un hocico desgarrado. Dos osos que decidan disputarse la atención de una hembra se observarán con cautela, midiendo fuerzas. A veces, el más pequeño se alejará sin más. Pero si tienen tamaños similares, se entrelazarán en una danza terrible. Con las patas delanteras alrededor de la cabeza del rival, ambos intentarán morder el cuello del otro hasta que uno se aleje derrotado.

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