Nasti de Plastic

Este reportaje ha sido ganador del II Premio de Periodismo en Innovación y Sostenibilidad Alimentaria que concede el European Institute of Innovation & Technology Food.

Cocos plastificados, plátanos sin piel guardados en una bandeja de poliestireno, fresas envueltas en una red plástica una a una, fruta con certificado ecológico plastificada, envases llenos a dos tercios o menos para aparentar más cantidad de la que traen… Todos podemos encontrar ejemplos de este empaquetado excesivo al hacer nuestras compras cotidianas. Son cada vez más las voces que reclaman acabar con esta práctica; y las redes sociales se han convertido en el escaparate perfecto para ello.

Entre los tuiteros implicados en esta movilización se encuentra Isabel Vicente, bibliotecaria en la Universidad de Salamanca e impulsora del movimiento #DesnudaLaFruta: “Siempre me ha molestado ver productos envasados que no lo necesitan. Puede que las frutas y verduras sean los ejemplos más claros. Por eso, hace unos meses planteé en un grupo de Facebook hacer algo para denunciarlo. Y añade: #DesnudaLaFruta apareció gracias a la colaboración de mucha gente que se animó a declarar la guerra a los productos frescos plastificados. La etiqueta se ha usado mucho en Latinoamérica e incluso se ha traducido al italiano y al inglés”.

La industria alimentaria envuelve en plástico las frutas y hortalizas alegando que mejora su conservación y evita el desperdicio de comida. Ni siquiera tener piel, como los plátanos, las salva a veces. El colmo de esta práctica lo encontramos en el envase individual de las piezas.

La iniciativa de Isabel Vicente, también autora del blog La hipótesis Gaia –donde escribe sobre el impacto del uso excesivo del plástico–, no es ni mucho menos la única. En internet encontramos iniciativas similares en todo el mundo, con etiquetas como #BreakFreeFromPlastic (‘libérate del plástico’) o #RidiculousPlastic (‘plástico ridículo’). Hay incluso quien llama a salir del mundo virtual y plantear acciones en los supermercados. Se conocen como plastic attacks, y surgieron en el Reino Unido. Según la creadora de #DesnudaLaFruta, ya se han realizado varios en España. “En su mayoría, se invita a que los consumidores dejen los plásticos a la salida del supermercado de forma organizada, para hacer ver que no son necesarios tantos envases. En un corto espacio de tiempo, se observa el gran volumen de plástico generado por las compras”.

Una de las campañas internacionales más activas de la oenegé Greenpeace en la actualidad es precisamente la de denunciar este sobreempaquetado. Bajo el lema No más plásticos en nuestra comida, sus responsables están recabando firmas en doce países para pedir a las empresas y los supermercados que eliminen los plásticos de un solo uso y ofrezcan alternativas a los consumidores. Aseguran haber logrado más de dos millones de adhesiones en Estados Unidos y más de 200.000 en España.

¿Cuál está siendo la respuesta del sector a este movimiento reivindicativo? Los diferentes responsables, tanto productores de materias plásticas como gestores de supermercados, afirman que no disponen de datos concretos sobre el uso de plástico para embalar frutas y verduras, o bien ofrecen estimaciones o cifras relativas. Así, Ignacio Marco, director general de PlasticsEurope en la región ibérica –la asociación paneuropea de productores de materias primas plásticas–, señala que, “a nivel europeo, el 39,9 % de la demanda de plástico de los transformadores corresponde al sector de envases y embalajes. —Y reconoce—: Lo que no sabemos es qué proporción va a frutas y verduras”. Por su parte, María Segura, responsable de Calidad y Medio Ambiente de la Asociación de Cadenas Españolas de Supermercados (ACES), cuyos establecimientos representan el 27,65 % de este sector en España, asegura que no conoce ningún estudio global sobre el envasado de este tipo de alimento, si bien “con toda seguridad las frutas y verduras sin transformar envasadas representan en España mucho menos del 20 % del mercado. No obstante, para algunas variedades, como la familia de las bayas, los porcentajes pueden ser muy altos”.

Desde que se empezó a producir a escala industrial en 1950, los seres humanos hemos fabricado 8.300 millones de toneladas de plástico, y casi el 80 % de este material acaba en la naturaleza y en basureros.

Desde el sector subrayan la importancia y necesidad del envasado

Fuentes consultadas en la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas), que representa el 67,6 % de la superficie de venta en España, destacan esto: “Los envases se utilizan, sobre todo, para proteger los alimentos de posibles contaminaciones biológicas, químicas y físicas. Los supermercados están obligados a velar por la seguridad alimentaria debido a la reglamentación técnico-sanitaria comunitaria. Asimismo, facilitan información obligatoria al consumidor sobre las propiedades de los alimentos y a la hora de elegir el formato que mejor se adapta a sus necesidades. La mayoría también se usa para transportar los alimentos y evitar daños físicos, por ejemplo, en frutas tipo frutos rojos”.

Mari Carmen del Amo, directora de Comunicación y Marketing en ANAIP, la Asociación Española de Industriales de Plásticos –que representa al sector de la transformación de este material a nivel nacional–, añade que el uso de dichos envases “en muchos casos es imprescindible”, como en hospitales y residencias, centros penitenciarios, medios de transporte, restaurantes de comida rápida, máquinas expendedoras, etc., e incluso asegura que, entre otras ventajas ambientales, contribuye a reducir el derroche alimentario: “Si se sustituyera el plástico por otros materiales en el envasado de alimentos, el peso se cuadriplicaría, se doblaría el consumo de energía, la emisión de gases de efecto invernadero [que producirían los envases sustitutivos] se triplicaría [respecto a los que lanza el plástico],incrementándose [en Europa] en 61 millones de toneladas de CO2 más por año, y crecería considerablemente el desperdicio de comida. En países en desarrollo, donde el uso de envases es muy escaso, la pérdida de alimentos aumenta hasta el 40 %”.

Esa explicación de que los envases plásticos contribuyen a reducir el desperdicio alimentario no convence a Amigos de la Tierra, Zero Waste Europe y la alianza Rethink Plastic. En un reciente estudio titulado Los envases de plástico no evitan el despilfarro alimentario, estas oenegés ecologistas destacan que “ha crecido simultáneamente el uso de envases de plástico de alimentos y el desecho alimentario en Europa. La demanda europea total de plástico es de 49 millones de toneladas al año, de las cuales el 40 % se utiliza en el envasado”.

Los defensores del plástico argumentan que, entre otras ventajas ambientales, contribuye a reducir el desperdicio alimentario.

Los productores esgrimen que se trata de un material reciclable

Marco cita un estudio, encomendado por su organización a la consultora alemana Conversio GmbH, que señala que “casi el 62 % de los residuos de envases y embalajes plásticos domésticos, comerciales e industriales se recuperan y reciclan en nuestro país”. Del Amo añade que “España es el segundo país de la UE que más recicla en el hogar, casi el 70 % de los envases de plástico domésticos. Tenemos más de 380.000 contenedores amarillos y 95 plantas de selección de envases de plástico”. En esta cuestión tampoco coinciden Amigos de la Tierra, Zero Waste Europe y la alianza Rethink Plastic, cuyo estudio sostiene que “en Europa se tiran de media treinta kilos de envases plásticos por persona y año. Se emplean mayoritariamente el vertido y la incineración para gestionar estos residuos –31 % y 39 %, respectivamente–, y el abandono en el entorno sigue presentando tasas inaceptables. Menos del 30 % de los residuos de plástico se recogen para su reciclaje, y la mayoría se exporta fuera de Europa” para su tratamiento.

El director general de PlasticsEurope asegura que su sector apoya “plenamente” campañas como las de #DesnudaLaFruta o Greenpeace, porque “han nacido con el objetivo final de luchar contra el littering –el abandono de residuos en la naturaleza– y las basuras marinas producidas cuando los envases plásticos se abandonan”. Sin embargo, sostiene, “no se puede demonizar un material por el mal uso que se hace de él”. Tanto su asociación como otras del sector han puesto en marcha la campaña #NoCulpesAlPlástico, para recordar las ventajas de este material y la importancia de un consumo y una gestión responsables de estos envases y de los residuos en general.

Los portavoces de Asedas y ACES aseguran estar trabajando en varias líneas para reducir el uso de los plásticos. “Tenemos en cuenta la necesidad de preservar la seguridad alimentaria y la información y el servicio a nuestros clientes como bases para una alimentación segura y adaptada a su modo de vida”. La representante de ACES afirma que entiende “que alguien se extrañe al ver la fruta pelada y envasada, pero son productos cada día más demandados. Por otro lado, los hogares son cada vez más pequeños –el 50 % de ellos tienen uno o dos miembros–, y crece el número de personas sin tiempo. Estos envases alargan la vida del producto para unos y otros. No obstante, nuestras empresas apuestan por el producto fresco a granel y, en el caso de frutas y hortalizas, en autoservicio”.

La solución pasa, una vez más, por la concienciación de toda la sociedad: empresas, instituciones y consumidores. Como reconoce Del Amo, “hay un abuso de consumo en general, no solo de plástico. El ritmo de vida, la facilidad para cambiar las cosas más viejas por nuevas y más actualizadas, la fecha de caducidad, etc., nos llevan a un consumo mucho mayor que hace años”. Por su parte, Isabel Vicente cree que hay que proporcionar más información a los consumidores. “Muchas personas creen que un consumo excesivo de envases no es perjudicial y que todo se soluciona con el reciclaje. Antes de todo hay que reducir nuestro consumo. Asimismo, debe haber una legislación que controle y acote el envasado de productos”, concluye.

#DesnudaLaFruta es una campaña lanzada en redes sociales que denuncia el sobreenvasado de frutas y verduras

Microplásticos y plásticos ahogan nuestros mares

A su vez, los plásticos se degradan y fragmentan con el tiempo hasta convertirse en pequeñas partículas, los microplásticos, que llevan ya en su composición diversos productos, como abrasivos industriales, exfoliantes, cremas faciales y solares, pasta de dientes, champús, geles, productos para bebés y repelentes de insectos. Tras su uso, aunque pasan por los sistemas de tratamiento de aguas residuales, buena parte llega a los mares y océanos. Y los microplásticos pueden convertirse en elementos incluso aún más pequeños, los nanoplásticos, que entran en la cadena alimentaria, porque los peces los ingieren. Estos plásticos tienen ftalatos, polímeros de plástico que a su vez absorben otros contaminantes. Y, por si fuera poco, en los ríos se evaporan y parte de ellos pasan a la atmósfera. Para poner freno a este problema, la Comisión Europea ha propuesto nuevas normas para los diez productos de plástico de un solo uso que se encuentran con más frecuencia en nuestros mares y playas.

Las bolsas, en cifras

Cada vez más países del mundo aprueban normas para evitar el uso abusivo de las bolsas de plástico y su impacto ambiental. En España, el real decreto 293/2018 prohíbe desde el pasado 1 de julio que puedan entregarse a los consumidores de forma gratuita, a excepción de las muy ligeras que sean necesarias por razones de higiene o para alimentos a granel y de las de espesor igual o superior a 50 micras con un porcentaje de plástico reciclado que sea del 70% como mínimo.

Portavoces de asociaciones de supermercados, como ACES y Asedas, recuerdan que la mayoría de sus establecimientos empezaron a cobrar las bolsas de plástico de un solo uso años antes de la aprobación de esta ley y que, gracias a ello, han reducido su consumo entre el 80 y el 85%. Sin embargo, la impulsora del movimiento #DesnudaLaFruta, Isabel Vicente, cree que este real decreto es “poco ambicioso, sobre todo en el punto de intentar sustituir las bolsas tradicionales por las compostables, que, si son abandonadas en la naturaleza, se convertirán también en un residuo duradero, ya que no tienen las condiciones necesarias para transformarse en residuo orgánico. Además, no todos los municipios tienen un sistema de gestión de residuos con compostaje”, señala.

10 consejos para reducir el consumo de plástico

¿Se puede vivir sin plástico? Hay personas, como Marion de la Porte y Javier Barrios, que son capaces de hacerlo. De hecho, montaron hace cuatro años en Bilbao Sinplastico.com, una tienda que vende por Internet productos que no contienen este material. Cambiar nuestros hábitos es difícil, pero estas diez medidas te ayudarán a empezar a hacerlo.

  1. Usa bolsa de tela o material vegetal.
  2. Lleva una botella de agua reutilizable.
  3. Emplea un táper de cristal.
  4. Di no a las pajitas y los cubiertos de plástico.
  5. Compra productos a granel.
  6. Almacena la comida en tarros de cristal.
  7. Utiliza jabón en pastilla.
  8. Aféitate con maquinilla de acero inoxidable y brocha.
  9. Usa copa menstrual.
  10. Evita la ropa sintética: contiene microfibras de plástico.

 

Este reportaje ha sido ganador del II Premio de Periodismo en Innovación y Sostenibilidad Alimentaria que concede el European Institute of Innovation & Technology Food.

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