¿Qué es un kinkajú?

Lo llaman también osito de la miel, osito de azúcar o perro de monte y es una especie similar al mapache.

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¿Es un gato? ¿Es un mini oso? ¿Es un mono? Ninguna de ellas. El kinkajú (Potos flavus) es un animal de América Central y del Sur-desde el sur de México hasta el sur de Brasil-. Vive en varios tipos de hábitat forestal, incluido el bosque seco tropical, el bosque secundario, la selva amazónica, el bosque costero atlántico, el bosque tropical de hoja perenne y los bosques de la región de la sabana en Surinam.

 

Este mamífero carnívoro de aspecto similar a una mezcla entre un mono pequeño y un hurón, es erróneamente emparentado con los primates, pero es pariente de los mapaches.

 

Se les llama osos de miel debido a su hábito de asaltar colmenas de abejas. Poseen una cola fuerte que usan para equilibrarse y trepar, de forma similar a como los monos usan las suyas. Sin embargo, como hemos visto, no tienen nada que ver con ellos.

Son animales de
hábitos nocturnos que se alimentan e inician su actividad una vez que se ha puesto el sol y aunque tienen un aspecto tierno y amable, pueden llegar a ser realmente agresivos si se sienten intimidados.

 

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¿Dónde viven?

 

Los kinkajús viven en pequeños grupos que generalmente consisten en dos machos, una hembra y sus descendientes. Los miembros del mismo grupo duermen juntos durante el día en un nido y salen al anochecer para arreglarse y socializar. Se alejan para alimentarse solos durante la mayor parte de la noche, pero vuelven a dormir juntos por la mañana.

Estos animales nocturnos y arbóreos tienen
grandes ojos para ver con poca luz y confían en los sentidos excepcionales del oído y el olfato para moverse de noche. Poseen dedos con garras ágiles y patas traseras totalmente reversibles que están ligeramente palmeadas, lo que les viene fenomenal para obtener un buen agarre.

 

Sus cuerpos son alargados y su larga cola prensil les sirve para mantener el equilibrio mientras se mueven con gracia a través de las copas de los árboles. Es posible verlos colgar boca abajo de la cola mientras están comiendo.

 

¿Qué comen?



Principalmente se alimentan de fruta. Pueden complementar su dieta con insectos y néctar y pueden usar sus lenguas extra largas para conseguir ambos.
Se consideran dispersores activos de semillas y posiblemente también polinizadores. Por ejemplo, cuando los kinkajús se alimentan de néctar, acaban con toda la cara llena de polen que luego acaba disperso en otras plantas cuando se mueven de un lado a otro.

 


Marcando el territorio



Los kinkajús se comunican entre sí a través del marcado de olores y la vocalización. Tienen glándulas de olor en las comisuras de sus bocas y en sus gargantas y abdomen que frotan contra las ramas de los árboles para marcar el territorio. Aparte de esta marca, también cuentan con una amplia gama de llamadas vocales que incluyen ladridos, chirridos, chillidos, gruñidos, silbidos y su vocalización más característica, un bufido de dos partes. Si se ve amenazado, sisea y grita.

 

Reproducción

 

Los kinkajús pueden reproducirse durante todo el año, pero tienden a tener temporadas de reproducción locales que probablemente estén relacionadas aproximadamente con la producción de fruta.

Después de un período de gestación de 112 a 120 días, las hembras dan a luz generalmente a una y rara vez a dos crías. Al nacer,
la cría pesa aproximadamente 200 gramos y mide aproximadamente 30 centímetros de largo. Es ciega y completamente indefensa hasta que sus oídos y ojos se abren en algún momento durante el primer mes de vida. La madre amamantará a su recién nacido durante unas ocho semanas. Después del destete, continuará cuidando a su descendencia hasta que se vuelva completamente independiente aproximadamente a los cuatro meses de edad. Los machos no ayudan a cuidar a los jóvenes, pero jugarán con ellos y los tolerarán compartiendo el mismo árbol frutal o guarida.

 



Conservación



Los humanos son su depredador más importante. Suelen ser capturados para el comercio de mascotas, codiciados por su pelaje y cazados por su carne. Además, su hábitat disponible se está reduciendo debido a la deforestación, y también pueden estar en riesgo de caza excesiva y recolección excesiva.

 

Estado de conservación según la UICN: Preocupación menor

 

Sarah Romero

Sarah Romero

Fagocito ciencia ficción en todas sus formas. Fan incondicional de Daneel Olivaw y, cuando puedo, terraformo el planeta rojo o cazo cylons. Hasta que viva en Marte puedes localizarme por aquí.

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