¿Hay setas carnívoras?

Sí. En general, los hongos suelen desarrollarse sobre la materia orgánica en descomposición de la que se alimentan, pero algunas especies tienen una dieta diferente.

Hay setas que parasitan algas y organismos acuáticos –vertebrados o invertebrados– y otras que los cazan. Se conocen cientos de especies depredadoras. Por ejemplo, el hongo Zoophagus tentaculum, que se alimenta de rotíferos, seres microscópicos que viven en el agua.

 

El comestible Pleurotus ostreatus, también conocido como champiñón ostra, inmoviliza y mata a pequeños gusanos nematodos mediante toxinas, para luego hacer crecer sus filamentos o hifas y alimentarse de ellos. Varias especies del género Arthrobotrys también los cazan, pero en su caso producen unos sacos de esporas o conidióforos envueltos en anillos contráctiles que utilizan como trampa. Estos hongos del género Pleurotus se encuentran entre los hongos comestibles más preciados recolectados en la naturaleza por los micófagos humanos. Estos crecen en los troncos de árboles moribundos y muertos y rompen la madera. La madera contiene mucha celulosa y lignina, pero poco nitrógeno, por lo que estos astutos hongos exudan señuelos químicos para atraer a sus presas microscópicas de nematodos.

 

La fabricación de estos elementos supone un gran gasto de energía, por lo que lo hacen solo cuando están realmente hambrientos y saben que su presa está cerca. Como no tienen órganos sensitivos, localizan el alimento mediante señales químicas. Cuando los gusanos se arrastran hacia las hifas de los hongos (filamentos filiformes que constituyen la mayor parte de la masa del hongo), el hongo libera toxinas de las puntas de glándulas diminutas con forma de cerilla que paralizan a los gusanos. Luego, el hongo envía hifas digestivas por la boca de la víctima. Penetran por todo el cuerpo y digieren lentamente el gusano indefenso desde el interior mientras aún está vivo.

 

 

La lucha por la supervivencia ha llevado a la evolución de estrategias muy creativas para obtener alimento, como el caso de hongos que adoptan este estilo de vida carnívoro.  Si bien los hongos generalmente se alimentan de materia orgánica en descomposición, a veces, como vemos, no es suficiente. 

Se cree que los hongos carnívoros evolucionaron hace unos 419 millones de años, alrededor de 130-180 millones de años después de la aparición de los nematodos en este planeta. Desde entonces, los hongos carnívoros han ideado varias formas de atrapar a sus presas. 

Aunque este tipo de hongo ha existido durante toda la historia de la humanidad, no fue hasta la década de 1890 cuando el botánico y micólogo Friedrich Wilhelm Zopf registró la primera observación de hongos carnívoros en acción (que conozcamos, al menos). Vio al hongo Arthrobotrys oligospora capturar nematodos vivos y comenzó a cultivar los hongos con anguilas en una cámara. Los hongos apenas tardaron dos horas en capturar y matar al gusano de la anguila.

Así, ante hábitats pobres en nutrientes, en vez de absorber los nutrientes del suelo, estos hongos y plantas carnívoras han desarrollado varias formas de señuelos y armas, algunas de las cuales rivalizan con los dispositivos más viciosos y brutales vistos en cualquier cámara de tortura medieval, para atraer y matar a sus desventuradas víctimas. 

 

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Referencia: Science

Sarah Romero

Sarah Romero

Fagocito ciencia ficción en todas sus formas. Fan incondicional de Daneel Olivaw y, cuando puedo, terraformo el planeta rojo o cazo cylons. Hasta que viva en Marte puedes localizarme por aquí.

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