Unos niños descubren un pingüino gigante fosilizado

Cuando en 2006 los jóvenes miembros de un club de naturaleza de Nueva Zelanda salieron de excursión a la caza de fósiles, no sabían que acabarían descubriendo una nueva especie…

pingüino
Simone Giovanardi

Un trabajo publicado en la revista Journal of Vertebrate Paleontology confirma que los restos fósiles de un pingüino gigante que fueron encontrados por un grupo de escolares en 2006 pertenecen a una especie hasta ahora desconocida. Los niños hicieron este asombroso hallazgo en una salida de campo con el Hamilton Junior Naturalist Club en Kawhia Harbour (Nueva Zelanda).

Los restos han sido analizados por un equipo de investigadores de la Universidad Massey (Nueva Zelanda) y del Museo Bruce (Connecticut, Estados Unidos) mediante escaneo 3D, una técnica que les permite comparar después el fósil con versiones digitales de huesos de todo el mundo, así como obtener una réplica impresa en 3D del mismo.

Los resultados indican que el fósil tiene entre 27,3 y 34,6 millones de años, una época en la que gran parte de la región donde fue encontrado se encontraba sumergida bajo el agua. “El pingüino es similar a los Kairuku, otra especie de pingüinos gigantes que fueron descubiertos por primera vez en Otago, pero tiene las patas mucho más largas, lo que le ha valido el nombre de waewaeroa (‘patas largas’ en maorí). Quizá mediría 1,4 metros de altura, y estas patas podrían haber influido en la rapidez a la que podía nadar o la profundidad a la que podía sumergirse”, ha explicado Daniel Thomas, profesor titular de Zoología de la Facultad de Ciencias Naturales y Computacionales de Massey.

Un pingüino emblemático

Kairuku waewaeroa es emblemático por muchas razones. El pingüino fósil nos recuerda que compartimos Zealandia, el antiguo continente sumergido, con linajes de animales increíbles que se remontan muy atrás en el tiempo. Además, la forma en la que fue descubierto nos recuerda la importancia de alentar a las generaciones futuras para convertirse en guardianes de la naturaleza”.

Los niños que hicieron este increíble hallazgo con su club naturalista ya no son tan pequeños, y muchos recuerdan con emoción el descubrimiento: “Es increíble ver que algo que encontramos cuando éramos niños hace tantos años está contribuyendo a la academia actual, ¡y además es una nueva especie!”, recuerda uno de ellos. “La existencia de pingüinos gigantes en Nueva Zelanda es poco conocida, y es bueno saber que la comunidad científica continúa estudiándolos y aprendiendo más sobre ellos”.

“Siempre es emocionante encontrar un fósil, porque piensas en la cantidad de tiempo que ha permanecido escondido, encerrado en una roca”, reflexiona Taly Matthews, miembro desde hace mucho tiempo del Hamilton Junior Naturalist Club, y que trabaja para el Departamento de Conservación en Taranaki. Sin embargo, encontrar un fósil de pingüino gigante está en otro nivel. A medida que se descubran más, podremos llenar más lagunas en su historia. Es muy emocionante”.

Referencia: Simone Giovanardi, Daniel T. Ksepka & Daniel B. Thomas (2021) A giant Oligocene fossil penguin from the North Island of New Zealand, Journal of Vertebrate Paleontology, DOI: 10.1080/02724634.2021.1953047

 

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