Un día en la vida de un veterinario zoológico

Un parque zoológico moderno funciona como una compleja maquinaria en la que todas las piezas actúan de forma coordinada; los veterinarios son una de las piezas clave.

Los zoológicos modernos son lugares muy distintos a cómo eran hace tan solo unas décadas. Inicialmente eran poco menos que colecciones de animales vivos en estado de cautividad, arrebatados del medio natural y cuyo comportamiento estaba totalmente alterado. Más recientemente, se convirtieron en entornos de exhibición y divulgación de la vida animal.

Los zoológicos modernos

Actualmente, los parques zoológicos son centros importantes que se sostienen en tres pilares principales.

Por un lado, la divulgación, la educación y la concienciación, labor que desarrollan a diario mostrando animales en un estado lo menos artificializado posible, tratando de conservar al máximo su comportamiento silvestre normal.

Por otro lado, son centros de investigación que colaboran activamente en la producción de conocimiento científico, en beneficio no solo del saber humano, sino de los mismos animales.

Finalmente, son centros destinados a la conservación y la crianza ex situ, es decir, la preservación de especies en entornos controlados fuera de su hábitat natural. Una labor que permite llevar a cabo repoblaciones si las poblaciones silvestres se ven diezmadas por algún problema del entorno.

Un parque zoológico funciona como una compleja maquinaria en la que muchas piezas deben realizar su trabajo de forma eficiente y coordinada: cuidadores, gestores, investigadores... y veterinarios. Todo zoológico moderno necesita estos profesionales.

Cecilia Sierra atendiendo a un lince ibérico

Cecilia Sierra atendiendo a un lince ibérico (Alfredo Gargallo, Selwo Aventura)

¿Cómo es el día de un veterinario zoológico?

El día a día de un veterinario zoológico es difícil de describir brevemente. En palabras de Cecilia Sierra, jefa de veterinaria de los parques Selwo, “no hay un día igual que otro”. Aunque sí tienen ciertas rutinas, cualquier imprevisto puede alterar la agenda del veterinario.

Normalmente, el día comienza con la revisión de los animales que están en tratamiento. A continuación el veterinario se reúne con el conservador, los encargados y los cuidadores de cada zona del parque, quienes informarán de cualquier comportamiento anómalo observado en los animales.

Si alguno de los animales muestra indicios que impliquen la necesidad de atención veterinaria, el equipo se pone en marcha y se observa al animal. Si se trata de alguna dolencia leve y fácil de detectar, se inicia inmediatamente el tratamiento, pero si el comportamiento extraño indica algo más grave o inespecífico, entonces se plantea la anestesia para realizar las pruebas pertinentes previas al tratamiento.

Los protocolos de extracción

Antes de atender o incluso extraer a algún animal de un recinto compartido, hay que separarlo del resto. Sierra destaca el caso de los antílopes: “son muy competitivos entre ellos y cuando un animal muestra debilidad, el resto intentará atacarlo; incluso tenemos que parapetar al animal anestesiado con vehículos para evitar que los demás se acerquen”.

Además, es necesario asegurarse de que el animal esté totalmente dormido antes de ser manipulado, sobre todo si se trata de especies peligrosas. “Por ejemplo, si un león se ha desplomado, nos tenemos que asegurar de que está totalmente ‘KO’ antes de entrar ahí”, indica Sierra.

Esa dominancia jerárquica en algunas especies a menudo dificulta la identificación de problemas de salud. Su instinto les suele llevar a aparentar estar saludables, aun cuando estén enfermos, ya que mostrar síntomas puede provocar el ataque de sus compañeros.

Esto se traduce en un gran esfuerzo de los cuidadores a la hora de detectar problemas de salud. Pero son personal muy cualificado y muy concienciado con el bienestar de los animales a su cargo, y suelen detectar los problemas a tiempo. De hecho, Cecilia Sierra asegura que la mayoría de las defunciones en los parques son por problemas asociados a la edad.

Cecilia Sierra atendiendo a un bisonte europeo

Cecilia Sierra atendiendo a un bisonte europeo (Alfredo Gargallo, Selwo Aventura).

Las actuaciones programadas

No todos los casos de anestesia y retirada de animales se deben a emergencias de salud. En ocasiones, estas labores están programadas, por ejemplo, para realizar trabajos de mantenimiento o de mejora de las instalaciones de un recinto.

La anestesia se administra utilizando armas anestésicas de aire comprimido, rifles o pistolas, aunque Sierra indica que en ocasiones, emplean cerbatanas para animales de pequeño tamaño, a los que la presión del impacto del dardo puede causarles daño.

El seguimiento sobre el estado de salud de los animales es tan constante que, incluso en estas actuaciones programadas en las que la anestesia no se realiza con fines veterinarios, se aprovecha para extraer muestras de sangre y tejidos, para hacer analíticas y biopsias de control. Sierra destaca que estas labores de monitorización son muy relevantes sobre todo con las especies en peligro de extinción. “En algunos casos se envían muestras de sangre completa y de tejido para congelar y abastecer un ‘biobanco’ que las conserve”. Un biobanco es un tipo de instalación que almacena, analiza y, si es necesario, distribuye muestras biológicas de animales, con fines de investigación y de conservación.

La vocación del trabajo en el zoológico

El equipo de veterinarios de zoológico en España no es muy numeroso. Está formado por profesionales generalistas, que abarcan un amplio espectro de estudio, ayudados por una cantidad ingente de guías y manuales, y con acceso a los estudios más recientes. Cecilia Serra compara sus funciones y atribuciones con las de los médicos de cabecera, que atienden de entrada al enfermo, para cualquier problema común, pero que cuando se encuentran con algo que se sale de sus competencias, lo derivan a otros profesionales.

“Para problemas muy específicos con los que nosotros no solemos trabajar diariamente se cuenta con compañeros externos”. En muchas ocasiones, son de clínicas de pequeños animales. “Por ejemplo, cuando tenemos que hacer una endoscopia, avisamos a una compañera de Málaga; nosotros anestesiamos al animal, lo estabilizamos y lo preparamos, y ella hace la endoscopia”.

El trabajo de un veterinario zoológico es duro, en ocasiones tiene que lidiar con situaciones muy complejas. Pero al final del día, Cecilia Sierra asegura gozar de su vocación, y «no hay ningún día que no quiera venir a trabajar».

Referencias:

Isaza, R. 2014. Remote Drug Delivery. En G. West et al. (Eds.), Zoo Animal and Wildlife Immobilization and Anesthesia (pp. 155-169). John Wiley & Sons, Inc. DOI: 10.1002/9781118792919.ch11

Kreger, M. et al. 2010. Ethics of keeping mammals in zoos and aquariums. En D. Kleiman et al. (Eds.), Wild Mammals in Captivity: Principles & Techniques for Zoo Management (pp. 3-10).

Tseng, F. S. 2019. Specialized Equipment for Wildlife Care. En S. M. Hernandez et al. (Eds.), Medical Management of Wildlife Species (1.a ed., pp. 23-27). Wiley. DOI: 10.1002/9781119036708.ch3

Vary (Álvaro Bayón)

Vary (Álvaro Bayón)

Soy doctor en biología, especializado en especies invasoras. Intento divulgar sobre ciencia y naturaleza mientras lucho férreamente contra las pseudociencias y el pensamiento mágico. Cuando me queda tiempo, cazo pokémon y hago artesanía. Además, soy (un poco) adicto al twitter.

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