Tréboles de cuatro… ¿hojas?

Hoy se celebra en Irlanda el día de San Patricio, a quien asociamos, entre otros símbolos, con la imagen de un trébol de cuatro hojas. Pero ese símbolo de la buena fortuna no es un verdadero trébol de cuatro hojas.

Para entender lo que se esconde tras un trébol “de cuatro hojas” hay que comprender primero lo que es una hoja. La hoja es una de las piezas que forman la anatomía vegetativa básica de una planta, junto con la raíz y el tallo. Es, además, la estructura a partir de la cual, por modificaciones de distintos tipos, se desarrollan muchas otras. Sépalos, pétalos, estambres y carpelos son, evolutivamente hablando, hojas modificadas. 

Las partes de la hoja

En la anatomía de una hoja encontramos varias partes. La primera, que envuelve parcialmente al tallo, es la vaina. En ocasiones, está bordeada por dos piezas pequeñas, las estípulas. Luego está el pecíolo, normalmente alargado, que termina en el limbo, la parte más amplia de la hoja. En él se suelen encontrar nervios, que pueden tener distinta disposición, aunque con frecuencia encontramos uno principal, en el centro del limbo, que recorre toda su longitud desde la base hasta el ápice, el extremo final de la hoja.

Esquema de la anatomía de una hoja de algodón
Esquema de la anatomía de una hoja de algodón

Sin embargo, no todas las hojas conservan esa estructura. Algunas son más simples y prescinden de algunas de las partes. Por ejemplo, la hoja de Ginkgo biloba no tiene nervio principal central, sino que los nervios se van dividiendo en dos a medida que se acercan al borde del limbo. Otra hoja muy modificada es el zarcillo de la vid, que ni siquiera tiene limbo.

En otras ocasiones encontramos lo contrario, hojas mucho más complejas. Es el caso de las hojas compuestas. En ellas, el limbo foliar está dividido en subunidades, llamadas foliolos, que se articulan sobre lo que evolutivamente era el nervio central, que queda expuesto y recibe el nombre de raquis. Cada foliolo puede, además, tener su propio pecíolo pequeño, que se denomina peciólulo. Cuando los foliolos se disponen a lo largo del raquis se dice que la hoja es pinnada.

Aún se puede complicar más el asunto, y en lugar de tener un solo nivel de divisiones, tenga dos o incluso tres. Es decir, un raquis central, que se divide a su vez en raquis secundarios, que se dividen en raquis terciarios, a lo largo de los cuales se disponen los foliolos. Es lo que encontramos, por ejemplo, en las hojas de zanahoria.

Pero no todas las hojas compuestas disponen sus foliolos a lo largo del raquis. En algunas especies todos los foliolos surgen de un mismo punto, como sucede en la hoja del cáñamo. A esta disposición la llamamos digitada. Y cuando el número de foliolos es tres, trifoliada.

¿Seguro que esto es “un trébol de cuatro hojas”?
¿Seguro que esto es “un trébol de cuatro hojas”?

El trébol de cuatro… foliolos

Las hojas del trébol son normalmente trifoliadas. Lo habitual es que un trébol no tenga tres o cuatro hojas, sino muchas más, y que cada una esté dividida en tres foliolos. La hoja tiene un largo pecíolo, y se une al tallo, que suele ser rastrero, con su vaina. La fotografía de cabecera no es, por tanto, un trébol de cuatro hojas, sino una sola hoja de trébol, que tiene cuatro foliolos en lugar de tres.

Es una rareza curiosa. Se estima que tan solo una de cada 10 000 hojas de trébol cuenta con cuatro foliolos. Sin embargo, se trata de una anomalía con alto valor comercial y ornamental. La gente sigue creyendo que esa extraña hoja con cuatro foliolos le traerá suerte.

Pero hay tréboles aún más raros. Los hay que tienen hojas con cinco, con seis, con siete… Según el libro Guinness, la hoja de trébol con mayor cantidad de foliolos fue descubierta por Shigeo Obara en Japón en el año 2009, y tenía 56. Claro que ellos los llamaron incorrectamente “hojas”.

Un trébol de siete hojas… con tres foliolos cada hoja
Un trébol de siete hojas… con tres foliolos cada hoja

En muchas plantas se ha encontrado que determinadas mutaciones alteran la morfogénesis de la hoja, es decir, el desarrollo de su forma. Sin embargo, en el caso del trébol, se piensa que se debe a una respuesta fenotípica a distintas formas de estrés ambiental, que no está fijada genéticamente. Es decir, que determinadas perturbaciones que sufre la planta durante su crecimiento son las que determinan que sus hojas desarrollen más foliolos de los habituales. De hecho, hay métodos patentados para su aprovechamiento en cultivo.

En el año 2009, un grupo de investigadores de la Sociedad Coreana de Biotecnología de Plantas, liderado por In-Ja Song, irradió semillas de trébol con rayos gamma con el fin de conseguir tan apreciadas variedades. Lograron unos resultados impresionantes, con una primera generación de casi el 60 % de hojas con cuatro foliolos, y más aún, casi el 20 % con cinco. Sin embargo, al obtener una segunda generación a partir de estos primeros resultados, encontraron que, como era de esperar, no había un patrón hereditario según la genética mendeliana. Los investigadores concluyeron que la radiación probablemente habría hipersensibilizado a las plantas a las condiciones estresantes ambientales.

 

REFERENCIAS:

Lee, W.-K. 2007. Variety of four-leaf clover and a method for breeding the same
(Patent N.o US20030182693A1).

Obara, S. 2009. Most leaves on a clover. Guinness World Records. https://www.guinnessworldrecords.com/world-records/most-leaves-on-a-clo ver

Pérez Morales, C. 1999. Morfología de espermatófitos. Ed. Celarayn.
Song, I.-J., Kang, H.-G., et al. 2009. Breeding of four-leaf white clover (Trifolium repens L.) through 60Co gamma-ray irradiation. Plant Biotechnology
Reports, 3(3), 191-197. DOI: 10.1007/s11816-009-0091-x

 

Vary (Álvaro Bayón)

Vary (Álvaro Bayón)

Soy doctor en biología, especializado en especies invasoras. Intento divulgar sobre ciencia y naturaleza mientras lucho férreamente contra las pseudociencias y el pensamiento mágico. Cuando me queda tiempo, cazo pokémon y hago artesanía. Además, soy (un poco) adicto al twitter.

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