Tiburones cerca de la ciudad, no es ficción

Que aparezca un tiburón en la playa de una ciudad densamente poblada como Miami, puede no ser parte del argumento de la enésima película que sobre escualos se estrene en la gran pantalla. Según un nuevo estudio, los tiburones podrían estar más cerca de las ciudades de lo que pensamos.

¿Cómo afecta la rápida urbanización que se está produciendo en las costas de todo el mundo a los animales acuáticos? Esta es una de las preguntas que un equipo de científicos liderado por investigadores de la Escuela Rosenstiel de Ciencias Marinas y Atmosféricas de la Universidad de Miami (UM) ha tratado de responder. Para ello, los investigadores siguieron los movimientos de tres especies de escualo: 13 ejemplares de tiburón toro (Carcharhinus leucas), 15 de tiburón nodriza (Ginglymostoma cirratum) y 14 de tiburón martillo gigante (Sphyrna mokarran) con respecto a la ciudad de Miami. Los científicos pensaron, en un primer momento, que los animales evitarían acercarse a la ciudad dada la contaminación química, lumínica y acústica que emana de la urbe. Lo que ocurrió fue justamente lo contrario.

Tiburón blanco
iStock

Existen animales que prosperan en las ciudades. A estas especies se les llaman especies explotadoras urbanas y suelen alimentarse de la basura humana. Ejemplos de ellas son los mapaches y las palomas. Las especies adaptadoras urbanas son aquellas que, aunque usan zonas urbanizadas, siguen dependiendo mayormente de las zonas naturales. Por último, están las especies evitadoras urbanas, que son aquellas que son muy sensibles a las perturbaciones humanas como los depredadores terrestres y, por tanto, evitan las ciudades. Sería el caso de los lobos.

"Pocos estudios han investigado los movimientos de los depredadores oceánicos en relación con la urbanización, pero como otros estudios han demostrado que los depredadores terrestres evitan las ciudades, esperábamos que los tiburones también lo hicieran", afirma Neil Hammerschlag, director del Programa de Investigación y Conservación de Tiburones de la UM y autor principal del estudio. "Nos sorprendió comprobar que los tiburones que rastreamos pasaban tanto tiempo cerca de las luces y los sonidos de la ajetreada ciudad, a menudo cerca de la orilla, sin importar la hora del día". Los investigadores concluyeron que los comportamientos de los tiburones rastreados se parecían a los de los adaptadores urbanos. El estudio plantea la hipótesis de que los tiburones podrían verse atraídos a la costa como consecuencia del descarte (devolución al mar de peces vivos o muertos que comercialmente no interese capturar) que se hace en la pesca.

El uso relativamente elevado de las zonas urbanas por parte de los tiburones rastreados puede tener consecuencias tanto para los escualos como para los humanos. "Al pasar tanto tiempo cerca de la costa, los tiburones corren el riesgo de exponerse a contaminantes tóxicos y a la pesca, lo que podría afectar a su salud y supervivencia", afirma Hammerschlag. Aunque es raro que un tiburón muerda a un humano, el estudio señala las zonas cercanas a la costa que deberían evitar los bañistas para reducir la probabilidad de tener un susto, promoviendo así la convivencia pacífica entre personas y tiburones.

El estudio, titulado Urban sharks: residency patterns of marine top predators in relation to a coastal metropolis (Tiburones urbanos: patrones de residencia de los principales depredadores marinos en relación con una metrópolis costera), se publicó el pasado 16 de junio en la revista Marine Ecology Progress Series.

 

Referencia: Hammerschlag N, Gutowsky LFG, Rider MJ, Roemer R, Gallagher AJ (2022) Urban sharks: residency patterns of marine top predators in relation to a coastal metropolis. Mar Ecol Prog Ser 691:1-17. https://doi.org/10.3354/meps14086

Mar Aguilar

Mar Aguilar

Me hubiera gustado ser médica pero le tengo terror a la sangre. Por eso, escribir sobre salud no me parece mal plan. También me interesa la nutrición. Disfruto viendo vídeos de YouTube con guiris preparando comida saludable y me encantan los animales.

Continúa leyendo