¿Se va a extinguir el cacao?

El cambio climático y las epidemias están poniendo en peligro el cultivo del árbol del cacao. ¿Nos vamos a quedar sin chocolate?

 

El cambio climático está afectando nuestra vida en prácticamente todos los niveles. La forma más evidente son las inclemencias del tiempo, cada vez más extremas y más frecuentes, tanto que en algunas regiones fuerzan a sus habitantes a desplazarse a otras áreas. Son los llamados refugiados climáticos o refugiados ambientales.

Pero además hay otros efectos que afectan a las sociedades de forma indirecta. Promueve la aparición de nuevas alergias, altera las poblaciones de abejas nativas, modifica la estacionalidad de las lluvias, cambia los regímenes de incendios o la temperatura del suelo… eventos que, muchos de ellos, pueden afectar de forma directa a los sectores agrícola, ganadero y forestal. Algunos alimentos puede que lleguen a desaparecer en las próximas décadas.

Y esto es lo que se dice que sucederá con el chocolate.

Chocolate
Chocolate

¿Cómo se cultiva el cacao?

El chocolate se obtiene de las semillas del árbol del cacao, de la especie Theobroma cacao. El árbol del cacao tarda varios años en producir fruto, y no suele tener una longevidad de más de tres décadas. Necesita temperaturas cálidas y altos niveles de humedad tanto ambiental como en forma de precipitación, con un rango mínimo de 1150 mm anuales. También el suelo debe ser cumplir una serie de requisitos para su cultivo, debe ser un suelo poroso, con un pH neutro, entre 6 y 7, y altos niveles de fertilidad. No tolera bien los suelos pantanosos o tendientes a anegarse, ni demasiado arcillosos, arenosos o pedregosos. Además, debe cultivarse en sombra, ya sea a la sombra de otros árboles, o de otras construcciones.

El árbol del cacao es nativo de la región tropical y subtropical de América, donde era un alimento muy apreciado por las culturas precolombinas, que le atribuían una condición divina. La primera domesticación del cacao se estima que sucedió hace entre 5300 y 5 500 años en el territorio del actual Santa Ana la Florida, al suroeste de Ecuador, y desde allí se extendió hasta Mesoamérica. Actualmente, se cultiva también en la región tropical de África, especialmente en Ghana y Costa de Marfil, los principales productores mundiales de cacao a día de hoy.

Y aquí es donde radica el problema principal. Si las predicciones climáticas se cumplen, se estima que las regiones más productivas de África dejarán de serlo en las próximas décadas. La alteración de los períodos de lluvia y su disminución, así como el aumento de la sequía ambiental provocarán que muchas zonas agrícolas pierdan las condiciones para el cultivo del cacao.

Fruto del cacao
Fruto del cacao

Las epidemias se suman al impacto

Además del riesgo causado por el cambio climático, el cultivo del cacao se enfrenta a una serie de enfermedades que afectarán seriamente a la producción, hasta el punto crítico de su desaparición. Las enfermedades más problemáticas son tres: el efecto de “escoba de bruja” causado por el hongo Moniliophthora perniciosa; la “podredumbre helada”, causada por M. roreri, y la “podredumbre negra”, causada por hongos del género Phytophthora.

Estos patógenos se han comportado reiteradamente como epidemias, y han causado episodios de pérdidas hasta del 90 % de la producción en algunos lugares. Si la situación no mejora, puede que el cultivo de cacao tenga los días contados, como sucede con los plátanos Cavendish.

Planta de cacao
Planta de cacao

¡Que no cunda el pánico!

El panorama parece desalentador, pero afortunadamente tiene soluciones. Respondiendo a la pregunta del titular, no, el cacao probablemente no se extinguirá. No al menos en un futuro próximo.

Sabemos que todas las especies actuales seguramente se extingan a largo plazo y nuevas especies ocupen su lugar. Así ha funcionado la dinámica de la vida a lo largo de la historia de la Tierra. Pero la extinción del cacao no parece, ni mucho menos, inminente.

Las enfermedades a las que se hace referencia suelen tener efectos locales, y no afectan a escala pandémica. Mientras haya cultivos sanos, seguirá habiendo fuentes de semillas y las áreas afectadas podrán replantar el cacao una vez erradicada la enfermedad. Por supuesto, estas epidemias causan graves problemas económicos en las poblaciones donde se propagan, pero no tienen un efecto global.

Por otro lado, el cambio climático sí tiene un efecto global, pero en ese aspecto es donde se encuentra la solución. Ciertamente los cultivos de Ghana y Costa de Marfil corren peligro y sus efectos son preocupantes, puesto que buena parte de la economía de ambos países depende del cultivo de cacao.

Pero se está cultivando cacao en muchas otras regiones de África, en gran parte de América e incluso en Australia, y probablemente el cambio climático provoque que otros entornos pasen a ser favorables para el cultivo del cacao dentro de unas décadas.

Por otro lado, la secuenciación de su genoma y la aplicación de la biotecnología también puede proporcionar nuevas variedades de cacao capaces de crecer en el nuevo entorno climático. Técnicas como la transgénesis o la edición génica mediante CRISPR pueden llegar a producir plantas tolerantes a las bajas precipitación o a una reducción de la humedad ambiental.

Referencias:

Arvelo Sánchez, M. Á. et al. 2017. Manual técnico del cultivo de cacao - Buenas Prácticas para América Latina. Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura.

Bunn, C. et al. 2018. Climate change and cocoa cultivation. Burleigh Dodds Science Publishing Limited. DOI: 10.19103/AS.2017.0021.28

Meinhardt, L. W. et al. 2008. Moniliophthora perniciosa , the causal agent of witches’ broom disease of cacao: what’s new from this old foe? Molecular Plant Pathology, 9(5), 577-588. DOI: 10.1111/j.1364-3703.2008.00496.x

Vary (Álvaro Bayón)

Vary (Álvaro Bayón)

Soy doctor en biología, especializado en especies invasoras. Intento divulgar sobre ciencia y naturaleza mientras lucho férreamente contra las pseudociencias y el pensamiento mágico. Cuando me queda tiempo, cazo pokémon y hago artesanía. Además, soy (un poco) adicto al twitter.

Continúa leyendo