Recolectan una ostra de más de 2 kg en Finisterre

Un criador de ostras de Carantec, en Finisterre, ha llegado a cosechar una ostra de 2,2 kilos. Un peso excepcional para un molusco cuya edad, dicho sea de paso, se estima en unos 15 años. Esta es su historia.

Recolectan una ostra de más de 2 kg
Foto: Istock

A mediados de diciembre, Gired Berder, propietario de un criadero de ostras, cosechó una ostra que pesaba 2,22 kg. Aunque la noticia ha sorprendido a muchos, el propio Berder ha señalado que se trataría, en realidad, de un fenómeno habitual.

Como señaló el propio criador a algunos medios de comunicación, “criamos otras en el suelo. Esta ostra fue encontrada en un rincón del parque donde habíamos sembrado en 2006. No habíamos remodelado este lugar durante años”.

Por lo tanto, la ostra quedó enterrada en la arena, donde vivió una vida “pacífica” durante 15 años, lo que le dio tiempo para crecer hasta alcanzar los más de 2 kilos, 27 centímetros de largo y 13 centímetros de ancho.

De hecho, sería tan común que Berder señaló que, cuando despejó el parque a lo largo de este año, encontró cinco o seis otras con este increíble peso (y tamaño). Y es que ya en el mes de octubre de 2020, las redes sociales informaban de una oscura que pesaba exactamente lo mismo que la actual (2,2 kg), y que también fue encontrada en Carantec.

Según Berder, cuarta generación de criadores de ostras, a la cabeza de las “Ostras de Penn al Iann”, ubicado en la bahía de Morlaix, “mi padre y mi abuelo encontraron unas tan grandes. No sucede todos los años, pero es normal. Cuando limpié el parque este año encontré cinco o seis así”.

Ostra de gran tamaño
Foto: Le Télégramme

Aunque podamos llegar a pensar lo contrario, lo cierto es que, incluso de este tamaño, la ostra es comestible. Eso sí, ¿cómo se podría abrir con tal tamaño? El propio Berder llegó a bromear sobre ello, aunque es verdad que tiene bastante razón: “con un martillo y un cincel”. Además, propone otra solución sencilla: calentarlo en el horno, lo que, posiblemente, sería incluso menos peligroso.

Ostras atacadas por la agricultura intensiva

Curiosamente, hace poco supimos que la agricultura intensiva, que bombea agua dulce, seca los humedales y retira pesticidas, tiende a debilitar fuertemente las ostras, por lo que los criadores de ostras están desesperados.

En Francia, por ejemplo, los criadores han observado mortalidades estivales anormales desde principios de la década del año 2000 en todo el territorio, de forma que hasta el 85% de las ostras juveniles que han sido capturadas en el mar o compradas en el criadero, se puede diezmar en unas pocas semanas. 

Es más, advierten que los criadores de ostras dependen totalmente de la calidad del agua, la cual tiende a deteriorarse a medida que aumenta la presencia de pesticidas en el medio ambiente. En el país, solo entre 2009 y 2018, el uso de estas sustancias aumentó en un 20%. Una vez esparcidas, estas moléculas terminan filtrándose al mar, que, según los expertos, se ha convertido en “el receptáculo definitivo de la contaminación de la tierra”.

 

De ahí que las zonas costeras, donde habitualmente crecen las ostras, se encuentren particularmente expuestas.

Esto se debe principalmente a que las ostras actúan como filtradores. Abren sus conchas y succionan agua por sus branquias, por lo que, todo lo que hay en el agua (plancton, residuos metálicos, microplásticos o pesticidas), acaba pasando a la ostra, lo que podría originar anomalías en su desarrollo y una menor tasa de crecimiento en los moluscos expuestos, además de dañar el material genético, pudiendo causar alteraciones fisiológicas, conduciendo a su debilitamiento.

De hecho, hace unos años los científicos encontraron que la descendencia de ostras expuestas a herbicidas mostraba tasas de supervivencia más bajas en el entorno natural.

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