¿Qué significa que un incendio es de ‘sexta generación’?

No es un tecnicismo, pero tampoco es un término incorrecto. Lo aclaramos.

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El incendio forestal de Sierra Bermeja, en Málaga, ha sido por fin declarado ‘controlado’, según ha informado el Servicio de Extinción de Incendios Forestales de Andalucía. Han pasado cinco días, más de siete mil hectáreas calcinadas y mucha tensión por parte de los servicios de extinción de incendios por la dificultad para acceder al control de este fuego. 

Durante el seguimiento de esta catástrofe, lo que más llamó la atención de los periodistas en el desarrollo de este terrible fuego fueron las palabras utilizadas por el subdirector del Centro Operativo Regional del Infoca, Alejandro García. Lo llamó ‘incendio de sexta generación’. Pues bien, ¿a qué se refieren los expertos con esta terminología? ¿Son los incendios de 'sexta generación' más difíciles de controlar? 

José Ramón González Pan, vocal de la Junta de Gobierno del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales, nos lo aclara en una conversación telefónica con MUY INTERESANTE: “No es un término técnico; te vas a Estados Unidos y nadie habla de sexta generación, pero no es incorrecto”. 

Según González Pan, este término hace referencia a la complejidad y virulencia del incendio: “Cuando un fuego así se produce, en un determinado momento de su fase de desarrollo, es capaz de cambiar las condiciones meteorológicas de su entorno; es decir, genera meteorología propia”, explica.  

Utilizando una imagen mental muy divulgativa, el experto nos explica que esta clase de incendios son como ‘una gran olla de energía’. Esta energía en forma de calor sube hasta la atmósfera hasta que se genera una nube real, lo que se conoce como pirocúmulo. “El Sol y el calor ayudan y, así, el incendio mantiene esa especie de caldera funcionando”. 

Esta clase de incendios son muy complejos. Cuando tienen una extensión de más de 500 hectáreas (ha), se les conoce como Gran Incendio Forestal (GIF). Esta extensión combinada con este pirocúmulo que hemos descrito, que provoca un ‘cambio meteorológico’ a pequeña escala, es a lo que se refería Alejandro García con lo de sexta generación, que González Pan describe como ‘un compañero y profesional extraordinario’. “Él quiso expresar que era algo que no había visto nunca. ¿Y por qué lo de sexta? Cuando yo me jubilé se hablaba de cuarta”. 

Parece ser que la terminología ‘generación’ para hablar de los incendios hace referencia a la manera en que evolucionan estos incendios. “A los periodistas o llama mucho la atención esta palabra, pero lo más importante de este caso es que se trata de un Gran Incendio Forestal con una gran complejidad para ser extinguido, por la orografia de la zona y por el viento”. 

La complejidad del incendio de Sierra Bermeja 

El incendio posee unas características que lo hacen muy difícil de controlar, como apuntaba nuestro experto, por la zona en la que se ha desencadenado.  

La marcada pendiente del relieve acompañada por la vegetación seca y otros factores, como el viento, lo complejizan enormemente. “En estos Grandes Incendios Forestales, el viento provoca fuegos secundarios, con lo que el frente no avanza linealmente, sino en vertical”, continúa explicándonos González Pan. Además, la presencia de mucha vegetación seca por el alargamiento de la temporada de sequía también fue clave para promover los fuegos. 

¿Qué papel juega aquí el cambio climático? 

Como vienen anunciando los científicos, los fenómenos extremos como las inundaciones, pero también los eventos catastróficos como los grandes incendios, pueden intensificarse y hacerse más frecuentes con el paso de los años. 

Pero también hay otros factores que pueden estar favoreciendo la presencia de incendios en la Península Ibérica. Como describe González Pan: “Desde los años 80 hemos ganado en aridez, se amplía ese periodo de sequía desde las últimas lluvias del final de la primavera”, cuenta. “Además, desde los años 60 hemos ido abandonando las actividades agrícolas y ganaderas; este abandono del terreno por la mano humana ha creado masas más o menos uniformes y continuas, lo que hace mucho daño a la lucha contra los incendios. Cuando tienes miles de hectáreas homogéneas, sin otro tipo de paisaje que pueda interrumpir el incendio, este se propaga con más facilidad”. 

Por último, el experto también señala la cercanía del mundo urbano a los bosques: ”El monte se ha acercado a los pueblos; ahí es donde los incendios hacen más daño, en la interfaz urbano-forestal”

Laura Marcos

Laura Marcos

Nunca me ha gustado eso de 'o de ciencias, o de letras'. ¿Por qué elegir? Puedes escribirme a lmarcos@zinetmedia.es

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