¿Qué serpientes españolas son peligrosas?

En España hay trece especies de serpientes nativas, de las cuales cinco son venenosas, y tres de ellas, particularmente peligrosas.

 

Antes de empezar, hay un mensaje importante a tener en cuenta: las serpientes de la península ibérica son animales silvestres. No es raro encontrar serpientes en el campo, tumbadas al sol en medio de un camino. De las 3 500 especies de serpientes que hay en el mundo, en España solo hay trece, y de ellas, solo cinco son venenosas.

Cualquier contacto entre personas y serpientes debe ser mínimo, pero no solo por el riesgo para dicha persona si la serpiente fuera peligrosa, sino también para evitar interferir negativamente en su comportamiento. Son animales que se estresan con facilidad, y una perturbación puede tener un impacto sobre su vida.

De modo que la primera regla, ante una serpiente en el campo, es no acercarse. No importa si es venenosa o no. No importa la especie. En todo caso, lo prioritario es intentar evitarla, mantener las distancias, hacer como si no estuviera y dar un rodeo sin molestarla. Si acaso, fotografiarla desde lejos para tener un bonito recuerdo del encuentro.

Como se ha expuesto, acercarse también puede ser arriesgado. Aunque la mayor parte de las serpientes —venenosas o no— generalmente tratarán de huir antes de defenderse, en realidad cualquiera de las trece especies de serpientes ibéricas pueden, en un momento dado, responder agresivamente y lanzar un mordisco. Un riesgo posible es no identificar correctamente a la serpiente y asumir como ‘inofensiva’ una especie venenosa. Pero, de hecho, no es necesario que la serpiente sea venenosa para que ese mordisco sea peligroso.

Es muy frecuente que una mordedura de serpiente mal llamada ‘inofensiva’ termine resultando aparatosa. Las heridas que causa, aunque de pequeño tamaño, son profundas y se infectan con facilidad. De nuevo, la mejor forma de evitarlo es no acercarse. No molestarlas, y si se la encuentra por casualidad, simplemente evitarla y cada uno por su lado.

Las culebras sin veneno

De las 13 especies de serpientes de la Península Ibérica, ocho no presentan glándulas venenosas. Todas ellas se encuentran en régimen de protección especial, según el Catálogo Español de Especies Amenazadas.

Culebra viperina
Culebra viperina

Entre ellas, la culebra verdiamarilla (Hierophis viridiflavus), predominante en zonas de Pirineos, y la culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis), mucho más extendida. La culebra de collar (Natrix natrix) es una especie muy cosmopolita que se puede encontrar en prácticamente todas las provincias peninsulares. Del mismo género es la culebra viperina (N. maura), una serpiente engañosa, pues la forma de su cabeza recuerda a la de una víbora. Su mimetismo con la víbora le sirve como buen método disuasorio.

Otras dos especies pertenecen al género Coronella: la culebra lisa meridional (C. girondica), también muy extendida por toda la península, y la culebra lisa europea (C. austriaca), predominante en la mitad norte, aunque con algunas poblaciones en las provincias de Albacete y Granada.

Para concluir, las dos culebras más icónicas de la península ibérica: la culebra de escalera (Rhinechis scalaris), con sus características líneas horizontales en el cuerpo, y la culebra de Esculapio (Zamenis longissima), la más larga de las serpientes ibéricas, con una longitud que puede superar los dos metros. Esta es la culebra que forma parte del símbolo de la medicina y la farmacia, en honor al dios griego Asclepios.

Culebra de Esculapio
Culebra de Esculapio

Dos culebras venenosas

Dos especies venenosas de culebra destacan en la península. Ambas, también, en régimen de protección especial en España. La más abundante es la denominada culebra bastarda (Malpolon monspessulanus), distribuida por casi todo el territorio, a excepción de la cornisa cantábrica. Puede alcanzar los dos metros de longitud, como la culebra de Esculapio, aunque es aún más masiva. Una dificultad de la culebra bastarda es la posición de sus colmillos retrasados en el fondo de la boca, por lo que es difícil que en una mordedura llegue a inocular su veneno. Además, es menos potente que el de las víboras.

La culebra cogulla (Macroprotodon cucullatus) es mucho más pequeña, de apenas medio metro, y es inconfundible por su collar oscuro, que habitualmente también cubre su cabeza. Suele ser de vida nocturna, y su veneno también es poco potente, aunque puede paralizar a pequeños mamíferos y aves de los que se alimenta.

Las tres víboras

Entre las serpientes ibéricas, las tres especies nativas de víboras son las que entrañan mayor peligro. Su veneno es más potente que el de las culebras y puede causar graves problemas de salud a personas y animales. Cada una de ellas tiene una distribución definida, y se solapan muy poco unas con otras, algo bastante característico de las víboras.

Víbora de Seoane
Víbora de Seoane

La más extendida es la víbora hocicuda (Vipera latasei). Se puede encontrar prácticamente en todas las provincias, a excepción de La Coruña, Lugo, Asturias, Cantabria y las tres provincias vascas. No obstante, su población es relativamente baja, y parece ser escasa en toda su área de distribución. Pastores y caminantes siguen matando a estos animales cuando los encuentran, y frecuentemente son atropelladas en las carreteras.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) califica la víbora hocicuda como ‘vulnerable’, y el Catálogo Español de Especies Amenazadas la incluye como especie en régimen de protección especial.

Distribuyéndose por todo el Pirineo, y extendiéndose por el sur del País Vasco, La Rioja, Burgos y el norte de Soria tenemos a la segunda víbora ibérica, la víbora áspid (Vipera aspis). A diferencia de la anterior, esta especie se encuentra en un estado de conservación mucho más favorable, que la hace estar catalogada por la UICN en el estado de ‘preocupación menor’.

Por toda la cornisa cantábrica, desde el norte de Navarra hasta la costa atlántica, y también por toda Galicia y gran parte de la provincia de León, encontramos la tercera especie: la víbora de Seoane (Vipera seoanei). Aunque es la única víbora endémica de la península ibérica —es decir, no se encuentra de forma natural fuera de esta región—, su estado de conservación también es significativamente mejor que el de la víbora hocicuda. La UICN la califica como de ‘preocupación menor’.

Referencias:

IUCN. 2022. The IUCN Red List of Threatened Species. Version 2021-3.

Real Decreto 139/2011, de 4 de febrero, para el desarrollo del Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial y del Catálogo Español de Especies Amenazadas, Pub. L. No. Real Decreto 139/2011, BOE-A-2011-3582 20912 (2011)

Pleguezuelos, J. M. et al. (Eds.). 2004. Atlas y libro rojo de los anfibios y reptiles de España. Organismo Autónomo de Parques Nacionales.

Vary (Álvaro Bayón)

Vary (Álvaro Bayón)

Soy doctor en biología, especializado en especies invasoras. Intento divulgar sobre ciencia y naturaleza mientras lucho férreamente contra las pseudociencias y el pensamiento mágico. Cuando me queda tiempo, cazo pokémon y hago artesanía. Además, soy (un poco) adicto al twitter.

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