¿Qué sería de la 'dieta mediterránea' sin América?

Es una de las dietas que goza de mayor fama, y de las más saludables, pero muchos de sus alimentos tienen un origen muy distante.

La dieta mediterránea es, probablemente, una de las dietas más equilibradas y saludables que existen. Desde 2013, forma parte de la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO, y engloba un conjunto de competencias, conocimientos, prácticas y tradiciones propias de los países de la cuenca mediterránea, específicamente Chipre, Croacia, Grecia, Italia, Marruecos, Portugal y, sobre todo, España.

Beneficios de la dieta mediterránea

El concepto de ‘dieta mediterránea’ se remonta a la década de 1960, cuando el fisiólogo Ancel Keys halló cierta correlación entre la alimentación de los países limítrofes con el mar Mediterráneo y una menor incidencia de enfermedades cardiovasculares.

Desde entonces, las pruebas científicas se han ido acumulando. Los metaanálisis, un tipo de estudio científico que analiza la fuerza de las pruebas científicas aportadas por multitud de estudios previos sobre un mismo tema, muestran que la dieta mediterránea se asocia con una reducción en la incidencia de problemas cardiacos, ciertos tipos de cáncer, enfermedades neurodegenerativas, obesidad y diabetes mellitus. En general, se relaciona con una menor mortalidad y una mayor esperanza de vida. Y desde el punto de vista ecológico también se ha observado que presenta una menor huella ecológica que otras dietas.

La dieta mediterránea además tiene un fuerte componente cultural. En las comunidades mediterráneas, el momento de la comida lo es también de reunión social y comunicación.

Dieta mediterranea

La dieta mediterránea en acción

Los alimentos de la dieta mediterránea

Sobre el papel —y aunque en cada país, en cada región y prácticamente en cada casa, varían algunos alimentos o se modifican las cantidades—, la dieta mediterránea establece su base alimenticia en las frutas, verduras y legumbres, que se consideran esenciales en cada comida, acompañados de pan u otro tipo de cereal y de aceite de oliva. Además, propone el consumo diario de aceitunas, frutos secos o semillas, especias —que potencian el sabor y reducen la cantidad de sal—, ajo y cebolla, leche y sus derivados.

De dos a cuatro huevos semanales, así como alguna ración de pescado, marisco o carne —principalmente blanca, y ocasionalmente roja— completan esta dieta, que viene acompañada con agua, café, infusiones y consumo ocasional de vino o cerveza. Algunos especialistas no incluyen el consumo de alcohol como parte de la dieta mediterránea. Y es que no existe dosis saludable para el alcohol.

Productos

Algunos productos de la dieta mediterránea

La parte de la dieta mediterránea que vino de América

La dieta mediterránea incluye algunas verduras tan populares como el boniato o la omnipresente patata, cuyo origen está muy lejos del Mediterráneo: fueron los colonos españoles los que trajeron estas verduras a Europa desde el continente americano, junto con una legumbre muy recurrida en la dieta mediterránea: la judía verde. También son americanos los cacahuetes, clasificados como frutos secos, aunque son legumbres.

En cuanto a las frutas, los productos de la dieta mediterránea de origen americano son aún más numerosos. La calabaza, el calabacín, el pimiento, la piña, la acerola, la chirimoya y, por supuesto, el tomate, indiscutible líder de esta lista. A esta lista de productos habría que sumar el maíz y, por supuesto, el cacao.

Tomates

El tomate es una de las frutas más populares en la dieta mediterránea, y su origen es americano.

Los componentes del Viejo Mundo

Si nos remitimos a una época anterior a Colón, la mayor parte de lo que se cultivaba en el Mediterráneo tampoco era originario de esta región, sino que se había ido introduciendo a lo largo de miles de años de migraciones, relaciones comerciales e intercambios con otros pueblos.

Verduras tan características como zanahorias, espárragos, espinacas o los esenciales ajo y cebolla, así como frutas hoy tan populares como el melón, la cereza, la ciruela, la manzana, la pera, la granada, el higo, las uvas e incluso las importantísimas olivas, materia prima para la obtención del aceite que es prácticamente definitorio de la dieta mediterránea, fueron introducidos en Europa por distintos pueblos —persas, fenicios, griegos, romanos— desde distintas regiones de oriente medio, Asia occidental y central. El mismo origen tienen las plantas que dieron lugar al trigo moderno y la avena, y muchas legumbres como el garbanzo, la lenteja y el guisante.

Aceite de oliva
El aceite de oliva es indispensable en la dieta meditarránea, aunque es originario de Asia Menor, y fue introducido en Europa por los fenicios.

Desde Asia tropical llegó el pepino y la berenjena, mientras que el melocotón, el albaricoque, la paraguaya y la gran familia de los cítricos tienen su origen en China, así como el arroz o la soja. Algunos alimentos tienen origen en el África subsahariana, como la sandía, que procede del desierto de Kalahari, o el café, del norte de Etiopía.

¿Qué parte de la dieta mediterránea procede realmente del Mediterráneo?

No son muchos los productos de origen mediterráneo. Entre las verduras, destacan la acelga, la alcachofa, las coles, la endivia y la escarola, la lechuga, el puerro, la remolacha, el apio o los menos populares cardo e hinojo.

Las frutas nativas de la cuenca mediterránea se reducen a frutos del bosque: la fresa, la mora, la frambuesa, la grosella y, probablemente, el arándano. Entre los cereales, solo el centeno podemos decir que es realmente mediterráneo y entre las legumbres, se sospecha que la alubia procede de Argelia.

Referencias:

Blas, A. et al. 2019. A comparison of the Mediterranean diet and current food consumption patterns in Spain from a nutritional and water perspective. Science of The Total Environment, 664, 1020-1029. DOI: 10.1016/j.scitotenv.2019.02.111

Sofi, F. et al. 2013. Mediterranean diet and health. BioFactors, 39(4), 335-342. DOI: 10.1002/biof.1096

UNESCO. 2013. La dieta mediterránea. Patrimonio cultural inmaterial.

Vavilov, N. I. 2014. On the Origin of Cultivated Plants. En J. M. Pilcher (Ed.), Food History: Critical and Primary Sources: Origins (Vol. 1, pp. 97-105). Bloomsbury Publishing Plc. DOI: 10.5040/9781474220095

Willett, W. C. 2006. The Mediterranean diet: science and practice. Public Health Nutrition, 9(1a), 105-110. DOI: 10.1079/PHN2005931

Vary (Álvaro Bayón)

Vary (Álvaro Bayón)

Soy doctor en biología, especializado en especies invasoras. Intento divulgar sobre ciencia y naturaleza mientras lucho férreamente contra las pseudociencias y el pensamiento mágico. Cuando me queda tiempo, cazo pokémon y hago artesanía. Además, soy (un poco) adicto al twitter.

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