¿Qué fronteras existen en la naturaleza?

Al margen de las fronteras políticas, que son convenciones humanas, la naturaleza levanta y establece sus propias barreras.

 

Nuestro mundo se organiza mediante una gran cantidad de fronteras. Líneas imaginarias que sirven para delimitar nuestros territorios, establecidas por razones políticas, administrativas e incluso arbitrarias.

En ocasiones, estas fronteras vienen definidas por un río u otro accidente natural, como la frontera entre Argentina y Brasil y Uruguay, formada por el río Uruguay, o el río Misisipi, en Estados Unidos, que separa los estados de Wisconsin, Illinois, Kentucky, Tennessee y Misisipi de Minnesota, Iowa, Misuri, Arkansas y Luisiana. Pero esto no suele ser lo habitual, generalmente las fronteras políticas no tienen relación con barreras naturales reales.

Frontera entre Nuevo México, Estados Unidos, y Chihuahua, México
Frontera entre Nuevo México, Estados Unidos, y Chihuahua, México; las fronteras políticas no siempre tienen homólogos naturales

Las fronteras naturales

Existen una gran cantidad de barreras que delimitan determinadas áreas para los seres vivos, denominadas regiones biogeográficas. Estas regiones y barreras son estudiadas por la biogeografía.

Aunque en la naturaleza existen muchas formas de delimitación de territorios, no suelen ser fronteras fijas y totalmente definidas. Algunas de ellas son difusas: distinguen áreas claramente diferentes entre sí, pero no en un límite definido, sino a través de un gradiente, una especie de zona gris de transición gradual entre una zona y otra. Este tipo de límites graduales son muy comunes en biología.

Otras barreras sí están definidas físicamente por un agente específico que delimita un lado de otro, aunque no suelen ser fronteras fijas, sino que cambian a corto, medio o largo plazo.

La línea litoral: un ejemplo de barrera cambiante

Uno de los ejemplos más claros de frontera natural cambiante es la línea de costa, que forma una frontera natural evidente entre ecosistemas terrestres y marinos definida por un límite muy claro —hasta aquí no hay agua, desde aquí sí—, y, sin embargo, es una frontera que cambia de forma constante.

A corto plazo, en minutos u horas, el oleaje y las mareas cambian la línea costera; de hecho, el área intermedia por la que se mueve esta frontera, esa zona que a veces está emergida y a veces inundada, se denomina zona intermareal, y forma su propio ecosistema, generalmente muy rico y biodiverso.

A medio plazo, que en términos naturales puede ser desde meses hasta siglos, puede cambiar, expandiéndose la tierra emergida debido a la deposición de sedimentos desde la tierra, por la llegada de una colada de lava, como sucedió en la isla de La Palma en 2021, o por un descenso del nivel del mar; o bien adentrándose el mar tierra adentro, por un aumento de su nivel o por efecto de la erosión.

En un muy largo plazo, de millones de años, los movimientos tectónicos pueden alterar de forma evidente la línea de costa, a través de plegamientos de la corteza terrestre o de desplazamientos por la tectónica de placas.

Cambios en la línea de costa causados por las coladas de lava de la erupción en la Dorsal de Cumbre Vieja en La Palma durante 2021 (Google Maps)
Cambios en la línea de costa causados por las coladas de lava de la erupción en la Dorsal de Cumbre Vieja en La Palma durante 2021 (Google Maps)

Otras barreras causadas por el agua

Así como la línea de costa es una barrera entre dos ecosistemas, uno terrestre y uno marino, una masa de agua puede actuar como barrera entre dos ecosistemas terrestres. A pequeña escala, es el caso de arroyos, ríos, lagunas y lagos, y a gran escala, mares y océanos. Cuanto más grande es una barrera, mayor será el efecto para evitar la colonización de las especies. Por eso los ecosistemas insulares son tan vulnerables a la entrada de especies exóticas: han evolucionado durante mucho tiempo con un conjunto de especies endémicas muy específico, que se ha especializado mucho, y cualquier intromisión puede ser ecológicamente catastrófica.

Ciertas masas de agua no solo funcionan como barreras, sino también como corredores. Un río, por ejemplo, puede ser una barrera importante para impedir el paso de una especie de planta de un lado a otro, pero puede facilitar que colonice regiones alejadas de la misma orilla. Los vientos que canaliza el río son longitudinales, y suelen impedir que las semillas lleguen a cruzarlo; pero, pueden llevarlas río abajo y alcanzar nuevos territorios sin dificultad.

Así como el agua funciona como barrera terrestre, la tierra también funciona como barrera para el agua. La orografía de las cuencas mantiene separadas las masas de agua de los ríos, impidiendo, o al menos dificultando, que los organismos presentes en una cuenca alcancen las cuencas vecinas. Las mangas mantienen grandes masas de agua aisladas del océano que las alimenta, como sucede con el mar Menor. Y los continentes mismos separan grandes masas de agua, como mares u océanos, unos de otros. En este sentido, las cuencas endorreicas están aisladas del resto de masas de agua, en el interior de territorios emergidos y funcionan, a estos efectos, del mismo modo que las islas. En España encontramos cuencas endorreicas como la Laguna de Fuente de Piedra en Málaga, la Laguna de Gallocanta en Aragón o la Laguna de Salinas, en Alicante. También son endorreicos los famosos —y mal llamados— mares Caspio y Muerto.

Laguna de Fuente de Piedra (Málaga), una laguna endorreica sin salida a ninguna otra masa de agua, que funciona como una isla en tierra firme
Laguna de Fuente de Piedra (Málaga), una laguna endorreica sin salida a ninguna otra masa de agua, que funciona como una isla en tierra firme

Otros tipos de barreras naturales

No todas las barreras están definidas por el agua. Existen otros factores, o combinaciones de factores, que cuando suceden, se forman barreras para determinados seres vivos.

Los cañones son algunos de los más evidentes. Aunque suelen estar formados por la acción de ríos, si son lo suficientemente profundos pueden tener valor propio como frontera, incluso aunque el río que lo formó se seque o cambie de curso. Para los animales pueden ser difíciles de cruzar, salvo los animales que vuelen o que sean capaces de escalar paredes escarpadas, y las plantas que se dispersan por el aire suelen encontrarse el mismo problema que con los ríos: los vientos longitudinales impiden la llegada al otro lado. Sin embargo, también sirven como corredores, ya sea para las plantas, gracias a esos mismos vientos, o para los animales, que pueden viajar por debajo de una región a otra, atravesando zonas montañosas sin dificultad.

Y es que las cadenas montañosas también pueden funcionar como fronteras. No solo presentan una gran altitud que muchos seres vivos no consiguen salvar, sino que suelen estar asociadas con diferencias en el clima local, entornos más secos y fríos que pueden impedir la entrada y el mantenimiento de los seres vivos que habitan en los valles. De este modo, valles consecutivos y aislados por regiones montañosas también pueden funcionar como islas, cuyas fronteras no son los ríos sino las montañas. Un claro ejemplo de este suceso son los ríos Pisuerga, Carrión, Cea, Tuéjar, Esla, Porma, Curueño, Torío, Bernesga, Luna, Omañas y Sil, que forman cada uno su propio valle en las regiones montañosas del norte de Palencia y León.

También son fronteras las cadenas montañosas que separan las dos mesetas ibéricas o las que aíslan el valle del Ebro o el del Guadalquivir.

Paisaje de Babia, en el valle del río Luna, León
Paisaje de Babia, en el valle del río Luna, León

Aunque aún existen barreras más abstractas. Para muchos seres vivos, las diferencias climáticas son en sí mismas barreras. La península Ibérica está dominada por dos regiones bioclimáticas: la eurosiberiana, dominada por un clima templado, que ocupa toda la cornisa cantábrica y la mayor parte de los Pirineos; y la mediterránea, caracterizada por su clima homónimo y que cubre el resto de la extensión ibérica. Estas regiones se dividen a su vez en áreas de menor extensión, que se definen por variables climáticas como la precipitación anual o estival, el nivel de humedad ambiental, las temperaturas medias, máximas, mínimas, el número de días al año que se producen heladas, o la diferencia entre las temperaturas de verano y de invierno.

Estas diferencias climáticas tienen un fuerte efecto sobre la vegetación, por lo que las distintas áreas bioclimáticas se ven bien definidas por su composición vegetal, y a consecuencia de ello, sus comunidades y sus ecosistemas.

Las barreras bioclimáticas no son fáciles de definir, por un lado, porque el clima no suele cambiar de forma drástica de una zona a otra, sino gradual, por lo que estaríamos ante fronteras difusas. Pero principalmente, porque el cambio climático antropogénico está desplazando estas barreras, forzando a los ecosistemas a desplazarse con ellas o a desaparecer.

Referencias:

Andrade, C. et al. 2020. Climate change projections for the Worldwide Bioclimatic Classification System in the Iberian Peninsula until 2070. International Journal of Climatology, 40(14), 5863-5886. DOI: 10.1002/joc.6553

Rahel, F. J. 2007. Biogeographic barriers, connectivity and homogenization of freshwater faunas: it’s a small world after all. Freshwater Biology, 52(4), 696-710. DOI: 10.1111/j.1365-2427.2006.01708.x

Rivas-Martínez, S. et al. 2017. Bioclimatology of the Iberian Peninsula and the Balearic Islands. En J. Loidi (Ed.), The Vegetation of the Iberian Peninsula: Volume 1 (pp. 29-80). Springer International Publishing. DOI: 10.1007/978-3-319-54784-8_2

Satler, J. D. et al. 2017. Do ecological communities disperse across biogeographic barriers as a unit? Molecular Ecology, 26(13), 3533-3545. DOI: 10.1111/mec.14137

Simberloff, D. S. 1969. Experimental Zoogeography of Islands: A Model for Insular Colonization. Ecology, 50(2), 296-314. DOI: 10.2307/1934857

Vary (Álvaro Bayón)

Vary (Álvaro Bayón)

Soy doctor en biología, especializado en especies invasoras. Intento divulgar sobre ciencia y naturaleza mientras lucho férreamente contra las pseudociencias y el pensamiento mágico. Cuando me queda tiempo, cazo pokémon y hago artesanía. Además, soy (un poco) adicto al twitter.

Continúa leyendo