¿Qué es un endemismo?

Según la región que ocupe, una especie endémica puede estar más o menos extendida, desde un continente hasta una sola cueva; además, según su origen, existen distintos tipos de endemismo.

En biología, denominamos “endemismo” a un ser vivo que, de forma natural, habita exclusivamente en un área geográfica definida. Una especie puede hacerse endémica de un lugar de diferentes maneras. Es una condición restringida en el espacio y en el tiempo. Es decir, una especie endémica de una región hoy no tiene por qué haberlo sido siempre, ni por qué seguir siéndolo en el futuro. Además, la  región a la que se hace referencia al hablar de un endemismo puede ser de tamaño muy variable. 

Mapa de las regiones y provincias biogeográficas de España. Fuente: IGN
Mapa de las regiones y provincias biogeográficas de España. Fuente: IGN

De grande a pequeño 

 Cuando se dice que un organismo es endémico de un lugar, se emplea una clasificación biogeográfica jerarquizada en reinos, ecozonas, regiones, provincias y sectores.

Por ejemplo, el aliso es un árbol ampliamente extendido por Europa, pero que no aparece en ningún otro lugar; es por tanto un endemismo de la llamada ecozona paleártica —la zona que abarca toda Europa, el norte de África y toda la región asiática al norte del Himalaya—, y más específicamente, de las regiones eurosiberiana y mediterránea. 

De una zona mucho más restringida es, por ejemplo, el lince ibérico, endémico de las provincias más sureñas de la región mediterránea de la península ibérica. 

El roble orocantábrico (Quercus orocantabrica), una de las últimas especies de árboles descubiertas en España, es aún más restrictivo, aparece exclusivamente en la provincia orocantábrica, representada por la cordillera cantábrica, desde el Alto Carrión, pasando por Picos de Europa, hasta Los Ancares.

Otro árbol endémico de una región muy reducida es el pinsapo, endémico de la denominada provincia bética, específicamente del denominado sector rondeño, que abarca desde la Sierra de las Nieves hasta Grazalema, y al sur hasta Sierra Bermeja y Estepona.

Incluso puede haber endemismos aún más limitados en su área de distribución; no es raro encontrarlos en ecosistemas insulares, o en otros que se les parecen. Para un animal que vive en el agua, un lago no deja de ser una isla rodeada de tierra. Para una planta que no sobrevive a la alta montaña y no puede dispersarse largas distancias, un valle, al fin y al cabo, es una isla de baja altitud rodeada de montañas. Y para un animal adaptado a la vida subterránea y que no tolera el exterior, una cueva sigue siendo una isla.

En ese extremo encontramos, por ejemplo, animales como Apoduvalius salgadoi, un escarabajo carábido que habita exclusivamente en la cueva de Refidieyu, en el municipio de Muñera, Asturias, y en ningún otro lugar del mundo. 

‘Apoduvalius salgadoi’, carábido endémico de la cueva de Refidieyu, Asturias (Carbajal et al. 2001).
‘Apoduvalius salgadoi’, carábido endémico de la cueva de Refidieyu, Asturias (Carbajal et al. 2001).

Tipos de endemismo

Existen varias formas por las cuales una especie puede llegar al nivel de exclusividad de estar presente únicamente en una zona tan restringida como es una cueva concreta y específica. Y esas formas vienen definidas por distintos factores que forman parte de la historia natural de la especie.

Por un lado, distinguimos dos tipos de endemismo, según su historia evolutiva.
Llamamos neoendemismo a aquella especie que ha evolucionado recientemente, y que la restricción en su distribución se debe a que aún no ha tenido tiempo de dispersarse más.

En oposición existen los paleoendemismos, especies con una larga historia evolutiva y que su restricción geográfica se debe a otros motivos. Uno de ellos puede ser la existencia de barreras biogeográficas que han impedido a la especie dispersarse, como sucede con la mayoría de endemismos que encontramos en las islas. Por otro lado están lo que llamamos endemismos relictos, especies que en el pasado estuvieron ampliamente extendidas, pero que sufrieron una extinción en la mayor parte del área por el que se distribuían, y quedaron relegados a unas pocas áreas protegidas o a una sola. Ese fue el caso del pinsapo, por ejemplo.

Pinsapos en el parque nacional Sierra de las Nieves (Málaga).
Pinsapos en el parque nacional Sierra de las Nieves (Málaga).

La influencia reiterada de las últimas glaciaciones fue causa de la presencia de buena parte de los endemismos relictos que existen en la península ibérica. En el ejemplo de los escarabajos de cuevas, cuando los hielos avanzaban, los insectos que no hallaban refugio o migraban al sur, morían congelados irremediablemente. Entre esos refugios se encontraban las cavernas, áreas donde las temperaturas son muy constantes y que no se ven apenas influenciadas por los rigores meteorológicos del exterior.

En cada cueva, los insectos se vieron sometidos a una serie de presiones selectivas, y la evolución hizo su trabajo, haciendo que cada población terminase transformándose en una nueva especie. Una distinta en cada cueva. Adaptados al nuevo entorno cavernario, al retirarse los hielos los animales permanecen en su nuevo hábitat, que se mantiene imperturbado.

La importancia de su conservación

La biodiversidad está en riesgo. Eso es un hecho. Uno de los principales objetivos que tiene la conservación es el mantenimiento de la mayor biodiversidad posible. Para ello, es necesario primero conocer la biodiversidad de una región. Y los endemismos pueden ayudar a determinar las prioridades a la hora de establecer sistemas de conservación. Con frecuencia, las áreas que más endemismos tienen son también las más vulnerables a las perturbaciones, y esto es indicativo de que son merecedoras de un estatus especial para la conservación.

Dedico este artículo al Profesor José María Salgado Costas.

 

REFERENCIAS:

Carbajal Márquez, E., García Carrillo, J., et al. 2001. Descripción de un nuevo Apoduvalius (Coleoptera: Caraboidea: Trechidae) de Asturias. Heteropterus Revista de Entomología, 1, 1-6.

Morrone, J. J. 2008. Endemism. En Encyclopedia of Ecology (pp. 81-86). Elsevier.   
DOI: 10.1016/B978-0-444-63768-0.00786-1

Rivas-Martínez, S. 1987. Memoria del mapa de series de vegetación de España.
ICONA.

 

Vary (Álvaro Bayón)

Vary (Álvaro Bayón)

Soy doctor en biología, especializado en especies invasoras. Intento divulgar sobre ciencia y naturaleza mientras lucho férreamente contra las pseudociencias y el pensamiento mágico. Cuando me queda tiempo, cazo pokémon y hago artesanía. Además, soy (un poco) adicto al twitter.

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