¿Qué diferencia un alga de una planta acuática?

Tanto la definición botánica de “alga” como la de “planta” tienen, en términos académicos, cierta ambigüedad, pero ¿se puede resolver?

 

No todos los organismos fotosintéticos que se encuentran bajo el agua son algas. En algunos casos, se trata de plantas acuáticas y no de algas. Pero, ¿en qué se diferencian unas de otras? ¿Son “algas” y “plantas acuáticas” dos categorías separadas, como perros y gatos? ¿O en realidad todas las algas son plantas acuáticas, pero ciertas plantas acuáticas no son algas? Para responder, primero necesitamos saber qué es un alga y qué es una planta. Y no son términos fáciles de definir.

Definiendo “alga” y “planta”

Un alga es un organismo eucariota —es decir, cuyas células tienen núcleo—, con capacidad fotosintética y organización unicelular o pluricelular, pero cuyas células no forman órganos complejos, como raíces, tallos u hojas. Esta definición excluye de facto las cianobacterias, que antiguamente se clasificaban como algas cianofíceas o ‘verdeazuladas’, ya que son células procariotas que carecen de núcleo. Casi todas las algas son organismos acuáticos.

Ahora bien. No existe un grupo específico y definido en biología que responda al término “alga”. Existen, por el contrario, muchos grupos, separados entre sí, que concuerdan con la definición de “alga”. Por ejemplo, se consideran algas las haptófitas, las criptófitas, las glaucófitas, las orcófitas —que incluyen las algas pardas y las diatomeas—, las rodófitas —algas rojas—, o las clorófitas —algas verdes—.

De modo que las algas son un conjunto heterogéneo de grupos de especies no necesariamente relacionadas entre sí desde el punto de vista evolutivo, y, por tanto, no forman un grupo filogenético definido. Se trata de una definición útil, pero sin sentido taxonómico real.

Algas pardas como esta del género ‘Ecklonia’
Independientemente de la definición empleada, las algas pardas como esta del género ‘Ecklonia’ no se consideran plantas

Y respecto a la definición de “planta”, el tema es aún más complicado. Aunque tradicionalmente existe el reino Plantae, las clasificaciones basadas en filogenia —las que clasifican las especies según su posición en el árbol evolutivo, como clasificar a los miembros de una familia según su posición en el árbol genealógico— han desdibujado los límites de este grupo. Según se analice de una forma más estricta o más amplia, el grupo Plantae se considera hoy como posible sinónimo de tres grupos filogenéticos que sí están definidos: los embriófitos, las plantas verdes y los arqueoplástidos.

Los embriófitos, en sentido muy estricto

En el año 1969, el ecólogo Robert Harding Wittaker propuso un planteamiento revolucionario en su época para la clasificación de los seres vivos: los cinco reinos, a saber, monera, protista, plantas, hongos y animales.

Hoy sabemos gracias a la filogenia que esos cinco reinos no representan fielmente a la realidad. Sin embargo, la definición de las plantas de Whittaker resultó ser relativamente válida; consideraba “plantas” a aquellos organismos fotosintéticos y con paredes celulares de clorofila y cuyas células se diferenciaban en tejidos que formaban órganos.

Para Whittaker, todas las algas formaban parte del reino Protista. 

Siguiendo esta definición, las plantas están constituidas, únicamente, por los musgos, las hepáticas y las plantas vasculares —licopodios, helechos, equisetos y plantas con semillas—, así como los grupos fósiles afines.

De modo que organismos como los  nenúfares, las lentejas de agua o las especies del género Posidonia, que presentan órganos formados por tejidos, como hojas y raíces, y además, dado que sus antepasados evolutivos son plantas terrestres, serían plantas acuáticas, pero no algas. Y ningún alga sería una planta acuática.

Esta clasificación de Plantae sensu strictissimo concuerda con el grupo filogenético Embryophyta.

Las plantas verdes, plantas en sentido estricto

Una clasificación más laxa que la de Whittaker fue la que propuso Herbert Faulkner Coperland en 1956. Para él, el término “planta” debía englobar a las algas verdes y a las plantas terrestres. Décadas antes de que comenzaran a emplear la filogenia para establecer las clasificaciones, ya se adivinaba que las plantas terrestres debían tener su origen en las algas verdes.

Según esta definición, los nenúfares siguen siendo plantas acuáticas y no algas, pero las algas verdes sí serían plantas. Sin embargo, excluye las algas rojas, las pardas, y todas las demás.

El grupo filoogenético con el que concuerda esta clasificación de Plantae sensu stricto se denomina Viridiplantae.

Las algas rojas como el género ‘Chondrus’ (izquierda) y las algas verdes como el género ‘Enteromorpha’ (derecha)
Según la definición que se escoja, las algas rojas como el género ‘Chondrus’ (izquierda) y las algas verdes como el género ‘Enteromorpha’ (derecha) pueden o no considerarse plantas

Los arqueplástidos, plantas en sentido amplio

Si tomamos el sentido más amplio en que se han definido las plantas, seguiremos la definición de Cavalier-Smith, que definió las plantas como el grupo de seres vivos que comprende los organismos que adquirieron los cloroplastos por simbiogénesis directa con cianobacterias.

Según esta definición, las algas rojas y las algas verdes son plantas, igual que lo es un pino o un chopo. Sin embargo, excluye otras algas como las criptófitas —cuya simbiogénesis se realizó con algas rojas— o las algas pardas —con cloroplastos con origen en criptófitos—. Estas no son plantas, se tome la definición que se tome.

El grupo filogenético con que concuerda esta clasificación de Plantae sensu lato sería el conocido como Archaeplastida.

Especies como el nenúfar (izquierda) o la posidonia (derecha) son plantas acuáticas
Especies como el nenúfar (izquierda) o la posidonia (derecha) son plantas acuáticas, independientemente de la definición escogida

Las plantas acuáticas y las algas

Ciertos organismos, como los citados nenúfares, las lentejas de agua o las especies del género Posidonia, no entran en la definición de “alga”, porque se escoja la definición de “planta” que se escoja, son organismos con tejidos vasculares y órganos definidos, como hojas, tallos o raíces. Estas son plantas acuáticas, y en ningún sentido son algas.

Pero respecto a las algas, según la definición que se tome y el grupo de algas al que se haga referencia, se pueden definir como plantas acuáticas, o no. Si tomamos la definición más estricta, la de Whittaker, ningún alga es una planta. Pero si tomamos la definición más amplia de Cavalier-Smith, las algas rojas y verdes sí son plantas —y son acuáticas—.

Al final, la definición de “planta” es confusa, útil para hablar en términos cotidianos, pero farragosa cuando se aborda desde una perspectiva académica, centrada en la clasificación de los seres vivos. En esas situaciones, más vale evitar hablar de “plantas”, y emplear en su lugar los grupos taxonómicos que sí están bien definidos, ya sea Embryophyta, Viridiplantae o Archaeplastidia.

Referencias:

Cavalier-Smith, T. 1981. Eukaryote kingdoms: Seven or nine? Biosystems, 14(3-4), 461-481. DOI: 10.1016/0303-2647(81)90050-2

Coperland, H. F. 1956. The classification of lower organisms. Pacific Books.

Whittaker, R. H. 1969. New Concepts of Kingdoms of Organisms: Evolutionary relations are better represented by new classifications than by the traditional two kingdoms. Science, 163(3863), 150-160. DOI: 10.1126/science.163.3863.150

Vary (Álvaro Bayón)

Vary (Álvaro Bayón)

Soy doctor en biología, especializado en especies invasoras. Intento divulgar sobre ciencia y naturaleza mientras lucho férreamente contra las pseudociencias y el pensamiento mágico. Cuando me queda tiempo, cazo pokémon y hago artesanía. Además, soy (un poco) adicto al twitter.

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