¿Qué diferencia hay entre tiempo y clima?

Hoy es el día internacional del clima, y no son pocas las veces que se confunde con el tiempo atmosférico. La diferencia está en la escala temporal.

Hoy, 26 de marzo, se conmemora el Día Mundial del Clima, declarado en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en 1992. Su misión es generar conciencia y sensibilizar a las personas a nivel mundial sobre la importancia e influencia del clima, así como los impactos del cambio climático, que es el principal motor de cambio global.

El cambio climático es un hecho. El consenso científico es unánime y sus efectos ya se están observando. Y cada vez serán más impactantes. Uno de los efectos es la presencia de eventos atmosféricos extremos cada vez más frecuentes y más extremos, algo que se comprueba fácilmente al observar las series climáticas.

A la luz de ese hecho, es evidente la conexión entre el tiempo atmosférico y el clima. La diferencia entre ambos conceptos es, principalmente, la escala temporal. En castellano el tiempo que hace en la calle y el tiempo que se mide con el reloj se expresan con el mismo término, por lo que, desde ahora, para evitar confusiones, hablaremos de tiempo atmosférico y de períodos o rangos temporales.

El tiempo atmosférico, observando a pequeña escala

El tiempo atmosférico, cuyas predicciones vemos a diario en televisión o a través de la app del móvil, es la forma en que se comporta la atmósfera. Sus efectos se miden a pequeña escala, ya sea meses, semanas, días o incluso minutos.

Mapa del tiempo atmosférico en España para el 18 de marzo a las 11:00 (EUMETSAT infrarrojo vía AEMET)
Mapa del tiempo atmosférico en España para el 18 de marzo a las 11:00 (EUMETSAT infrarrojo vía AEMET)

Incluye variables como presión atmosférica, temperatura, humedad, precipitación, nubosidad o viento, hasta en la costa, se observan datos relacionados con el estado del mar, como las corrientes y la marejada. Entre los escenarios que contemplamos cuando hablamos de tiempo atmosférico se incluyen el ambiente soleado, nublado, la nieve, lluvia, las tormentas, o fenómenos tan particulares y hermosos como la cencellada.

Para predecir el tiempo atmosférico se emplean complejos modelos matemáticos alimentados con una ingente cantidad de datos. Para obtenerlos se realizan mediciones directas constantes, mediante termómetros, pluviómetros, anemómetros, etc.; e indirectas, mediante radar o imágenes por satélite. Todos esos datos, adecuadamente tratados y procesados, arrojan resultados predictivos que son más precisos cuanto más cercanos. Es raro que los informativos del tiempo fallen en la predicción de varias horas o de un día, pero las predicciones a una semana o más tienen una enorme incertidumbre.

El clima, viendo el panorama completo

Por su parte, el clima se define como el conjunto de patrones meteorológicos observables a largo plazo en un área determinada. Suele establecerse en plazo de años o décadas, y en algunos casos como los modelos paleoclimáticos, hasta millones de años. Para su estudio se analizan los valores medios, máximos, mínimos o su varianza, en las distintas variables medibles, ya se hayan obtenido de forma directa, o estimados indirectamente.

Si los estudios abarcan decenas de siglos o incluso millones de años atrás y no hay registros, los datos se obtienen a partir de las huellas que dejan los fenómenos.

Por ejemplo, una sequía prolongada durante varios años, hace cientos de años, deja una marca visible e identificativa en los anillos de crecimiento de los árboles que la sufrieron. Un cambio en la composición atmosférica puede quedar registrado en las minúsculas burbujas de aire atrapadas en los hielos de un glaciar. Las glaciaciones dejaron su huella en la orografía, y es posible inferir el clima de un momento del pasado a partir de la flora y la fauna fosilizada, las condiciones en las que fosilizó y los tipos de roca que encontramos en los yacimientos.

Gracias a ello sabemos, por ejemplo, que en las primeras etapas del Carbonífero había un clima general cálido y húmedo, mientras que durante el Triásico gran parte de Pangea estaba ocupada por desierto.

Mapa mostrando la variable climática temperatura media del mes de marzo en el período 1981-2010 (AEMET).]]
Mapa mostrando la variable climática temperatura media del mes de marzo en el período 1981-2010 (AEMET).

Pero la climatología también nos permite analizar el presente y hacer predicciones de futuro. Por ejemplo, al final de una primavera, los climatólogos pueden analizar los valores globales de precipitación, temperatura, presión atmosférica, tanto los obtenidos en las estaciones meteorológicas como los datos obtenidos a partir del estado de los embalses, o los datos de satélite que expresen la evapotranspiración del agua a través de las plantas. La combinación de todos esos datos permite analizar si esa primavera ha sido más cálida o más fría, más húmeda o más seca, respecto al promedio de primaveras de las últimas décadas.

Relacionando tiempo meteorológico y clima

Un evento de calima sucedido a mediados del mes de marzo o una nevada de magnitud histórica sería, entonces, un fenómeno meteorológico que se enmarca en lo que llamamos tiempo atmosférico. Por ese motivo, puede darse un evento de tiempo atmosférico con bajas temperaturas —como varias semanas de mínimas históricas— en una tendencia climática de aumento de la temperatura global.

El clima estudia la trascendencia de esos fenómenos en el largo plazo, el análisis de su magnitud y cuándo y cómo sucedió un evento similar, comprobando también el período de retorno y si ha cambiado.

El período de retorno se define como el rango temporal promedio que transcurre desde que sucede un evento meteorológico extremo hasta que ocurre otro de igual o mayor magnitud. Es un valor promedio, por lo que no tiene una verdadera función predictiva, pero sí es útil para realizar comprobaciones sobre una determinada tendencia.

Al analizarlo respecto de un determinado evento, se puede verificar después si un nuevo suceso cuadra con la frecuencia que se esperaría para ese período de retorno, o si, por el contrario, el evento está sucediendo demasiado pronto o demasiado tarde, indicando un cambio en dicha tendencia. Esto permite a los climatólogos no solo establecer series históricas, sino también comprobar de qué forma cambian las tendencias de dichas series y efectuar predicciones a futuro.

Como en el caso del tiempo atmosférico, las predicciones climáticas pueden ser más o menos acertadas. Sin embargo, a pesar de ser a largo plazo —décadas en lugar de días—, al tratar de prever tendencias climáticas generales, y no eventos atmosféricos específicos y concretos, suelen tener menos incertidumbre. Por eso podemos saber con más acierto cuál será el clima dentro de varias décadas, que el tiempo atmosférico dentro de quince días.

REFERENCIAS:

Collins, M. et al. 2013. Long-term Climate Change: Projections, Commitments and Irreversibility. En Climate Change 2013: The Physical Science Basis.
Contribution of Working Group I to the Fifth Assessment Report of the
Intergovernmental Panel on Climate Change (p. 108). Cambridge University Press.

NASA Content Administrator. 2015, marzo 9. What’s the Difference Between Weather and Climate? NASA; Brian Dunbar.

NOAA. 2022, enero 13. Assessing the Global Climate in 2021. National Centers for Environmental Information (NCEI).

Peres, D. J. et al. 2016. Estimating return period of landslide triggering by Monte Carlo simulation. Journal of Hydrology, 541, 256-271. DOI: 10.1016/j.jhydrol.2016.03.036

Stott, P. 2016. How climate change affects extreme weather events. Science, 352(6293), 1517-1518. DOI: 10.1126/science.aaf7271
Vary (Álvaro Bayón)

Vary (Álvaro Bayón)

Soy doctor en biología, especializado en especies invasoras. Intento divulgar sobre ciencia y naturaleza mientras lucho férreamente contra las pseudociencias y el pensamiento mágico. Cuando me queda tiempo, cazo pokémon y hago artesanía. Además, soy (un poco) adicto al twitter.

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