¿Qué características tienen los bosques tropicales?

Los bosques tropicales son uno de los principales almacenes de carbono del mundo, y necesitan su alta biodiversidad para continuar siéndolo.

 

La estructura de un bosque tropical es extraordinariamente compleja, comprende múltiples niveles, desde las raíces más profundas que arraigan en el lecho de roca, pasando por gran cantidad de horizontes de suelo distintos, y ya en superficie, varios niveles de doseles arbóreos, hasta la atmósfera, por encima de las copas más altas, donde vuelan las aves del bosque y flotan granos de polen y esporas.

Su complejidad se refleja también en las relaciones que se establecen entre los distintos seres vivos, formando densas redes tróficas que se entrelazan e interconectan unas con otras.

Refugios de la biodiversidad terrestre

Los ecosistemas de bosque tropical no solo tienen muchos niveles, sino que, desde el punto de vista ecológico, son extraordinariamente heterogéneos. A diferencia de un bosque templado, dominado por una o unas pocas especies de árboles y un cortejo florístico relativamente reducido, en el bosque tropical existen múltiples especies arbóreas, de distintas características, que conviven y compiten de forma constante.

Se estima que los bosques tropicales albergan hasta un 96 % de las especies de árboles de todo el planeta. A esa enorme riqueza se añade una gran cantidad de arbustos, herbáceas, plantas epífitas —que crecen sobre otras plantas— y una amplia variedad de especies animales. En su suelo, los microorganismos proliferan y se diversifican de un modo difícil de observar fuera de las lindes de un bosque tropical.

Bosque tropical
Bosque tropical

El mito de la producción de oxígeno

Existe la creencia de que una importante proporción del oxígeno que respiramos procede de los bosques tropicales. Y que, por tanto, su desaparición haría descender drásticamente la cantidad de oxígeno disponible en el planeta.

Es cierto que la vegetación de un bosque tropical produce toneladas de oxígeno cada día, pero son ecosistemas enormemente complejos, con muchísimos estratos, y muchos de los seres vivos que en ellos viven respiran. En un bosque tropical maduro, la mayor parte del oxígeno que se produce por fotosíntesis es empleado por la respiración, y el balance es bastante bajo.

Solo cuando el bosque crece y se expande retiene más carbono que el oxígeno que libera y contribuye a los niveles de oxígeno terrestres. Pero, dado que por cada molécula de dióxido de carbono que una planta obtiene del ambiente, libera solo una molécula de oxígeno, incluso aunque eso sucediera de forma masiva, la actual concentración de dióxido de carbono daría para aportar a la atmósfera una cantidad mínima de oxígeno, en comparación con la que ya hay. La mayor parte del oxígeno que respiramos no procede de las plantas, sino de bacterias fotosintéticas que vivieron hace miles de millones de años.

Bosque tropical en vista aérea
Bosque tropical en vista aérea

El bosque tropical como almacén de carbono

Algo similar a lo que sucede con el oxígeno, ocurre con el dióxido de carbono. Los bosques tropicales tienen una eficiencia relativamente baja del uso del carbono. 

Se estima que de todo el carbono que obtiene un bosque tropical, cerca del 70 % vuelve a ser liberado a través de la respiración, y aproximadamente un 30 % es retenido para formar parte de las estructuras biológicas del bosque. Realmente es una proporción baja, y de hecho, otras comunidades tienen una eficiencia mucho mayor. Sin embargo, el factor a tener en cuenta aquí no es tanto su eficiencia reteniendo carbono, sino durante cuánto tiempo es capaz el bosque tropical de retener ese carbono capturado.

A medida que el bosque crece y madura, el suelo se convierte en un almacén de carbono. Cuando una planta muere, queda enterrada bajo capas sucesivas de hojarasca y otros restos de animales, antes de que se descomponga por completo, engrosando el suelo y reteniendo el carbono que tuvieron aquellos organismos en vida. Se estima que, actualmente, los bosques tropicales almacenan hasta el 25 % del carbono mundial.

Esta capacidad de almacenamiento de carbono en el suelo es mayor cuanta mayor es la diversidad taxonómica del bosque, es decir, cuando presenta un mayor número de especies y menos relacionadas entre sí, en términos evolutivos.

Bosque tropical
Bosque tropical

Las consecuencias de la pérdida de bosques tropicales

La pérdida de biodiversidad de los bosques tropicales implica la pérdida de la capacidad de ese carbono, y perder el bosque implica liberar todo ese carbono a la atmósfera. Acciones como la tala, aunque después haya una repoblación, provocan una homogeneización del bosque tropical, haciendo que una o unas pocas especies dominen sobre el resto, disminuyendo la biodiversidad. Este fenómeno se vuelve extremo si el terreno talado se emplea para el cultivo agrícola o forestal. Otros impactos humanos que reducen la biodiversidad del bosque tropical son la contaminación o la introducción de especies invasoras.

Por eso, la conservación de la biodiversidad de los bosques tropicales es esencial, especialmente en un escenario de cambio global como el que vivimos actualmente. Además, muchos bosques tropicales dependen directamente de que otros ecosistemas o procesos funcionen adecuadamente, como sucede con la calima sahariana y la selva amazónica. Un cambio en este tipo de dinámicas, quizás provocado por el cambio climático, puede ser fatal para el bosque, y en un escenario de cambio global, deberemos, también, prestar atención a estas relaciones para evitar un efecto dominó.

Que los bosques tropicales se expandan sería una buena señal, un suceso mitigador del cambio global, al retener mayores cantidades de carbono. Por el contrario, la desaparición de estos ecosistemas implica un riesgo muy elevado: convertir el bosque tropical de un almacén de carbono en una fuente de carbono, que contribuiría al caos climático.

Referencias:

Cavanaugh, K. C. et al. 2014. Carbon storage in tropical forests correlates with taxonomic diversity and functional dominance on a global scale. Global Ecology and Biogeography, 23(5), 563-573. DOI: 10.1111/geb.12143

Chambers, J. Q. et al. 2004. Respiration from a Tropical Forest Ecosystem: Partitioning of Sources and Low Carbon Use Efficiency. Ecological Applications, 14(sp4), 72-88. DOI: 10.1890/01-6012

Poorter, L. et al. 2015. Diversity enhances carbon storage in tropical forests. Global Ecology and Biogeography, 24(11), 1314-1328. DOI: 10.1111/geb.12364

Putz, F. E. et al. 2001. Tropical Forest Management and Conservation of Biodiversity: An Overview. Conservation Biology, 15(1), 7-20.

Vary (Álvaro Bayón)

Vary (Álvaro Bayón)

Soy doctor en biología, especializado en especies invasoras. Intento divulgar sobre ciencia y naturaleza mientras lucho férreamente contra las pseudociencias y el pensamiento mágico. Cuando me queda tiempo, cazo pokémon y hago artesanía. Además, soy (un poco) adicto al twitter.

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