¿Por qué una rosa tiene tantos pétalos?

Las rosas silvestres solo tienen cinco pétalos, pero las que encontramos en floristerías y viveros tienen decenas, algunas más de 100.

¿Quién no se ha quedado alguna vez maravillado con la belleza de una rosa? Muchas sociedades han simbolizado el amor y la amistad con esta flor. Ya se consideraba como símbolo de la hermosura por babilonios, egipcios y griegos, y hoy en día es la flor más vendida por viveristas y floristas.

Ha inspirado a poetas y compositores. Se encuentran referencias a las rosas en la literatura, el cine e incluso en la política, y no pocas tradiciones incluyen la rosa en su corpus. Su fragante aroma, cuyo principal componente es el geraniol, se emplea en perfumería y tiene un gran poder evocador.

Hay rosas de muchos colores: rojas, rosas, naranjas, amarillas, blancas, las hay de un púrpura tan oscuro que casi parecen negras… ¡Incluso ya tenemos las muy ansiadas rosas azules! Algunas variedades hasta tienen varios colores en la misma flor

Uno de los rasgos más llamativos de las rosas es, por supuesto, sus pétalos. Una rosa de jardín puede tener decenas de pétalos, en algunas variedades más de cien.

rosa de jardín
Una rosa de jardín puede tener decenas o incluso cientos de pétalos

Las rosas que encontramos en la floristería son variedades domésticas, en muchos casos, formas híbridas de especies del género Rosa, de la familia de las rosáceas —a veces los botánicos no se complican la vida—. Pero una de las peculiaridades de la familia de las rosáceas es que todas sus especies tienen flores con cinco pétalos. Cinco, no decenas, ni cientos. Solo cinco. La única excepción conocida es la especie Rosa sericea, que tiene cuatro.

Lo que sí tienen en abundancia son estambres.

La respuesta está en la evolución

En su origen, las distintas piezas florales son hojas, ya sean sépalos, pétalos, estambres o carpelos, son. Hojas que han perdido su capacidad fotosintética y han adquirido otras funciones. Los sépalos protegen la incipiente flor, los estambres y carpelos cumplen la función reproductiva, y en las rosas, los pétalos atraen a los insectos polinizadores. Cada capa concéntrica de piezas florales se denomina “verticilo”.

En algunas flores que conservan rasgos primitivos, como la Magnolia nitida, las piezas no se disponen de forma concéntrica, sino en espiral. Pero la verdadera peculiaridad de este caso está en la transición que se da entre los pétalos y los estambres. Las piezas de las primeras vueltas de la espiral son claramente pétalos, y las últimas, claramente estambres, pero las intermedias, que se denominan estambres petaloides, son una especie de estambres cuyo filamento tiene la forma de un pétalo corto y estrecho. 

flor del magnolio
En la flor del magnolio nítido encontramos estambres petaloides, es decir, estambres cuyo filamento tiene aspecto de pétalo

No es el único caso en el que la evolución muestra piezas intermedias entre dos formas que habitualmente son distintas; por ejemplo las azucenas y lirios,  pertenecientes al género Lilium, también muy apreciados por los floristas, no tienen sépalos y pétalos distintos, sino que ambos verticilos disponen cada uno de tres piezas, llamadas tépalos, que son una suerte de versión intermedia entre ambos.

Los estambres que se transforman en pétalos

La evolución, pues, nos da respuesta al misterio del origen de la gran cantidad de pétalos de las rosas. Esa enorme cantidad de estambres de las rosas silvestres son los que se transforman en pétalos en las rosas de jardinería. Es un rasgo determinado por la expresión de determinados genes.

rosas silvestres
Las rosas silvestres solo tienen cinco pétalos, pero tienen una gran cantidad de estambres

Por supuesto, esto sucede de vez en cuando, espontáneamente, y ha ocurrido muchas veces de forma independiente en la historia evolutiva reciente de las rosas. Y cuando ha pasado, el ser humano ha preferido las que tienen la mayor cantidad de pétalos.

De este modo, gracias a la selección artificial, el rasgo se ha ido heredando y potenciando cada vez más. Y del mismo modo que hemos seleccionado las zanahorias más naranjas o las ovejas con más lana, hemos pasado de tener rosas silvestres con cinco pétalos pequeños, a miles de variedades de rosas domésticas con entre 10 y más de 100 pétalos. 

 

REFERENCIAS:

Bendahmane, M., Dubois, A., et al. 2013. Genetics and genomics of flower initiation and development in roses. Journal of Experimental Botany, 64(4), 847-857. DOI: 10.1093/jxb/ers387

Dubois, A., Raymond, O., et al. 2010. Tinkering with the C-Function: A Molecular Frame for the Selection of Double Flowers in Cultivated Roses. PLoS ONE, 5(2), e9288. DOI: 10.1371/journal.pone.0009288

Pérez Morales, C. 1999. Morfología de espermatófitos. Ed. Celarayn.

Tan, J., Wang, J., et al. 2017. Genetic relationships and evolution of old Chinese garden roses based on SSRs and chromosome diversity. Scientific Reports, 7(1), 15437. DOI: 10.1038/s41598-017-15815-6

Vary (Álvaro Bayón)

Vary (Álvaro Bayón)

Soy doctor en biología, especializado en especies invasoras. Intento divulgar sobre ciencia y naturaleza mientras lucho férreamente contra las pseudociencias y el pensamiento mágico. Cuando me queda tiempo, cazo pokémon y hago artesanía. Además, soy (un poco) adicto al twitter.

Continúa leyendo