Por qué el cambio climático podría dejarnos sin tesoros del pasado

Un zapato del año 1100 a.C. o un astil de flecha de 6100 años de antigüedad son solo dos ejemplos de los miles de tesoros que han emergido de los hielos de Noruega. Sin embargo, el cambio climático podría dejarnos sin más objetos del pasado y consecuentemente restarnos pistas de cómo era la vida antiguamente.

La Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología (NTNU) ha emitido un informe en el que alerta de cómo el cambio climático podría dejarnos sin objetos del pasado que son auténticos tesoros por la información que arrojan. El motivo concreto es que las placas de hielo de las montañas del país se están derritiendo y eso puede dejar los objetos que aún no han sido descubiertos expuestos a merced de los elementos y a un deterioro casi seguro.

Los objetos que se han encontrado bajo el hielo noruego están a menudo en un estado de conservación impecable, sin apenas descomposición o deformación, incluso después de miles de años de sueño helado. La razón de esto es que los parches de hielo son relativamente estables, inmóviles y no tienen compuestos corrosivos. A lo largo de estos años se ha encontrado armas, ropa, tejidos, restos de vegetales y de animales intactos, ayudando a descubrir más datos de la historia noruega.

Lanza antigua
Åge Hojem, NTNU University Museum

Ahora, el cambio climático puede hacer añicos el sueño de seguir encontrando más tesoros históricos en buen estado. "Un estudio basado en imágenes de satélite tomadas en 2020 muestra que más del 40 % de 10 parches de hielo seleccionados con hallazgos conocidos se han derretido", dijo en un comunicado la coautora del informe Birgitte Skar, arqueóloga y profesora asociada del Museo de la Universidad NTNU. "Estas cifras sugieren una importante amenaza para la conservación de los descubrimientos del hielo, por no hablar del hielo como archivo climático".

Los parches de hielo se forman a gran altura, donde se acumula nieve y hielo que no se derriten del todo en verano. A diferencia de los glaciares, las placas de hielo no se mueven, por lo que los objetos depositados en ellas pueden permanecer estables durante cientos o miles de años. Cuando el hielo empieza a derretirse, esos objetos quedan a la vista, conservados tal y como estaban cuando el hielo se los tragó. Sin embargo, si los científicos no recuperan los objetos al poco de que comience el deshielo, pueden perderlos porque la acción de los elementos los dañará.

Encontrar restos arqueológicos bajo el hielo ha proporcionado mucha información a los investigadores que estudian las antiguas culturas, plantas y animales de las regiones heladas de todo el mundo. En Noruega, concretamente, los investigadores han descubierto miles de objetos pertenecientes a las tribus cazadoras de la Edad de Bronce, que cazaban renos en el norte de Europa y el sur de Escandinavia. Según el nuevo informe, en los meses de verano los renos acudían a las montañas heladas de la zona escapando del calor y de las picaduras de los mosquitos. Y donde iban los renos, iban los cazadores, que dejaban tras de sí un rastro de objetos.

El zapato de 3000 años, descubierto en 2007 en la región montañosa de Jotunheimen, en el sur de Noruega, sigue siendo un hallazgo destacado. El pequeño zapato de cuero sería de la talla 4 ó 5 americana, lo que sugiere que perteneció a una mujer o a un joven. Junto al objeto se encontraron varias flechas y una pala de madera, lo que sugiere que el lugar era un importante coto de caza. Fechado aproximadamente en el año 1100 a.C., el zapato no solo es el más antiguo de Noruega, sino posiblemente la prenda más antigua descubierta en Escandinavia, según los investigadores que lo descubrieron.

Otros estudios realizados en el yacimiento de Jotunheimen revelaron objetos aún más antiguos, como un ástil de flecha de 6100 años de antigüedad, el objeto más antiguo descubierto en una zona de hielo noruega, según los investigadores. Su presencia cerca del zapato sugiere que el yacimiento fue utilizado por los humanos durante milenios.

A pesar de estos notables hallazgos, los autores del informe temen que innumerables objetos puedan desaparecer antes de ser recuperados, como consecuencia de los efectos del cambio climático. Un informe de 2022 de la Dirección de Recursos Hídricos y Energía de Noruega estima que desde 2006 se han derretido 364 kilómetros cuadrados de placas de hielo, un área que equivaldría aproximadamente a la mitad de la ciudad de Nueva York. Si no se recuperan los objetos de estos parches poco después de su exposición, corren el riesgo de perderse, dañarse o destruirse para siempre.

No son muchas las manchas de hielo que se han estudiado de manera sistemática en Noruega. De hecho, el norte del país está mayormente sin estudiar. Para evitar que se produzca la tragedia de perder un valioso hallazgo, los investigadores sugieren que la puesta en marcha de un programa nacional de vigilancia de placas de hielo. Se utilizarían sensores remotos para estudiarlas sistemáticamente y asegurar cualquier objeto que pueda surgir del deshielo.

"Solíamos pensar en el hielo como algo desolado y sin vida y, por tanto, poco importante. Eso está cambiando ahora, pero es urgente", dijo en el comunicado el coautor del informe, Jørgen Rosvold, biólogo y director adjunto de investigación del Instituto Noruego de Investigación de la Naturaleza. "Grandes cantidades de material único se están fundiendo y desapareciendo para siempre".

Mar Aguilar

Mar Aguilar

Me hubiera gustado ser médica pero le tengo terror a la sangre. Por eso, escribir sobre salud no me parece mal plan. También me interesa la nutrición. Disfruto viendo vídeos de YouTube con guiris preparando comida saludable y me encantan los animales.

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