¿Podría el volcán Yellowstone entrar 'pronto' en erupción?

La última gran erupción ocurrió hace unos 70.000 años.

yellowstone

Bajo el Parque Nacional de Yellowstone (EE.UU.), que se encuentra en la esquina noreste del estado de Wyoming y parte de Montana y Idaho, duerme una bestia: el supervolcán Yellowstone. Tiene la denominación de supervolcán porque su potencia eruptiva puede superar hasta 100 veces la de un volcán convencional, por lo que también se le considera de 'alto riesgo'.

 

Hace unos 630.000 años, una poderosa erupción en la región expulsó 1.000 kilómetros cúbicos de roca y ceniza y creando una caldera volcánica de 64 kilómetros de ancho, donde se asienta la mayor parte de este famoso parque. Era el nacimiento del supervolcán Yellowstone. A raíz de aquella erupción, se formó una extensa zona de roca ígnea, conocida como la toba de Lava Creek, que sigue siendo objeto de estudio para averiguar detalles sobre su letargo y posible despertar.

 

Ahora, una nueva investigación lo ha vuelto a poner en escena, tras exponer que el volcán podría despertar antes de lo esperado. Aunque no hay que dar la señal de alarma. Los investigadores, de la Universidad Estatal de Arizona, presentaron sus conclusiones en la conferencia de la Asociación Internacional de Vulcanología y Química de la Tierra de 2017 en Oregón.

 

Los expertos analizaron los depósitos de cenizas fosilizadas tomadas de la toba de Lava Creek, revelando que la última gran erupción de Yellowstone tuvo lugar cuando el nuevo magma se trasladó a este sistema tan solo décadas antes de la explosión. Anteriormente se creía que el proceso geológico que condujo a este evento habría tardado varios milenios.

Los tamaños de los cristales reflejan los cambios en la temperatura de su entorno, por lo que la medición de los diferentes cristales en capas puede contarnos mucho sobre su historia. En este caso, el tiempo entre una inyección fresca de magma caliente de la profundidad subterránea y la erupción fue mensurable en décadas (y no milenios), sugiriendo que si el supervolcán vuelve a estallar, podríamos tener mucho menos tiempo para predecirlo de lo que pensábamos.

La última erupción de la caldera de Yellowstone fue hace 174.000 años, aunque la lava todavía fluía hasta hace 70.000 años.

 

¿Podría entrar en erupción?



Hoy en día, el volcán está relativamente tranquilo, sin repeticiones inminentes de temblores. Ahora bien, un nuevo mapa publicado por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) informa de ciertas deformaciones experimentadas en el terreno circundante a Yellowstone en los últimos dos años debido a la presión causada por los temblores subterráneos: el terreno se ha elevado 7 centímetros en la cuenca del géiser Norris y se ha hundido unos 3 centímetros en la zona de la caldera de Yellowstone. Este tipo de actividad se debe normalmente a cambios en el estado del magma y los gases que se encuentran muy por debajo de la superficie. Pero estos patrones no superan la norma histórica, según los expertos.

 

Un posible aumento en la actividad de esta caldera supone una gran amenaza, ya que en el caso de una inminente erupción, evento poco probable ahora mismo, serían millones las víctimas potenciales y los estados de Montana, Idaho y Wyoming se convertirían en un auténtico infierno, sin contar la enorme cantidad de ceniza que ascendería a la atmósfera que ahogaría la Tierra de la luz solar durante muchos años, lo que equivaldría a un enfriamiento global del clima). Causaría una auténtica devastación mundial.

 

Teniendo en cuenta que Yellowstone ha tenido tres supererupciones en los últimos 2.1 millones de años (la última fue en Toba, Indonesia), los geólogos están observando al detalle su actividad sísmica, y considerando formas de ayudar al volcán a mantener su frescura si comenzase a calentarse de nuevo en el futuro.

Tener un mejor conocimiento sobre los procesos volcánicos ayudaría a mejorar las predicciones y establecer posibles medidas que nos harían ganar tiempo.

 

Referencia: IAVCEI 2017 Scientific Assembly / USGS

 

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