¡Ojo! Las plantas que comemos pueden contener plástico

Los microplásticos son ya un contaminante prácticamente ubicuo, han invadido casi todos los ambientes. Los encontramos en el aire, en el suelo, en el pescado, en nuestros órganos, y también en los tejidos de las plantas que comemos.

 

Los microplásticos son partículas de plástico de menos de 5 milímetros, y que pueden llegar a tamaños muchísimo más pequeños; incluye a los nanoplásticos, de menos de 100 nanómetros — la diezmilésima parte de un milímetro—. Los microplásticos se producen cuando piezas grandes de plástico se fragmentan, ya sea por procesos físicos, químicos o biológicos. La mayor fuente de microplásticos se encuentra en las basuras.

Encontramos este tipo de contaminantes prácticamente en todas partes. Donde más se ha estudiado es en el mar, pero también se encuentran dispersos en la atmósfera, en ríos, lagos y arroyos, y por supuesto, en el suelo. En este, las partículas tienen menor capacidad de movimiento y puede suceder en que, allí donde aparecen, cada vez se encuentren en mayor concentración.

Las plantas pueden verse afectadas gravemente por la presencia de microplásticos. En general, los efectos que pueden sufrir están relacionados con los cambios en la estructura del suelo, la inmovilización de los nutrientes y los efectos en las comunidades microbianas del suelo, eventos todos ellos que pueden reducir el correcto crecimiento de la planta. No obstante, algunos microplásticos pueden migrar a las plantas a través de las raíces y actuar en términos de toxicidad.

Esquema de entrada de microplásticos a una planta (Yu et al., 2021)
Esquema de entrada de microplásticos a una planta (Yu et al., 2021)

Microplásticos en nuestras verduras

Las partículas más grandes, esféricas y más similares a las partículas que conforman el suelo, tienden a quedar retenidas en la superficie de la raíz, sin llegar a penetrar en los tejidos, y causando daños poco significativos. Sin embargo, los microplásticos con tamaños en el orden de las micras o los nanómetros, o aquellos con forma de fibra, sí pueden ingresar al cuerpo de la planta a través del sistema radicular, incluso migrar hasta la parte aérea a través del sistema vascular, y acumularse en los tejidos del tallo y de las hojas.

Una revisión bibliográfica reciente, llevada a cabo en la Universidad de Zhejiang, China, ha recopilado los principales estudios que analizan los efectos de microplásticos en distintas plantas, y entre ellas se encuentran bastantes relacionadas con la agricultura.

Se han observado partículas de microplásticos en tejidos de lechuga, trigo, cebolleta, ajo, zanahoria y maíz, entre otros productos.

En general, como efecto de los microplásticos se observa una inhibición del crecimiento de las plantas y de sus frutos; cuando esto sucede en la agricultura, se obtienen frutas y verduras más pequeñas. Asociado a este problema de crecimiento, se ha observado la lignificación de las raíces, es decir, su endurecimiento, impidiendo su crecimiento y reduciendo su capacidad de absorción, o el incremento del estrés oxidativo, que acelera la descomposición de la clorofila y reduce la fotosíntesis.

No obstante, los estudios relacionados con la fitotoxicidad de los microplásticos y nanoplásticos lleva muy poco tiempo siendo estudiado, y habrá que esperar a conocer más y mejores resultados para estar seguros de cuáles y cuántos efectos perniciosos causan a las plantas.

Los microplásticos pueden entrar en los tejidos vegetales.
Los microplásticos pueden entrar en los tejidos vegetales

Comemos plástico

En gran parte de los alimentos que consumimos hay partículas de microplásticos. A día de hoy, no podemos evitarlo.

Una reciente revisión sistemática, publicada en febrero de 2022, cuantificó la cantidad de microplásticos en la comida. Los alimentos más contaminados son los pescados y mariscos y las bebidas, con máximos superiores a las 5600 partículas por kilo de producto en ambos casos. En la fruta y verdura pueden llegar hasta 3000. Se estima que un adulto puede llegar a consumir entre 142 000 y 154 000 partículas de microplásticos al año a través de la dieta.

Los efectos de los microplásticos sobre la salud humana aún no están bien estudiados, aunque ya sabemos que, a través del sistema digestivo, pueden llegar a la sangre, y ya se ha observado bioacumulación en hígado, riñones e intestino.

Necesitamos saber más sobre la toxicocinética —conjunto de fenómenos que experimenta una partícula desde que entra al organismo— y la toxicodinámica —el conjunto de efectos bioquímicos y fisiológicos que causa— de los microplásticos para establecer normativas de seguridad alimentaria basadas en el riesgo.

Las autoridades de seguridad alimentaria se enfrentan, en este aspecto, a un auténtico desafío. A día de hoy aún no es posible estimar la cantidad ni tipo de efectos adversos asociados a la exposición de microplásticos a través de la dieta.

REFERENCIAS:

Bai, C.-L. et al. 2022. Microplastics: A review of analytical methods, occurrence and characteristics in food, and potential toxicities to biota. Science of The Total Environment, 806, 150263. DOI: 10.1016/j.scitotenv.2021.150263

Rubio-Armendáriz, C. et al. 2022. Microplastics as Emerging Food Contaminants: A Challenge for Food Safety. International Journal of Environmental Research and Public Health, 19(3), 1174. DOI: 10.3390/ijerph19031174

Yin, L. et al. 2021. Interactions between microplastics/nanoplastics and vascular plants. Environmental Pollution, 290, 117999. DOI: 10.1016/j.envpol.2021.117999

Yu, Z. et al. 2021. Sources, migration, accumulation and influence of microplastics in terrestrial plant communities. Environmental and Experimental Botany, 192, 104635. DOI: https://doi.org/10.1016/j.envexpbot.2021.104635

 

Vary (Álvaro Bayón)

Vary (Álvaro Bayón)

Soy doctor en biología, especializado en especies invasoras. Intento divulgar sobre ciencia y naturaleza mientras lucho férreamente contra las pseudociencias y el pensamiento mágico. Cuando me queda tiempo, cazo pokémon y hago artesanía. Además, soy (un poco) adicto al twitter.

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