No hay quien pueda con el pulpo

Pese a la contaminación de los océanos, el calentamiento del mar y otros desastres causados por la acción humana, pulpos, calamares y sepias han aumentado su población en los últimos 60 años.

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Los investigadores no saben cuáles pueden ser las consecuencias ecológicas y socioeconómicas derivadas de este aumento de población, ya que estos animales son  depredadores voraces y versátiles. Un aumento notable de la caza que llevan a cabo podría afectar a muchas especies que son sus presas potenciales, entre las que hay peces con valor comercial y bastantes invertebrados. En el otro plato de la balanza hay que considerar que un mayor número de pulpos, sepias y calamares podría beneficiar a otros predadores marinos que se alimentan de ellos, y a numerosas comunidades humanas que dependen de los cefalópodos como principal recurso pesquero. En todo caso, los científicos australianos ven difícil predecir lo que pueda pasar en el futuro con las poblaciones de cefalópodos, sobre todo si la presión de la pesca sigue aumentando. Doubleday y su equipo se proponen estudiar ahora los factores responsables de la proliferación de estas especies.

Etiquetas: aguaanimalescontaminaciónocéanos

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