Mitos y realidad detrás del Día de la Marmota que quizá no sabías

¿Cómo hibernan las marmotas, y qué diferencia la hibernación de otros tipos de letargo? ¿Y Phil, la famosa marmota de Pensilvania, llega a hibernar?

Todo el que haya visto 'Atrapado en el tiempo' sabe bien que en el pueblo de Punxsutawney, Pensilvania, cada 2 de febrero celebran el día de la marmota. Se trata de un festival de música y comida que rodea al supersticioso espectáculo central. En él, Phil, un macho de marmota, sale de su madriguera. Algunas personas creen que es el mismo año tras año, desde 1886, y que la marmota tiene ya más de 130 años de edad. Aunque en otros lugares han asumido por necesidad que la esperanza de vida de estos animales es, en realidad, muy inferior; así se ha visto hoy mismo en Miltown, Nueva Jersey, donde imitan la misma tradición con la marmota Mel, que ha fallecido horas antes de salir a escena. 

Pero volvamos a la tradición. Si al salir del agujero, la marmota ve su propia sombra, se auguran seis semanas más de invierno; y si no lo hace, se prevé una primavera temprana. Es el presidente de llamado Círculo Interno, que son los organizadores del festival, quien advierte a la población qué es lo que ha visto la marmota, gracias a que escucha al animal en un idioma que traduciríamos como marmotés. Supuestamente, él comprende al animal gracias a una especie de antiguo bastón de madera de acacia. Irónicamente, la marmota —o mejor dicho, su intérprete— acierta tan solo la mitad de las veces, que viene siendo lo mismo que lanzar una moneda a cara o cruz.

La marmota Phil
La marmota Phil

Supersticiones y pensamiento mágico al margen, lo que sí sabemos es que, aproximadamente en esta época las marmotas comienzan a despertar de su largo sueño invernal. La hibernación es un estado en el que un animal de sangre caliente entra en una especie de letargo en el que su actividad se reduce al mínimo vital y todo su metabolismo se ralentiza hasta casi detenerse. De forma estricta, la hibernación se refiere al proceso que sufren los animales que entran en un letargo profundo, como las marmotas y otros roedores. Uno más superficial, aunque se prolongue igualmente por la época invernal, como el que podemos observar entre los osos, suele denominarse torpor, aunque por extensión, también se considera como un modo de hibernación.

Sin embargo, no debe confundirse hibernar con invernar. A pesar de la similitud en los términos, hace referencia a comportamientos muy distintos. Invernar no es ningún tipo de letargo, sino un cambio de hábitos durante la época invernal; lo que hacían las cigüeñas, al menos hasta hace unas décadas. Generalmente, desde la península ibérica migraban hacia el África subsahariana a finales del verano, volviendo a sus nidos de verano a finales de enero o principios de febrero. Y si todo iba bien, ya se podían ver durante el proverbial día de San Blas. Pero el metabolismo de la cigüeña no cae durante meses a niveles mínimos. 

 

 

Tampoco debe confundirse la hibernación con la  brumación; ambas son formas de letargo muy similares que afectan durante la época más fría. Pero los efectos son muy diferentes. La hibernación, propia de animales de sangre caliente, requiere de un mantenimiento más sostenido, en el que el animal vive de sus reservas de grasa, aunque con un consumo mínimo por el letargo. Por otro lado, la brumación, habitual en reptiles, es un efecto de inactividad inducido por el propio frío, que provoca la disminución de su metabolismo, aunque apenas acumulan reservas. A diferencia de los animales que hibernan, los que bruman aún necesitan beber agua, por lo que es común que el letargo se interrumpa con breves momentos de actividad para buscar agua y, ocasionalmente, algo de comida. 

Pero volvamos a Phil. Si de verdad se trata de una marmota, y así es, debería entrar en una hibernación auténtica. Cuando están en su medio natural, las marmotas excavan una madriguera específica para la pasar el invierno, con una serie de características que la diferencian de una normal. Por un lado, la excavan bajo la vegetación, nunca en tierra yerma —porque la vegetación ayuda a que las temperaturas no sean tan extremadamente bajas— y por otro, la hacen lo suficientemente profunda como para que las heladas no lleguen.

Cuando llega la hora, la marmota, tras una temporada dándose buenos banquetes, se esconde en su madriguera especial, y allí pasará el tiempo que sea necesario. Estos tiempos dependen mucho de la latitud y del clima: en las zonas más cálidas, como Carolina del Sur, no entran en letargo hasta diciembre, y en febrero ya están saliendo de él; por el contrario, en regiones mucho más frías, como Maine, en septiembre ya están hibernando y lo siguen haciendo hasta finales de marzo. En la zona de Pennsylvania, donde Phil vive, lo normal es que despierten de la hibernación durante la segunda mitad de marzo. Pero entonces, ¿cómo es que Phil está despierto a principios de febrero para contarle al hombre del bastón si ha visto o no su sombra?

 

Marmotas emparejándose antes de que termine el período de hibernación
Marmotas emparejándose antes de que termine el período de hibernación

Podríamos pensar que es un despertar prematuro. En estado natural, hay un momento varias semanas antes de que termine la hibernación en que las marmotas macho interrumpen su letargo para buscar hembras. Las hembras lo hacen poco después para rondar la madriguera a la espera de que algún macho la encuentre. Una vez se encuentran, vuelven a sus respectivas madrigueras a hibernar un tiempo más, con un mapa mental de dónde encontrar a su potencial pareja cuando la hibernación termine definitivamente.

Pero el caso de Phil es aún más extraordinario. Porque él no vive en una madriguera natural, sino que tiene su propia madriguera hecha por seres humanos y completamente climatizada, en la biblioteca de Punxsutawney, desde donde se le puede ver a través de un cristal tanto a él como a su pareja. No solo no necesita salir a buscar hembra, pues ya está emparejado, sino que además, como hemos dicho, la hibernación es dependiente del clima, y al no estar bajo el rigor de las inclemencias del invierno, ni Phil ni su pareja llegan a hibernar.

 

Referencias:

Hellgren, E.C. et al. (1990) ‘Serial Changes in Metabolic Correlates of Hibernation in Female Black Bears’, Journal of Mammalogy, 71(3), pp. 291–300. doi:10.2307/1381939.

NCEI (2017) Groundhog day forecasts and climate history, Nacional Centers for Environmental Information. Available at: https://www.ncei.noaa.gov/news/groundhog-day-forecasts-and-climate-history (Accessed: 27 January 2022).

Zervanos, S.M. et al. (2010) ‘Latitudinal differences in the hibernation characteristics of woodchucks (Marmota monax)’, Physiological and biochemical zoology: PBZ, 83(1), pp. 135–141. doi:10.1086/648736.

Vary (Álvaro Bayón)

Vary (Álvaro Bayón)

Soy doctor en biología, especializado en especies invasoras. Intento divulgar sobre ciencia y naturaleza mientras lucho férreamente contra las pseudociencias y el pensamiento mágico. Cuando me queda tiempo, cazo pokémon y hago artesanía. Además, soy (un poco) adicto al twitter.

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